¡Ya tengo mi documento!

16 Junio 2011
Porteñas, impacientes, tuteadoras, apuradas, expeditivas y muy fumadoras. Así eran algunas de las encargadas de ordenar el ingreso al sector vallado donde uno -tras la espera interminablemente aburrida- sentía que el reloj se aceleraba de golpe y que los segundos que faltaban para sacar el nuevo DNI se iban corriendo. Al aire libre y junto al camión había cinco sillas de plástico oscuro: incómodamente sentado en alguna de ellas había que aguardar a que una voz con tonada porteña diera la señal para subir la escalera y acceder al tráiler. Pero una vez adentro, la situación cambiaba: estaba calentito, los empleados repartían sonrisas, chequeaban los datos con amabilidad y se esmeraban (inútilmente) para sacar una buena foto. En cinco minutos se regresaba a la calle fría, pero con el comprobante del trámite realizado en el bolsillo y con la tranquilidad de que la espera helada finalmente había terminado.

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