"Hay un vínculo entre el cine y la psicología"

22 Nov 2010
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PELICULA. "Las noches blancas", dirigida por Luchino Visconti, fue utilizada por Motta para hacer un paralelo.

La partida de nacimiento de ambos fue firmada el mismo año. En 1895, en París, los hermanos Lumière presentaban en sociedad lo que luego se convertiría en una imparable fábrica de sueños (el cine). En la segunda mitad de ese mismo año, arriba de un tren, Sigmund Freud volcaba sus inquietudes de años de estudios en un escrito que más tarde sería la base de una teoría que revolucionó el pensamiento humano: el psicoanálisis.

"Me parece que es la producción de una época... una gestión de contenidos de la época", contesta Carlos Gustavo Motta (foto) cuando se le pregunta acerca del significado de esa coincidencia. "El psicoanálisis alimentó al cine y el cine alimenta a las referencias que un psicoanalista puede hacer hoy al hablar sobre drogas, violencia, educación escolar u otra temática social", profundiza. Motta es psicoanalista, realizador cinematográfico y director editorial de la revista especializada "La mujer de mi vida". Su atracción por el séptimo arte lo llevó, desde el inicio de sus estudios, a escarbar en las posibles vinculaciones entre aquella fábrica de sueños y la disciplina que trata de interpretarlos. Y la encontró. Siendo ya psicoanalista comenzó sus estudios en cine y ya lleva dirigidos dos cortometrajes y tres documentales. En Tucumán participó de las IV Jornadas anuales de la Asociación Freudiana de Psicoanálisis. Además, hoy a las 17 dictará un seminario sobre psicoanálisis y cine, que se hará en la Alianza Francesa. "Tengo preparado un seminario que se llama ?Las películas que Lacan vio y aplicó al psicoanálisis?, en el que analizo las referencias cinematográficas que Jaques Lacan dejó en escritos y seminarios. Voy a traer un fragmento de la película ?Las noches blancas? de Visconti, el que comparo con un clip que ganó en Cannes en 2009 que se llama ?La noche blanca?. Estas producciones sirven para comparar el tiempo del amor de dos épocas, la primera del 59 y la segunda más actual", dice.

- ¿Cuáles son esas diferencias?

- En la actualidad está presente toda esta cuestión de lo vertiginoso, lo instantáneo, lo imaginario. En aquellos tiempos, en cambio, había una especie de enamoramiento, el amor cortés, algo más paulatino en lo que estaba la esperanza de que la seducción llegue a su término. Hoy hay simplemente un encuentro, una imagen y una mirada. A partir de ello, todo se juega en tres minutos.

- ¿Cómo fue que comenzó a vincular las dos disciplinas?

- El cine me gusta desde siempre, como expresión artística y estética. Cuando comencé mis estudios de psicología encontré un vínculo absoluto entre las dos cosas y me dediqué a buscar cuáles habían sido las primeras películas que se hicieron de psicoanálisis; yo buscaba la bisagra constantemente.

- ¿Podemos hablar de un género psicoanálisis en cine?

- No hay un género específico. Lo que hay es una historia para contar en la que el psicoanálisis termina siendo una secuencia más o un punto de interés en el argumento. En las primeras películas trabajaban sobre todo el tema del trauma, aquello que era un impedimento para el paciente. En estas historias, sucedía que cuando él hablaba de su pasado, inmediatamente se curaba del síntoma. Era algo bastante naif pensar que con sólo hablarlo después estabas bárbaro. Después, ambas disciplinas, que nacieron juntas, avanzan muchísimo y eso se vuelve impensable.

- ¿De qué forma contribuye el cine con la terapia?

- A veces las historias son buenos disparadores para un paciente. Pero no siempre terminan ayudando: hay gente que se ve identificada con una película y a lo mejor nunca hace una consulta y piensa que su vida pasa por el cine. En este sentido puede ser algo riesgoso.

- ¿Hay alguna particularidad en la relación del terapeuta con el cine?

- Algunos colegas caen en la tentación de estar continuamente interpretando al director; intentan mirar muy por detrás de la historia y terminan haciéndose otra película. Esta cuestión me hace reflexionar y termino pensando que el cine debate termina siendo inexistente. A (Luis) Buñuel, por ejemplo, le preguntaban por qué estaba ese burro ahí en su película, y él dijo simplemente que el animal había pasado por delante de la cámara y él lo siguió filmando.

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