Miguel Reginato: "mi preocupación es hermanarme con la camioneta"

Rodolfo Bollero y Miguel Reginato llevaron adelante una exigente preparación, apoyados por sus familias, equipos y auspiciantes. Uno buscará llegar a la meta y, si es posible, mejorar lo hecho este año; el otro, resistir hasta el final en su debut absoluto.

12 Dic 2010
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A TRANSPIRAR. Miguel padre y Miguel hijo, a fondo en el gimnasio.

"Los días pasan y se siente miedo escénico, sobre todo a las cuestiones organizativas y técnicas. Son muchos los detalles para atender. Cada integrante del equipo tiene una tarea asignada, todos dependemos de todos. Más allá de esto, pienso que la cuestión más difícil de resolver es la física. Mis hijos y yo nos preocupamos por adquirir resistencia".

"Partimos desde la base que Andrés estaba 10 puntos en lo físico, mientras que Miguel y yo llegábamos a 8 y debíamos alcanzar lo máximo. Nos entrenamos todos los días durante dos horas, en doble turno, y cada vez con mayor exigencia. Sólo bajamos la rutina cuando nos sentíamos agobiados, extenuados. Nos asistió el preparador Sergio Wilde. La idea es que, en carrera, no quebrantemos nuestro espíritu por el cansancio".

"Contamos con la ayuda de la nutricionista Gabriela Gnessi Lippi. Nuestra alimentación debe ser acorde con el esfuerzo. En ese sentido, tres veces por semana comemos carnes rojas; una vez pescado y todos los demás días pollo. Este último es fundamental, por las proteínas que incorpora. Además, comemos mucho huevo, verdura, arroz. Tomamos dos desayunos y dos meriendas".

"En la camioneta vamos a llevar una heladera para mantener alimentos; en las etapas largas será casi imposible parar. Estimamos por día unas 10 horas de competencia. Durante ese tiempo no podremos hidratarnos ni comer en ningún lado. En el equipo contamos con un cocinero, que nos preparará las viandas en base a verduras hervidas, lácteos y pollo"

"Trabajamos en resistencia con mucha temperatura. Hacemos sesiones de sauna a 65º, porque vamos a cruzar las salinas a la siesta, y sin aire acondicionado (sólo lo utilizaremos en carrera). Si prendemos ese aparato perdemos entre 8 y 10 caballos de fuerza. La camioneta ya está restringida en su potencia porque le ponen una brida obligatoria".

"También hemos trabajado mucho en lo aeróbico, con bicicleta, con cinta y pesas, sobre todo en la espalda. Esto último porque vamos a pasar sentados en la camioneta muchas horas, y sometidos a grandes golpes".

"En este proyecto no sólo vamos mis hijos y yo; mi esposa y mi hija están a full en la empresa para cubrir lo que nosotros no podemos hacer debido a la preparación. Pero ninguno se borra de sus responsabilidades, por lo que trabajamos el doble. Es la realidad".

"Llego con mi esposa a las 6.55 a la empresa. A las 7 ya arriban personas que deben preparar distintas maquinarias. A las 11 salgo a ver cómo marchan los trabajos técnicos, de organización. Incluso, salgo a charlar con los auspiciantes, para contarles cómo nos sentimos, qué estamos haciendo. De allí vamos al mediodía al gimnasio con Miguel, volvemos a la empresa alrededor de las 15, almorzamos y seguimos atendiendo cuestiones del negocio. De 18 a 20 trabajamos en el gimnasio y a las 20.30 volvemos a la empresa a cerrar. Luego vuelvo a casa, dejo a mi esposa, y me voy a Universitario, club que presido. Recién estoy de vuelta pasada la medianoche. A la 1 ya estoy durmiendo".

"Todo el plan de actividades lo hablamos en familia, Creo que así se minimizan los errores. Mi mayor preocupación es hermanarme con la camioneta. Por eso espero con ansiedad subirme a ella. Me impuse la idea de sumar kilómetros por unas 70 horas y desafíos; es una obligación aprender a solucionar inconvenientes y problemas. Yo siempre digo (y se ríen por eso) que necesito conocer el vehículo, saber qué hace, cuáles son sus vicios. Es algo que hago con mi auto de rally. A la camioneta la quiero tanto que ya le puse un nombre: ?Angie?, como le decimos a mi última nieta".


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