Cómo sobrevivir a un mal día en la oficina

Peleamos con los colegas; nos enojamos con nosotros mismos o nos escondemos de los problemas. Generalmente cualquier trabajador ha pasado por estos estados emocionales. No hay nada peor que escapar de la realidad y no atacar lo que nos lleva a ser negativos. Siempre puede modificarse ese estado de ánimo con una cuota de optimismo cotidiano.

07 Jun 2011
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CUANDO EL MUNDO SE NOS VIENE ENCIMA. Lo importante es no postergar la búsqueda de soluciones cuando los problemas en el trabajo nos agobian. REUTERS

Aún teniendo un trabajo que nos gusta y del cual disfrutamos, tenemos que aceptar que el empleo, como cualquier espacio en la vida, tiene días en los que parece que todo va mal y nos sentimos invadidos por esa sensación de desgano y estrés. Cuando vivimos un hecho negativo (una discusión con un compañero, un problema con un cliente, un trabajo que a pesar de todo el esfuerzo no resultó como queríamos), ese evento genera una inevitable emoción negativa: bronca, angustia, dolor, tristeza, indica a LA GACETA José María Blunda, experto en Desarrollo de Personas, Organizaciones y Empresas. Esto que parece obvio muchas veces no es tal y las personas se resisten a aceptar esta realidad; así, se incrementa la sensación de insatisfacción y estrés.

"De manera natural y alineada con nuestra personalidad, tendemos automáticamente a gestionar los conflictos mediante algunos de los dos mecanismos básicos: la lucha o la huida", dice el especialista (su sitio en la web es www.joseblunda.com.ar). Peleamos con las personas, nos enojamos con nosotros mismos, nos escondemos de los problemas o situaciones difíciles, postergamos las soluciones; éstas, son diferentes manifestaciones de esos mecanismos ancestrales. Los problemas en el trabajo no pueden encontrar en la lucha o huida a las maneras más efectivas de gestionarlos. A continuación, algunas pautas que sugiere Blunda para pasar los "días nublados" o cuando siente que el mundo está en su contra:

Cultive un estado de ánimo positivo. Independientemente del mal día, un estado de ánimo general positivo pueden disponerle de manera diferente frente a los problemas. El optimismo frente a sus posibilidades de resolver los problemas y la aceptación de lo que no se puede cambiar sin proceso mediante, ayudan a gestionar las situaciones no deseadas.

Respete su salud. Cuanto más fuerte esté, mayores serán sus posibilidades de resolver los problemas. Cuidar su descanso, mantener una sana alimentación y el ejercicio físico de manera regular, ayudan a "preservar la máquina" y a ponerla fuerte para los momentos difíciles.

Aprenda a reconocer sus síntomas de estrés. Como siempre, el autoconocimiento personal es muy poderoso. Reconocer qué síntomas funcionan en usted como señal de alarma (dolor de cabeza, ansiedad, desgano, problemas para conciliar el sueño, etc.) le ayudarán a revertir la situación antes de la etapa más crítica.

Cuando se sienta estresado, preste atención a su respiración. Intente respirar despacio, profundamente, a intervalos regulares. La filosofía oriental resalta que las dos cosas que los seres humanos más consumen son aire y pensamiento. Por esto su permanente prédica de aprender a respirar y recuperar la respiración lenta y abdominal que la ansiedad y el estrés la alteraron.

Comparta sobre como se siente. Las malas emociones pueden llevarte al aislamiento, con lo cual le sumará más problema al problema. Elija, por el contrario, buscar ayuda de un profesional y contención de sus seres queridos. Son excelentes decisiones para vivir estos momentos con apoyo acompañamiento profesional.

Aprenda a organizarse mejor. Muchas insatisfacciones tienen entre sus causas, una mala organización personal. Apenas pueda analizar las causas, es probable que tenga que hacer un cambio en el reconocimiento de las prioridades y administración del tiempo para poder hacerse cargo de las cosas a su debido tiempo y evitar las crisis que pueden evitarse.

Fíjese metas realistas tanto en la casa como en el trabajo. Si bien trabajar con un propósito concreto es muy importante porque le permite enfocarse y encontrar sentido a su acción, plantee metas que inviten a superarse pero que sean posibles. De esta manera evitará una frustración segura planteándole objetivos inalcanzables.

"Los malos días son inevitables; lo que si depende de cada uno es cuanto tiempo durará: estará determinado no sólo por la complejidad de la situación, sino también por su capacidad de producir cambios y su percepción del problema", afirma Blunda.

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