DEVOCIÓN

Oratorios: 24 horas en contacto con Dios

Hay tres en Tucumán: nunca cierran, cuentan con una guardia y permiten adorar al Santísimo
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Sólo una hora a la semana. El tiempo que lleva tomar un café con un amigo, o ver un programa de televisión, o dar una vuelta por el centro mirando vidrieras. Apenas 60 minutos de conversación con Dios sirven para salvar miles de almas. Lo afirma Estela Maris Togui, un ama de casa -con tres hijos- que descubrió en la oración el remedio a todos sus problemas, el alivio a sus dolores y el motivo para sonreír cada día.

Estela Maris es una de las adoradoras del Santísimo Sacramento, que se turnan para no dejarlo jamás en soledad. Las capillas de Adoración Perpetua están abiertas los 365 días, mañana, tarde y noche. Sus integrantes son todos laicos de la iglesia Católica, que se reparten, de a dos, la responsabilidad de orar durante las 24 horas, incluido Año Nuevo o Navidad.

En Tucumán hay tres templos de oración perpetua, uno en Yerba Buena y dos en capital; el último (de la parroquia El Salvador) se abrió hace apenas un mes y ya tiene 600 adoradores. El del Hospital del Niño Jesús tiene 1.050 integrantes en forma permanente. En cada uno hay un libro en el que se anotan las intenciones para cada día.

"Compramos los libros de actas grandes y allí cada persona pide por algún enfermo u otra necesidad. Los fieles rezan sin tener que abrir el libro para ver de qué se trata. No hace falta. Dios sabe qué ha escrito cada uno en esos cuadernos", explica Estela Maris.

De corazón de corazón

En cada templo de adoración perpetua suele haber también una pequeña biblioteca. Los adoradores pueden tomar un libro con alguna lectura piadosa mientras transcurre esa hora que les toca cubrir. "Incluso hay chicas estudiantes que se ponen a estudiar, porque allí se concentran mejor. Lo importante es que la gente se siente a orar en silencio, de corazón a corazón con Jesús", dice.

"En la capilla voy a encontrarme con el Señor, como si fuera a ver a un amigo. Le cuento de mi dolor o mi alegría. Desde el momento en que uno empieza a rezar se derraman muchas gracias, se salvan muchas almas", agrega con entusiasmo.

Los niños, también

Los varones generalmente ocupan los peores horarios, que son los de la noche. Los chicos, una vez por mes, han comenzado a ir a la capilla del hospital del Niño Jesús. Se los responsabiliza tres minutos cada uno los sábados por la mañana.

Las capillas de adoración perpetua se multiplican por el mundo a pedido del beato Juan Pablo II. La tarea fue encomendada al padre Patricio Hileman,quien viaja constantemente por ciudades y pueblos porque tiene la misión de alentar la fundación de 1.000 capillas de adoración perpetua en Latinoamérica.

Los templos se organizan en adoradores, capitanes que controlan que se cumplan los turnos, coordinadores de cada capilla, y misioneros de cada región.

"La idea de Juan Pablo II es que cada capilla sea un lugar donde el cristiano se sienta en paz, cómodo, que no le haga ni frío ni calor, por eso todos tienen calefacción y aire acondicionado, para que nada interrumpa la comunión con el Señor", explica Estela Maris, coordinadora de oratorio del hospital de Niños.

A María Eugenia, le toca ir los martes, de 15 a 16. "Es un momento maravilloso de encuentro personal con el Dios vivo, es una fuente de bendiciones no sólo para mí, sino para todos", confiesa. Los adoradores del Divino Niño todavía recuerdan el día en que una mujer irrumpió llorando en el templo y se tiró a los pies del Santísimo. Su hijo, conectado a un respirador, se estaba muriendo. Todos oraron por el pequeño. Y cuando la mujer volvió al hospital, le avisaron que, milagrosamente, su hijo había mejorado. Ese mismo día le sacaron el respirador artificial.

"Es un gesto de recogimiento, que significa 'uno mi mente y mi corazón hacia Dios'. Las religiones orientales también tienen este gesto para saludar a otros, como una manera de decir: reconozco en tí la presencia de Dios", explica el padre Pablo Ureta.
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