"El día que llegamos me llevaron a ver el desfile"

El padre de Elisa Epstein era dueño de la popular perfumería Selecta.

17 Oct 2010
1

EN ISRAEL. Elisa y su marido Natalio Zimmerman viven en Rehovot. GENTILEZA FAMILIA ZIMMERMAN

Cumplió 85 octubres el Día de la Raza. Llegó con sus padres y su hermana a Tucumán el 25 de mayo de 1932. "Fue inolvidable para mí, porque esa mañana de sol radiante, me llevaron al desfile del parque 9 de Julio", recuerda Elisa Epstein, que vive con su esposo Natalio Zimmerman desde hace muchos años en Rehovot, Israel. "Nací en Slomin, Bielorrusia, en 1925 y mi hermana Sulamita, siete años después. Mis padres Teodoro y Esther también nacieron en Bielorrusia; se acostaban como rusos y se levantaban siendo polacos. Salimos en el 32 de la entonces Polonia, porque ya se vislumbraban las señales de una inevitable guerra. Mi tío Alberto Epstein nos mandó los pasajes para viajar a la Argentina", recuerda vía correo electrónico.
Elisa, que se recibió de maestra en la Escuela Sarmiento, estudió música y enseñó en una escuelita de campo y en la Integral, escribió varias obras teatrales en colaboración con Lita Sisak de Kristal, Aída Rothe, Myrtha Raia, Oleg Kotzarev y Jorge Wyngaard. "Mi padre comenzó a trabajar como empleado en la farmacia La Unión, cuyos dueños eran el farmacéutico Andrés Mulet y Alberto Epstein, hermano de mi padre. Mi tío fue una persona muy activa en la colectividad y fuera de ella como miembro del Rotary y del Club de Los Leones. Años más tarde, mi padre puso la perfumería Selecta, en la 24 de Septiembre al 600. Mucha gente lo recuerda por su corrección. Lo llamaban don Teodorito. Mi madre lo secundó y lo acompañó hasta el día que falleció, a los 71 años, con la mente tan joven y llena de proyectos todavía... Luego mi madre se fue a vivir a Mendoza y nosotros emigramos a Israel donde ya estaban nuestros tres hijos, en Kibutzim y Moshavim", evoca Elisa.
Dedicada actualmente a recrearse espiritualmente con los títeres de guante, la pintura y la cerámica, Elisa recuerda con cariño su docencia en la Escuela Integral Argentino Hebrea Independencia. "Junto a mi inolvidable amiga Martha Dimond de Bach y otras personas con visión de futuro, fuimos 'el puntapié' inicial de tan loable proyecto. Una maravillosa escuela que proyecta luz dentro de la colectividad y fuera de ella, y trabaja por una buena convivencia, por la cultura y por la paz", dijo.
Comentarios