ENTREVISTA / BERNARDO KLIKSBERG

"Si hay desigualdad social, el crecimiento del PBI no sirve"

El experto en pobreza y desigualdad asegura que las teorías económicas que postulan la desregulación de los mercados y el derrame de riqueza están acabadas. Pronostica una recuperación lenta de Europa y que países como Grecia e Irlanda terminarán adoptando una solución argentina: acuerdo con los acreedores de la deuda. Realizó una enérgica defensa de la Asignación Universal por Hijo.
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Para Bernardo Kliksberg, la generación de empleo genuino, a través de políticas orientadas a atraer inversiones y propiciar la radicación de empresas, no se contrapone con programas de ayuda económica directa a personas de escasos recursos. Rechaza que estos sean meramente asistencialistas y, por el contrario, afirma que ambos se deben combinar. "La buena política social es buena política económica", asevera, con firmeza.

El economista, asesor principal de la Dirección Regional para América Latina y el Caribe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), visitó Tucumán, invitado por la Secretaría General de la Gobernación, para disertar en el Seminario Internacional para Funcionarios Jerárquicos de la Administración Pública.

Almorzando junto al secretario general de la Gobernación, Ramiro González Navarro, y al secretario de Planeamiento, Julio Saguir (entre otros funcionarios) y la esposa del ministro de Planificación Federal de la Nación, Julio de Vido, Alessandra Miniccelli, presidenta de la Fonres, empresa especializada en responsabilidad social empresaria (RSE), Kliksberg dialogó con LA GACETA.

- ¿Por qué, pese a la crisis, aún no han cambiado los organismos multilaterales de crédito? Siguen recetando ajustes, por ejemplo, a España e Irlanda...

- En 2008 y 2009, la economía mundial cayó un 10% como producto de la crisis de Wall Street. Y el comercio mundial, un 13%. Se agregaron 100 millones más de hambrientos al mundo. Las tasas de desocupación se dispararon fenomenalmente: en Europa hoy es de un 10,1% y en Estados Unidos, de un 9%. La tasa de desocupación juvenil europea es de un 25%, y en España, de un 40%. La crisis no tiene parangón. La crisis empobreció a muchísima gente en la potencia económica más importante del planeta. Estados Unidos tiene hoy la tasa de pobreza más alta desde 1930: 14,5%. Son 30 millones de pobres. En Estados Unidos, dos de cada 10 personas tienen su casa hipotecada o la han perdido porque no han podido levantar la hipoteca. La crisis no es coyuntural, no es un fenómeno climático, sino que malas políticas la produjeron. Debajo de la crisis por la que estalló la mayor economía del mundo está la desregulación salvaje de los mercados financieros. Los mercados financieros son delicadísimos. Y, particularmente, los parafinancieros. No se autoregularon. La segunda causa de la crisis fue la falta total de ética, tema que yo trabajo mucho, en altos comandos de los principales bancos de Estados Unidos. La semana pasada, entrevistaron en la cárcel a Bernard Madoff y él dijo: "¿ustedes creen que yo pude hacer sólo todo esto?". La otra causa de la crisis es la ideología. El modelo fundamentalista del mercado. Los organismos internacionales económicos, frente a la crisis, tienen una discusión interna muy fuerte. Está claro, eso sí, que la realidad contradice la receta que fracasó en la Argentina en los 90 estruendosamente, y en gran parte del mundo donde se aplicó. Pero insisto hay una discusión interna fuerte. Los países que salieron mejor de la crisis son los que tienen los mercados regulados fuertemente, como Noruega, Suecia o Dinamarca, con normas éticas en la empresa privada importantes y una sociedad civil vigilando permanentemente y manifestándose ante las desviaciones. La crisis derrumbó el modelo. (Carlos) Menem decía ortodoxia o caos. No. No es así. Está el modelo nórdico, el más exitoso, el del sudeste asiático y este nuevo modelo que empieza a emerger en América latina, que se ha defendido frente a la crisis.

- ¿Qué características tiene el modelo latinoamericano?

- Yo lo defino como un conjunto de economías con rostro humano.

- ¿Cómo ve el futuro de Europa, que justo en este mundo económico que cambia, apela a soluciones ortodoxas para salir de la crisis?

- Yo tengo opiniones como la de Stiglitz. Es muy erróneo aplicar soluciones de ajuste a economías deprimidas. En algunos casos extremos como el de Irlanda o Grecia, muchos piensan que inevitablemente llegarán a una situación en la que deberán seguir el modelo argentino, que es hacer un acuerdo con los acreedores, y que esto de ahora es simplemente ganar tiempo, empeorando la situación. Los ajustes en Irlanda y en Grecia se aplican sobre la base de que se va a producir un equilibrio financiero para pagar a los acreedores, y propiciar la llegada de inversiones. Y eso no ha sucedido para nada. Las economías se han deprimido, ha caído el producto bruto, y la recaudación fiscal ha bajado. Así, el déficit no se cierra de ningún modo.

- Por lo tanto, la salida, si es que encuentran encauzar la economía en el camino del crecimiento, por lo menos va a ser lenta.

- Sí, porque la crisis fue muy dura, pero cuanto más se demoren en aplicar políticas parecidas a la de la Argentina, o de América latina en general, de activación de los mercados internos, de favorecer a las PyME, abrir el crédito, defender las exportaciones nacionales, integrarse económicamente, peor va a ser. Esto da mejor resultado que la receta ortodoxa.

- La próxima década, se afirma, será la del desarrollo de América latina, con una mejora sustancial de la economía real. Pero también se advierte que eso dependerá de la orientación que les den los países de la región a las políticas económicas. Por ejemplo, en el ámbito de la producción, darle valor agregado a la producción, y en el plano de las condiciones sociales, encontrar y poner en marcha un esquema que sea efectivo, para corregir las desigualdades y sacar a la gente de la pobreza. ¿A América latina le cuesta encontrar ese modelo efectivo? ¿O hay algunos países que ya están dando cuenta de sistemas efectivos, que tienden a ese objetivo?

- Mientras los países del sur de América lograron salir bien de la crisis, México y Centroamérica fueron muy afectados. Los países del sur han girado hacia un modelo económico con rostro humano, potenciadora de los mercados internos, con un énfasis en la industrialización y con enérgicas políticas de inclusión social. Esto no ocurre en México y en los países de Centroamérica, que además están mucho más encadenados a la economía de Estados Unidos. Entonces, la situación es diversa. Pero claramente en América latina se puede derrotar la pobreza. Se cree que la pobreza es casi como una maldición ancestral. Bueno, Chile, en democracia, bajó la pobreza del 40% de (Augusto) Pinochet a un 13%; el Uruguay del Frente Amplio redujo la pobreza un 15%; en Brasil, Lula (Da Silva) sacó a 20 millones de personas de la pobreza. Y en la Argentina se implementan programas como la asignación universal a los hijos de trabajadores informales, que llega a cuatro millones de niños, que no es un programa clientelar, sino un derecho, ya que los niños pueden demandar al Estado si este no les paga lo que les corresponde. Ese programa representa el nada menos que el 1% del PBI. Es el mayor programa social de la historia argentina. Junto con Bolsa Familia, el gran programa de Lula, son los dos grandes programas sociales de América latina en décadas. Entonces, hay un grupo de países, Uruguay, Argentina, Chile, Brasil y Paraguay -con dificultades mayores porque el presidente (Fernando) Lugo tiene un proyecto muy bueno, pero una oposición conservadora- todo el Mercosur está virando en dirección a un modelo económico diferente. Además, apoyándose mutuamente con la integración.

- Los desarrollistas califican la asignación universal como un paliativo importante, pero dicen que el verdadero desafío de los gobiernos es orientar sus esfuerzos a la generación de empleo genuino.

generación de empleo genuino. - Generar trabajo genuino es fundamental, desde ya.Yo lo llamo trabajo decente, con buenas condiciones de remuneración, con las protecciones correspondientes. Es absolutamente fundamental. Pero es una falacia total plantear que una política social como Bolsa Familia en Brasil o como la asignación universal en la Argentina es clientelar; por varias razones. La primera es que la pobreza es algo urgente, que no puede esperar. Lo decía el papa Juan Pablo II: la pobreza mata. Si no se hace esto por los niños, se mueren de desnutrición, como se morían en la época de Menem.Y no hay ninguna contradicción entre proteger ya y hacerlo a través de modalidades de programas que sientan las bases para la incorporación productiva. Creo que este programa lo hace: obliga a las familias que reciben esta ayuda a que los chicos vayan al colegio, porque sin certificado escolar no se les entrega el subsidio.Además, los obliga a vacunar a los chicos. Mientras tanto, se sientan las bases para la incorporación productiva. La buena política social es buena política económica. El razonamiento de los desarrollistas es muy falaz,muy superficial. Este programa no es dádiva, si no un derecho. No es asistencialismo. Normalmente hablamos de lo social como un gasto, y los neoliberales ortodoxos y los desarrollistas dicen: “más gasto social, más gasto social...”. ¿Qué gasto? ¡Es una inversión! Es una de las mejores inversiones que puede hacer una economía. Hay que desmitificar el lenguaje neoliberal ortodoxo.

- Hay una litoraleña que se llama Garzas viajeras y dice vida de pobres: la esperanza se sostiene doblando el lomo pa? que otros doblen sus bienes. En América latina, se registran crecimientos del producto bruto colosales, pero da la sensación de que la gente rica es cada vez más rica, y a pasos agigantados, y la gente de escasos recursos no logra mejorar su calidad de vida a ese ritmo. ¿Es una materia pendiente en América latina y en la Argentina en particular la corrección de las desigualdades?

- Uno de los errores del neoliberalismo ortodoxo fue afirmar que las desigualdades no importan, que el que acumula más va a invertir, va a producir crecimiento, y va a derramar la riqueza. No funciona así la realidad. Las desigualdades sociales son la mayor traba para el crecimiento económico sostenido, y son generadoras puras de pobreza. Si hay desigualdad, los chicos tienen niveles de escolaridad totalmente diferentes. América latina es profundamente desigual, el más desigual de todos los continentes, según el coeficiente de Gini. Pese a que las luchas populares han conseguido que el 95% de los chicos ingresen a la primaria, en el 20% más pobre de esta población el 15% no completa la escuela primaria y el 66% no termina la secundaria. En el 20% más rico el 85% termina la universidad. En el 20% más pobre, sólo uno de cada 100 termina la universidad, por más que sea pública y gratuita. Entonces, la desigualdad hace que los chicos pobres deserten. Y desertan porque trabajan desde temprana edad, porque sus viviendas son hacinadas, porque no tienen donde hacer los deberes, porque no tienen la suficiente nutrición, todas causas de la pobreza. Y así, con deserción, no se puede conseguir trabajo en la economía formal. La desigualdad es la gran traba para queAmérica latina se desarrolle. Mientras eso no se corrija, por más que haya crecimiento del PBI, hay un riesgo muy importante. Si la coyuntura es buena, con la soja vendiéndose a precios extraordinarios y hay desigualdad, el crecimiento del PBI no sirve para nada. Es el principal enemigo de Brasil, de la Argentina, de toda América latina.

- ¿Cuál es el rol del sector privado en este marco de crecimiento?

- Hay que desarrollar por todas las vías la responsabilidad social empresaria (RSE). Está en sus comienzos. Hay un largo trecho a recorrer. Hay muchos empresarios que no han entrado en la era de la RSE.Y los mercados nos van a castigar. Los empresarios con más RSE en el mundo son más competitivos, sus consumidores son más leales y atraen a los mejores talentos.

Nació en Buenos Aires. Es asesor especial de la ONU. Preside el Centro Nacional de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) y Capital Social de la UBA. Acaba de editar su libro número 50, "Escándalos éticos", en el que reflexiona sobre los problemas actuales y propone soluciones a la pobreza y la desigualdad.
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