10 Agosto 2011 Seguir en 
"Cuando la lectura es compartida se vive de otra manera". La afirmación pertenece a Mario Kostzer, propietario de La Feria del Libro, quien asegura que no hay mejor lugar para enseñar a leer que en la propia casa.
"Los chicos que están motivados leen todo. Por más que los libros sean enormes. Sin embargo, los clásicos que nos recomendaban en la escuela han sido dejados de lado. Hoy hay una literatura alternativa con una gran variedad de opciones", señala. En este sentido, comenta que los chicos de hoy leen distinto. "Creo que se está formando un nuevo perfil de lector", agrega. Y, por eso, considera que en las casas donde hay una biblioteca los chicos se inician en la lectura de una manera natural y no forzada, como a lo mejor sucede en aquellas casas donde no existe un hábito de lectura en los integrantes de la familia. En este sentido opinó que la biblioteca debe estar abierta al chico, aunque reconoció que prohibir un determinado libro no está mal. "Prohibir puede ser beneficioso para sembrar el germen de la lectura. Porque al chico siempre le atrae lo prohibido. Entonces, si querés que tu hijo lea un determinado libro, entonces prohibile su lectura. Él se las ingeniará para conseguirlo y después leerlo", dice entre risas.
Pero, según Kostzer, lo mejor es que la lectura se comparta entre padres e hijos. "Eso siempre da buenos frutos en el futuro", argumenta.
"Los chicos que están motivados leen todo. Por más que los libros sean enormes. Sin embargo, los clásicos que nos recomendaban en la escuela han sido dejados de lado. Hoy hay una literatura alternativa con una gran variedad de opciones", señala. En este sentido, comenta que los chicos de hoy leen distinto. "Creo que se está formando un nuevo perfil de lector", agrega. Y, por eso, considera que en las casas donde hay una biblioteca los chicos se inician en la lectura de una manera natural y no forzada, como a lo mejor sucede en aquellas casas donde no existe un hábito de lectura en los integrantes de la familia. En este sentido opinó que la biblioteca debe estar abierta al chico, aunque reconoció que prohibir un determinado libro no está mal. "Prohibir puede ser beneficioso para sembrar el germen de la lectura. Porque al chico siempre le atrae lo prohibido. Entonces, si querés que tu hijo lea un determinado libro, entonces prohibile su lectura. Él se las ingeniará para conseguirlo y después leerlo", dice entre risas.
Pero, según Kostzer, lo mejor es que la lectura se comparta entre padres e hijos. "Eso siempre da buenos frutos en el futuro", argumenta.









