Siempre está latente la ruptura del contrato psicológico

30 Abr 2011

"Vivimos un gran cambio de lo que implica la dimensión del trabajo", afirma el especialista en Desarrollo y Capacitación de Recursos Humanos José María Blunda. "En el siglo XIX había una ética del trabajo; había un contrato de trabajo, sueldos fijos, aportes, previsibilidad asegurada con menos riesgo que en la actualidad. Este paradigma cayó; los teórico dicen que que hoy, más que de una ética de trabajo hay que hablar de una ética personal", añade el especialista.

"Los seres humanos somos buscadores naturales de bienestar. Y la lealtad con el trabajo está dada si el trabajo es fuente del placer; cuando deja de serlo, las personas rompen el contrato psicológico con esta dimensión de su vida. Y eso es peligroso, porque ello nos pone frente a una persona que está nueve horas de su día haciendo algo que no le gusta", añade.

Blunda observa que ha crecido la insatisfacción laboral estructural. "Hay una visión negativa de muchos trabajadores hacia el trabajo. Las organizaciones no están pudiendo aceptar esta nueva realidad de que el sueldo sólo compra las horas de las personas, no la satisfacción. Es mucho más complejo trabajar en la satisfacción que lo que era hace 50 años. Creo necesario que los trabajadores reinventen su relación con el trabajo, que abran la posibilidad de verlo como fuente de trabajo y bienestar. A nadie le gusta dedicar tiempo y esfuerzo a algo que no es importante. Que uno viva de manera satisfactoria no es algo que le conviene sólo a la empresa, es un juego donde ganan todos", enfatiza el experto.

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