Si la política tucumana fueseun reality show, en nada habríaque extrañarse por este laberintode bajas pasiones que sacóa luz el acople. Pero lo alarmantees que sin formar parte deun programa de TV y ante la proximidadde las elecciones, la dirigencialocal transmite a la sociedaduna versión aún más groserade "Gran Hermano".Lejos de los flashes de las declaracionespúblicas, el oficialismose desgarra en una lucha depoder que mantiene a los referentesopositores, en primera fila;y a los tucumanos, en segunda,como espectadores de un culebróncada vez más obsceno.
Esque si acaso algo valioso podíarescatarse de la letra del acople,era el incentivo a una mayor participaciónciudadana. Pero a pocode desandar su segunda experiencia(la primera fue en 2007),el sistema acabó por prostituirsecon la proliferación de aparatoselectorales disfrazados bajo la fachadade "nuevos partidos".Entre 25 y 30 colectoras en elcircuito electoral I, la capital; almenos seis o siete en el este yotras tantas en el oeste. Claro, sincontar los acoples municipales ycomunales que se multiplicaránpor cada pueblo del interior. Lasproyecciones, de por sí, sonrojana los propios dirigentes del oficialismo,que off the record seasumen llevados de las narices aprotagonizar una pelea descarnadapara sobrevivir.
Hasta el diputadoalperovichista AlfredoCarlos Dato sugirió días atrásque se eleven los requisitos pararestringir el "manchanchi" delacople. Lógico, las buenas intencionesse terminan apenas losoficialistas tragan saliva: "si sequiere hacer política" -como serepite en Casa de Gobierno- hayque mirar el mismo programaque ve quien maneja el controlremoto.De tal palo, dos astillasLos numeritos de la semanaque hoy termina estuvieron marcadospor una secuencia de intrigasy de traiciones.Y la tira incluyónada menos que a los principalesactores del primer piso delPalacio Gubernamental.El ministro del Interior, OsvaldoJaldo, alambró su "terrenito"en el este (allí encabezará la listaoficial del Frente para la Victoria)antes de partir de vacaciones. Peroa su regreso se dio con que alguienhabía cortado la cerca quetan sigilosamente venía armandodesde que llegó al ministerio.No tuvo que indagar demasiadopara saber quién o quiénesfueron los intrusos: las cámarasde este Gran Hermano lo registrantodo.
En rigor, en el oficialismoya encargaron toneladas depochoclos para seguir de cerca lapelea electoral entre Jaldo y elministro de Gobierno, EdmundoJiménez. El tercero en discordia,el senador Sergio Mansilla, mirade reojo la función porque suquinta está en el Oeste. Es que elsiempre sonriente "Pirincho" pusolos huevos en tres canastas: enla capital, saldrá al ruedo con susecretario de Gobierno, MarceloCaponio. En el este, rapiñó al heridoVíctor Lossi (ex topista y exjurista) -que no dudó en sepultarsu sociedad con Juan SiviardoGutiérrez-, tentó al alderetenseAldo Salomón y a su esposa, lalegisladora Graciela Gutiérrez, yse dará el gusto de hacer debutaren política a su homónimo: EdmundoJiménez (h).A ese acople,un viejo peronista de la zona -que no es Jaldo-, ya lo bautizócomo "Justicia familiar". Y en elOeste, el responsable del ala políticarepetirá la película que causóinsomnio a Mansilla en 2007:el ex bussista Ramón Sierra Moralescon su otro hijo, el legisladorReinaldo Jiménez.En Casa de Gobierno, el gobernadorAlperovich suele recurrir aun sarcasmo cada vez que recibea su ministro de Gobierno: "¿y,?Pirincho?, cómo van esos acoples?".Y "Pirincho" sonríe.
Cuerpo a cuerpo
Aunque en la plana centralaparezcan los melodramas de laprimera línea de fuego alperovichista,en las trincheras más alejadasla pelea electoral es prácticamentecuerpo a cuerpo.En rigor, las 93 comunas ruralesse convirtieron en un polvorín.Porque como marca el protocolo,Jaldo garantizó el apoyo ala reelección de todos los comisionados.Pero tierra adentro yarezongan porque los "segundos ylos terceros", aquellos a los que elMinisterio del Interior "contiene"porque perdieron en la anteriorelección, comenzaron a armarpara pelearles la comarca. De hecho,algunos conocedores de lafilosofía peronista vaticinan queallí el gobernador deberá instalarel más grande hospital de campañapara atender a los heridosque dejará la batalla de agosto.Y, son las esquirlas de la explosióndel acople.
Haciendo zapping
Lejos de fijar la vista, en la oposiciónaún hacen zapping frentea la TV: ninguna serie pareceatraparlos. El radicalismo parpadeaporque ni siquiera una estrategiapudo definir aún para enfrentaral alperovichismo. De hecho,en la casa de Gran Hermanolos principales actores parecenmirar a una cámara distinta cadauno: unos quieren acople; otros,internas, y algunos tantos listasúnicas consensuadas que encolumnena los aliados del AcuerdoCívico y Social.
El devaluado bussismo unidoen una misma papeleta es unapuesta en escena de los hijos delex gobernador. Apenas se apaguenlas luces del set de filmación,volverá cada uno a su bancade legislador a ejecutar su estrategiade supervivencia. En elmedio, el solitario macrismo intentaráotra vez acaparar el desencantode la centroderecha yde viejos dirigentes bussistas.Más preocupado por su candidaturanacional que por la actuaciónlocal de los suyos, el presumidojefe de Gobierno porteñotiene previsto desembarcar el finde semana próximo en Tucumán.
Al parecer, en la ficción de laoposición también hay lugar parael humor.Aún cuando los televidentes seacostumbren a ver este horizonteque se acaba en los comiciosde agosto, lo que este realityshow de los acoples demuestraes que la dirigencia todavía concibea la política como una cuestiónpersonal. Como en un GranHermano; con deslealtades, mezquindadese individualidades.En realidad, si la dirigenciaconcibiera a la política como unacuestión de todos, seguramentela sociedad sí estaría prendida altelevisor para ver su desenlace.
Esque si acaso algo valioso podíarescatarse de la letra del acople,era el incentivo a una mayor participaciónciudadana. Pero a pocode desandar su segunda experiencia(la primera fue en 2007),el sistema acabó por prostituirsecon la proliferación de aparatoselectorales disfrazados bajo la fachadade "nuevos partidos".Entre 25 y 30 colectoras en elcircuito electoral I, la capital; almenos seis o siete en el este yotras tantas en el oeste. Claro, sincontar los acoples municipales ycomunales que se multiplicaránpor cada pueblo del interior. Lasproyecciones, de por sí, sonrojana los propios dirigentes del oficialismo,que off the record seasumen llevados de las narices aprotagonizar una pelea descarnadapara sobrevivir.
Hasta el diputadoalperovichista AlfredoCarlos Dato sugirió días atrásque se eleven los requisitos pararestringir el "manchanchi" delacople. Lógico, las buenas intencionesse terminan apenas losoficialistas tragan saliva: "si sequiere hacer política" -como serepite en Casa de Gobierno- hayque mirar el mismo programaque ve quien maneja el controlremoto.De tal palo, dos astillasLos numeritos de la semanaque hoy termina estuvieron marcadospor una secuencia de intrigasy de traiciones.Y la tira incluyónada menos que a los principalesactores del primer piso delPalacio Gubernamental.El ministro del Interior, OsvaldoJaldo, alambró su "terrenito"en el este (allí encabezará la listaoficial del Frente para la Victoria)antes de partir de vacaciones. Peroa su regreso se dio con que alguienhabía cortado la cerca quetan sigilosamente venía armandodesde que llegó al ministerio.No tuvo que indagar demasiadopara saber quién o quiénesfueron los intrusos: las cámarasde este Gran Hermano lo registrantodo.
En rigor, en el oficialismoya encargaron toneladas depochoclos para seguir de cerca lapelea electoral entre Jaldo y elministro de Gobierno, EdmundoJiménez. El tercero en discordia,el senador Sergio Mansilla, mirade reojo la función porque suquinta está en el Oeste. Es que elsiempre sonriente "Pirincho" pusolos huevos en tres canastas: enla capital, saldrá al ruedo con susecretario de Gobierno, MarceloCaponio. En el este, rapiñó al heridoVíctor Lossi (ex topista y exjurista) -que no dudó en sepultarsu sociedad con Juan SiviardoGutiérrez-, tentó al alderetenseAldo Salomón y a su esposa, lalegisladora Graciela Gutiérrez, yse dará el gusto de hacer debutaren política a su homónimo: EdmundoJiménez (h).A ese acople,un viejo peronista de la zona -que no es Jaldo-, ya lo bautizócomo "Justicia familiar". Y en elOeste, el responsable del ala políticarepetirá la película que causóinsomnio a Mansilla en 2007:el ex bussista Ramón Sierra Moralescon su otro hijo, el legisladorReinaldo Jiménez.En Casa de Gobierno, el gobernadorAlperovich suele recurrir aun sarcasmo cada vez que recibea su ministro de Gobierno: "¿y,?Pirincho?, cómo van esos acoples?".Y "Pirincho" sonríe.
Cuerpo a cuerpo
Aunque en la plana centralaparezcan los melodramas de laprimera línea de fuego alperovichista,en las trincheras más alejadasla pelea electoral es prácticamentecuerpo a cuerpo.En rigor, las 93 comunas ruralesse convirtieron en un polvorín.Porque como marca el protocolo,Jaldo garantizó el apoyo ala reelección de todos los comisionados.Pero tierra adentro yarezongan porque los "segundos ylos terceros", aquellos a los que elMinisterio del Interior "contiene"porque perdieron en la anteriorelección, comenzaron a armarpara pelearles la comarca. De hecho,algunos conocedores de lafilosofía peronista vaticinan queallí el gobernador deberá instalarel más grande hospital de campañapara atender a los heridosque dejará la batalla de agosto.Y, son las esquirlas de la explosióndel acople.
Haciendo zapping
Lejos de fijar la vista, en la oposiciónaún hacen zapping frentea la TV: ninguna serie pareceatraparlos. El radicalismo parpadeaporque ni siquiera una estrategiapudo definir aún para enfrentaral alperovichismo. De hecho,en la casa de Gran Hermanolos principales actores parecenmirar a una cámara distinta cadauno: unos quieren acople; otros,internas, y algunos tantos listasúnicas consensuadas que encolumnena los aliados del AcuerdoCívico y Social.
El devaluado bussismo unidoen una misma papeleta es unapuesta en escena de los hijos delex gobernador. Apenas se apaguenlas luces del set de filmación,volverá cada uno a su bancade legislador a ejecutar su estrategiade supervivencia. En elmedio, el solitario macrismo intentaráotra vez acaparar el desencantode la centroderecha yde viejos dirigentes bussistas.Más preocupado por su candidaturanacional que por la actuaciónlocal de los suyos, el presumidojefe de Gobierno porteñotiene previsto desembarcar el finde semana próximo en Tucumán.
Al parecer, en la ficción de laoposición también hay lugar parael humor.Aún cuando los televidentes seacostumbren a ver este horizonteque se acaba en los comiciosde agosto, lo que este realityshow de los acoples demuestraes que la dirigencia todavía concibea la política como una cuestiónpersonal. Como en un GranHermano; con deslealtades, mezquindadese individualidades.En realidad, si la dirigenciaconcibiera a la política como unacuestión de todos, seguramentela sociedad sí estaría prendida altelevisor para ver su desenlace.







