Una tabla de quesos salva una reunión en casa
Para cuando llegan los amigos, sean dos o 10, las tablas de quesos son la solución. Les gusta a todos, tienen variedad y estilo. Bastan cinco o seis quesos de diferente texturas y sabores, siempre acompañados con buen vino o cerveza, y una cesta con pan caliente, blanco, negro y saborizado y galletitas.
02 Septiembre 2010 Seguir en 
En Francia, la tabla de quesos es elemental en toda reunión social. En los restaurantes un carrito con variedad de piezas pasa por todas las mesas para que los clientes se sirvan. La tabla de quesos se sirve después del plato principal y antes del postre. Siempre debe ir acompañada de buen vino y variedad de panes a elección de cada comensal.
El pan
Se elige pan crujiente para los quesos fuertes y pan integral artesanal para los quesos cremosos, pero cada cual optará por el que más le guste. En pan se sirve en rebanadas de pan negro, blanco o de centeno, junto con tostadas y galletas saladas. Un detalle divertido es acompañar los quesos con frutas frescas y secas que formarán un complemento ideal: pasas de uvas e higos, nueces, almendras y castañas.
Los quesos
La tabla (preferentemente de madera) se arma con cinco o seis quesos de diferentes texturas y sabores. Una opción puede ser: Pategrás, Fontina Suizo, Taluhet, saborizados, de cabra, gruyere, azul (o roquefort) y Mar del Plata. En general se puede elegir un queso fresco, uno azul, uno semi blando o cremoso, uno duro o curado y uno internacional.
Los quesos se sirven a temperatura ambiente distribuidos en la tabla según sus sabores, fuertes o suaves. Se presentan en trozos o en porciones pequeñas pero, como se secan fácilmente, hay que mantenerlos cubiertos con un film hasta el momento de servirlos.
Para realizar una buena degustación sin alterar los sabores y valorar en mayor grado las características de cada queso es recomendable comenzar por los quesos de pasta suave y blanda e ir subiendo hasta los más fuertes. Entre queso y queso se puede comer algún fruto seco y vino para neutralizar el sabor.
Sacar los quesos de la heladera por lo menos una hora antes de servirlos.
Se calcula 250 gramos de queso por persona. Hay que sumar el peso de todas las piezas y compararla con la cantidad de comensales.
Los quesos deben guardarse en la heladera envueltos en papel aluminio o film transparente o en recipientes herméticos; nunca en el freezer.
El vino
El vino es el acompañante obligado de un buen queso, en general se prefieren blancos y rosados para los quesos más suaves y los tintos con cuerpo para los fuertes. El malbec y el cabernet les gusta a la mayoría de los comensales. En ocasiones con mucha formalidad se acompaña con cerveza helada.
El pan
Se elige pan crujiente para los quesos fuertes y pan integral artesanal para los quesos cremosos, pero cada cual optará por el que más le guste. En pan se sirve en rebanadas de pan negro, blanco o de centeno, junto con tostadas y galletas saladas. Un detalle divertido es acompañar los quesos con frutas frescas y secas que formarán un complemento ideal: pasas de uvas e higos, nueces, almendras y castañas.
Los quesos
La tabla (preferentemente de madera) se arma con cinco o seis quesos de diferentes texturas y sabores. Una opción puede ser: Pategrás, Fontina Suizo, Taluhet, saborizados, de cabra, gruyere, azul (o roquefort) y Mar del Plata. En general se puede elegir un queso fresco, uno azul, uno semi blando o cremoso, uno duro o curado y uno internacional.
Los quesos se sirven a temperatura ambiente distribuidos en la tabla según sus sabores, fuertes o suaves. Se presentan en trozos o en porciones pequeñas pero, como se secan fácilmente, hay que mantenerlos cubiertos con un film hasta el momento de servirlos.
Para realizar una buena degustación sin alterar los sabores y valorar en mayor grado las características de cada queso es recomendable comenzar por los quesos de pasta suave y blanda e ir subiendo hasta los más fuertes. Entre queso y queso se puede comer algún fruto seco y vino para neutralizar el sabor.
Sacar los quesos de la heladera por lo menos una hora antes de servirlos.
Se calcula 250 gramos de queso por persona. Hay que sumar el peso de todas las piezas y compararla con la cantidad de comensales.
Los quesos deben guardarse en la heladera envueltos en papel aluminio o film transparente o en recipientes herméticos; nunca en el freezer.
El vino
El vino es el acompañante obligado de un buen queso, en general se prefieren blancos y rosados para los quesos más suaves y los tintos con cuerpo para los fuertes. El malbec y el cabernet les gusta a la mayoría de los comensales. En ocasiones con mucha formalidad se acompaña con cerveza helada.








