23 Noviembre 2010 Seguir en 
"He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 partidos. He fallado una y otra, y otra vez en mi vida. Pero nunca me he dado por vencido". Uno puede pensar que esta confesión proviene de una persona cuya vida fue un completo desastre. Sin embargo fue de Michael Jordan, el mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos. Michael tenía claro que, en el mundo, hay dos tipos de personas: las que quieren que algo ocurra y las que hacen que las cosas sucedan, dice un artículo publicado en el blog de Juan Hernández Aguirán (www.hernandezaguiran.com), director de Marketing Estratégico de Primera Avenida, y difundido en Twitter. ¿Dónde está esa diferencia entre personas?
Thomas Edison, Ludwig van Beethoven, Albert Einstein, Picasso, Kurt Cobain, Steve Job o Bill Gates, a la hora de explicar su éxito, coincidieron en que no se debió a una superioridad (física o intelectual) respecto del resto. Simplemente, consiguieron llegar más lejos gracias a cuatro puntos que marcan la diferencia: valor, perseverancia, confianza y constancia.
Confianza
"Se ríen de mí porque soy diferente y yo me río de ellos porque son todos iguales" (Cobain). Esta cita resume la incomprensión que sufrieron, en sus comienzos, todos los que hoy llamamos "genios". Los genios son capaces de ver las cosas de forma diferente y eso es algo que no le ocurre al resto de las personas. "Si no confías en tí mismo y dejas que otros apaguen tu fuego interior nunca conseguirás éxito", dice Hernández Aguirán.
Valor
"Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo" (Einstein). Parece que la gente vive con miedo a fallar. Hay que atreverse. Esa es la única manera de conseguir cosas nuevas. Asociamos el fallo con fracaso y esto nos limita a la hora de tomar riesgos e iniciativas personales. Resulta curioso que, cuando se le pregunta a la gente al final de su vida: si pudiera volver atrás, ¿que cambiaría? La respuesta que más se repite es: "habría arriesgado más". Muchas veces nos ponemos frenos a nosotros mismos basados en los resultados de otras personas. Pero hay que tener confianza y atreverse a hacer aquello que uno está convencido es lo que debe hacer.
Constancia
Trabajo, trabajo y trabajo. Nada llega sin esfuerzo y eso explica el origen de su éxito. Decía Beethoven: "el genio se compone del 2% de talento y del 98% de perseverante aplicación". Repetía Einstein: "el azar no existe; Dios no juega a los dados". Y confirmaba Picasso: "la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando".
Perseverancia
"Muchos fracasos de la vida han sido de hombres que no supieron darse cuenta de lo cerca que estaban del éxito cuando se rindieron", decía Edison. Gracias a esa mentalidad, el inventor consiguió crear, tras 1.000 intentos, su más famoso invento. Esta capacidad para tomar las fallas como lecciones de las que aprender, y para no rendirse nunca, es propia de los ganadores en todos los ámbitos:
Thomas Edison: "las personas no son recordadas por el número de veces que fracasan, sino por el número de veces que tienen éxito"
Richard Branson: "el éxito no es tan importante como luchar por él; el fracaso no tiene importancia cuando lo has intentado todo"
Michael Jordan: "puedo aceptar el fracaso, pero no puedo aceptar no tratar de intentarlo"
Por eso, cuando Bill Gates aconseja a los jóvenes emprendedores lo primero que les dice es: "está bien celebrar el éxito, pero será más importante aprender de las fallas".
No te limites a hacer las cosas como se han hecho hasta ahora y no te rindas nunca, indica Hernández Aguirán. Como dijo Jobs: "tu tiempo es limitado, no lo malgastes viviendo la vida de otro. No quedes atrapado por dogmas. No dejes que el ruido de las opiniones de los demás apague tu fuego interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que te dicen tu corazón y tu intuición. ¡Que nada te detenga!"
Thomas Edison, Ludwig van Beethoven, Albert Einstein, Picasso, Kurt Cobain, Steve Job o Bill Gates, a la hora de explicar su éxito, coincidieron en que no se debió a una superioridad (física o intelectual) respecto del resto. Simplemente, consiguieron llegar más lejos gracias a cuatro puntos que marcan la diferencia: valor, perseverancia, confianza y constancia.
Confianza
"Se ríen de mí porque soy diferente y yo me río de ellos porque son todos iguales" (Cobain). Esta cita resume la incomprensión que sufrieron, en sus comienzos, todos los que hoy llamamos "genios". Los genios son capaces de ver las cosas de forma diferente y eso es algo que no le ocurre al resto de las personas. "Si no confías en tí mismo y dejas que otros apaguen tu fuego interior nunca conseguirás éxito", dice Hernández Aguirán.
Valor
"Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo" (Einstein). Parece que la gente vive con miedo a fallar. Hay que atreverse. Esa es la única manera de conseguir cosas nuevas. Asociamos el fallo con fracaso y esto nos limita a la hora de tomar riesgos e iniciativas personales. Resulta curioso que, cuando se le pregunta a la gente al final de su vida: si pudiera volver atrás, ¿que cambiaría? La respuesta que más se repite es: "habría arriesgado más". Muchas veces nos ponemos frenos a nosotros mismos basados en los resultados de otras personas. Pero hay que tener confianza y atreverse a hacer aquello que uno está convencido es lo que debe hacer.
Constancia
Trabajo, trabajo y trabajo. Nada llega sin esfuerzo y eso explica el origen de su éxito. Decía Beethoven: "el genio se compone del 2% de talento y del 98% de perseverante aplicación". Repetía Einstein: "el azar no existe; Dios no juega a los dados". Y confirmaba Picasso: "la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando".
Perseverancia
"Muchos fracasos de la vida han sido de hombres que no supieron darse cuenta de lo cerca que estaban del éxito cuando se rindieron", decía Edison. Gracias a esa mentalidad, el inventor consiguió crear, tras 1.000 intentos, su más famoso invento. Esta capacidad para tomar las fallas como lecciones de las que aprender, y para no rendirse nunca, es propia de los ganadores en todos los ámbitos:
Thomas Edison: "las personas no son recordadas por el número de veces que fracasan, sino por el número de veces que tienen éxito"
Richard Branson: "el éxito no es tan importante como luchar por él; el fracaso no tiene importancia cuando lo has intentado todo"
Michael Jordan: "puedo aceptar el fracaso, pero no puedo aceptar no tratar de intentarlo"
Por eso, cuando Bill Gates aconseja a los jóvenes emprendedores lo primero que les dice es: "está bien celebrar el éxito, pero será más importante aprender de las fallas".
No te limites a hacer las cosas como se han hecho hasta ahora y no te rindas nunca, indica Hernández Aguirán. Como dijo Jobs: "tu tiempo es limitado, no lo malgastes viviendo la vida de otro. No quedes atrapado por dogmas. No dejes que el ruido de las opiniones de los demás apague tu fuego interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que te dicen tu corazón y tu intuición. ¡Que nada te detenga!"







