Después de la gran batalla

Los partes del jefe vencedor al Gobierno Central.

25 Sep 2010
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TROFEO. Una de las banderas realistas tomadas en la batalla de Tucumán, que se conserva en el templo de La Merced. LA GACETA / ARCHIVO

Después de la batalla de Tucumán, el general Manuel Belgrano envió al Gobierno Central dos partes sobre la misma. El primero, fechado 26 de setiembre de 1812, era muy breve.

Expresaba que "la patria puede gloriarse de la completa victoria que han obtenido sus armas el 24 del corriente, día de Nuestra Señora de las Mercedes, bajo cuya protección nos pusimos: 7 cañones, 3 banderas y un estandarte; 50 oficiales, 4 capellanes, 2 curas, 600 prisioneros, 400 muertos, las municiones de cañón y de fusil, todos los bagajes y aún la mayor parte de los equipajes, son el resultado de ella".

Añadía que "desde el último individuo del ejército, hasta el de mayor jerarquía, se han comportado con el mayor honor y valor. Al enemigo le he mandado perseguir, pues con sus restos va en precipitada fuga: daré a V.E. un parte no menor, luego que las circunstancias me lo permitan". Recién tres días más tarde Belgrano pudo redactar un segundo y más detallado parte. Allí describía la batalla en general, la disposición de sus fuerzas y los sucesos inmediatamente posteriores y elogiaba fervorosamente el comportamiento de los soldados.

"La fuerza del enemigo era de 3.000 hombres de toda arma, con 3 piezas de artillería de cuatro, dos y uno, mientras la del ejército que se le oponía no llegaba a 1.600 hombres, con 4 piezas de a seis; entre los cuales apenas se encuentran 300 viejos soldados, pero animados, hasta el más nuevo recluta y el paisano que había venido de su hogar a la camorra, como ellos dicen, de un espíritu patriótico y un fuego tan vivo por vencer, que no es dable a mi pluma poderlo pintar para que se conozca en todo su lleno: sólo puedo compararlos a los defensores de Buenos Aires y reconquistadores de Montevideo, Maldonado y la Colonia de 1807", decía uno de los párrafos.

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