EDITORIAL

La importancia de la integración regional

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Formar las partes un todo. Completar un todo con las partes que le faltan. Incorporarse o unirse a un todo para formar parte de él. Son definiciones del verbo integrar. Se suele decir, por otro lado, que la unión hace la fuerza. Para lograrlo hay que hacer causa común en el objetivo que se quiere perseguir. Pero a algunos pueblos les cuesta muchísimo actuar en plural.

En la primera decena de agosto tuvo lugar en nuestra ciudad el XXII Encuentro del Comité de Integración NOA-Norte Grande, entre Chile y la Argentina, del que surgieron nuevas expresiones de anhelo para trabajar conjuntamente en la integración y el desarrollo de la región. Entre otros puntos, el país trasandino se comprometió flexibilizar las trabas fito-zoosanitarias, con la posibilidad de que las empresas exportadoras tucumanas utilicen los puertos chilenos para sacar sus productos al exterior.

Durante su exposición, el embajador de Chile en la Argentina dijo que ambas naciones deberían actuar como un todo, tanto a la hora de recibir la demanda de productos de otros países como al momento de realizar la oferta. Señaló que la integración debería beneficiar principalmente a sectores medios y pequeños. El diplomático indicó en la oportunidad que ambos pueblos deberían compartir el océano Pacífico porque es la única forma de defender nuestros productos. Como un modo de remarcar la importancia de integrarse, se refirió al mercado asiático: "son 1.200 millones de chinos; y nosotros, 40 millones de argentinos y 18 millones de chilenos, ¿vamos a estar divididos?" El embajador trasandino acotó: "A veces, en lo retórico alcanzamos una altura envidiable; pero cuando debemos concretar las cosas no llegamos al mismo nivel... Los más débiles siempre sufren las consecuencias cuando no se llevan a la práctica las intenciones. Por eso, ojalá que lo que firmamos en este encuentro binacional se traduzca en las decisiones que se toman en las oficinas".

Luego de las sensaciones y los deseos de hacer algo conjuntamente entre ambos países que surgieron al concluir el encuentro, Salta ha vuelto en estos días sobre la idea de que es necesario que se una primero el norte argentino. El objetivo de esa integración debería ser quebrar la legendaria dependencia con el puerto de Buenos Aires. Un funcionario de esa provincia dijo que Salta y Tucumán no deben competir entre sí, sino unirse para enfrentar económicamente a Buenos Aires. Propuso asistir en forma regional a ferias comerciales internacionales como Expocruz de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) que reúne a más de 900 empresas y 20 países de América, Europa y Asia. El acontecimiento puede ser de mucha utilidad para la producción frutihortícola y vitivinícola, la metal mecánica ligera y el ámbito de los productos referidos a la gastronomía. "Los empresarios de la región tienen la posibilidad de encontrarse, conocerse y compartir ideas, y, por ende, de empezar a superar la tradición de aislamiento e individualismo", señaló.

Hace más de treinta años se viene hablando de la integración del Norte Grande como un modo de desarrollo económico y cultural que rompa con la hegemonía del puerto porteño y que beneficie a las provincias norteñas históricamente postergadas. El Mercosur, creado en 1990, representa un gran alternativa para establecer relaciones de todo tipo con regiones de sus países miembro. En la década de 1990 se habló de establecer un corredor bioceánico que quedó en proyecto y en veinte años, Tucumán ha hecho tibios contactos con ciudades brasileñas. Quizás el exceso de individualismo y los celos sean la causa de que la integración regional siga siendo una asignatura pendiente. Unirnos implicaría comenzar a ejercer un real federalismo y dejar de estar siempre con la mano tendida para recibir las migajas del poder central.

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