Las cenizas visitaron Tucumán desde las alturas

La nube sobrevoló la provincia durante la madrugada de ayer, pero las partículas no cayeron a tierra. Su llegada a Buenos Aires obligó a las autoridades a cancelar las operaciones en Aeroparque y en Ezeiza. Durante la mañana de ayer tres aviones quedaron varados en el aeropuerto Benjamín Matienzo la erupción del volcán chileno

08 Junio 2011
Hace casi 29 años, el vuelo 009 de British Airways despegó de Londres y enfiló hacia Auckland, Nueva Zelanda, su destino final. Era el 24 de junio de 1982 y parte de la ruta estaba cubierta por cenizas volcánicas procedentes del monte Galunggun, en Indonesia. El Boeing 747 ingresó en la nube y sus cuatro motores se pararon a miles de metros de altura. El único recurso que les quedó a los desesperados pilotos fue hacer planear el pesado Jumbo hasta que lograron encender tres de las turbinas. Aterrizaron en Yakarta; se salvaron por poco.

"Las cenizas volcánicas no sólo afectan las turbinas; pueden romper todo el avión. Si esas partículas ingresan en los motores, se solidifican por el calor y los plantan. Y el roce con el fuselaje de la nave, que va a mucha velocidad, puede causar daños muy graves". La aclaración pertenece al jefe del aeropuerto Benjamín Matienzo, Marcelo Persia, y sirve para entender por qué ayer en la plataforma había tres aviones parados y mucho silencio.

El arribo desde la Patagonia de las cenizas volcánicas a la provincia de Buenos Aires obligó a cancelar las operaciones en Aeroparque y en Ezeiza. Y como en este país (innegablemente centralista), el Jorge Newbery es el destino o el punto de partida de la gran mayoría de los vuelos domésticos, casi todas las aeronaves se quedaron en tierra para evitar que les ocurriera lo que le sucedió al de British.

En la plataforma del aeropuerto tucumano ayer por la mañana se calentaban al sol un avión de Aerolíneas Argentinas (había llegado el lunes por la noche), uno de Sol (la aeronave pertenece a Macair y vuela para la empresa rosarina hacia Córdoba) y uno privado. Ningúno había sido autorizado a despegar.

"Nuestro aeropuerto está operativo; el problema es en Buenos Aires", aclaró Persia. Durante la mañana de ayer se cancelaron dos frecuencias de Aerolíneas, una de LAN y una de Sol (más la que se había suspendido el lunes por la tarde, cuando la nube de cenizas comenzó a acercarse a Córdoba).

Pasó de largo

Al mirar el cielo transparente de ayer era difícil imaginar que durante la noche había sido surcado por las cenizas volcánicas. Como consecuencia de un frente frío que ingresó desde el sur, la nube avanzó desde la Patagonia hacia el norte. "Cubría desde Catamarca hasta La Pampa y se fue desplazando de oeste a este. Pasó por encima de Tucumán y de Salta y se dirigió hacia el noreste. Esa es la trayectoria normal de los vientos a mucha altura en el hemisferio sur y, por esa razón, no hay peligro de que vuelva a la provincia", aclaró Osvaldo Molina, jefe de Meteorología de la oficina local del Servicio Meteorológico Nacional.

Las cenizas pasaron por encima de Tucumán a más de 10.000 metros, altura cercana a la que suelen volar muchos de los aviones comerciales. De todos modos, Molina aseguró que no generó inconvenientes y que el material tampoco cayó al suelo, por lo que, en su opinión, no hay razones para preocuparse. La nube no volverá, agregó.

Por tierra

Los cancelaciones de los vuelos empujaron a muchas personas a la Terminal de Ómnibus para intentar conseguir el pasaje que los depositara en Buenos Aires. En Flecha Bus y Transfer Line (dos de las empresas en las que suelen viajar los pasajeros de avión cuando no pueden despegar) ayer se agotaron los pasajes. Y para hoy quedan pocos. Entonces, aquellos que quieran llegar a Buenos Aires sin pensar en las cenizas volcánicas, es mejor que se apuren.

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