Un cuento sobre Hiroshima propició el encuentro entre chicos nipones y tucumanos

Alumnos de la Mitre empezaron cartéandose con niños de Nagano; ahora quieren conocerse

FRATERNIDAD. Ana María Kokena, con los alumnos de la escuela Mitre.
FRATERNIDAD. Ana María Kokena, con los alumnos de la escuela Mitre.
31 Agosto 2010
Todo comenzó con un cuento: "Mil grullas", de Elsa Bornemann ,el relato de lo que pasó en Hiroshima, la bomba, sus efectos, y una historia de amor colada en la narración. Los alumnos de los 5 º grados de la Escuela Mitre quedaron fascinados con el cuento inspirado en un hecho real, y en el que los protagonistas son dos niños japoneses Toshiro y Naomi, esta última fallecida, por los efectos de la bomba. Entonces, comenzaron a cartearse (por correo postal) con niños japoneses de la escuelita Shimadachi Sho-Gakko (primaria). El nexo fue Ana María Kokena, una docente tucumana que vive en Japón hace 20 años, enseña español y es maestra integradora en la escuela Shimachi Sho-Gakko, en Nagano, muy cerca de Tokio.

Sus alumnos respondieron a las cartas de los niños tucumanos, dirigidos en el proyecto por las docentes Eugenia Esquer y Sara Rosa Córdoba. Y desde principios de año, cientos de cartas cruzaron los cielos desde Tucumán a Nagano, y desde esta localidad del Lejano Oriente a nuestra provincia. Fruto de esos lazos de amistad, surgió la idea de que un grupo de alumnos japoneses visitara la provincia. Para dar un marco formal a esta relación intercontinental y afectiva, Kokena vino a Tucumán para acordar con la Escuela Mitre la llegada de los niños nipones. "Este es un proyecto que empezó a varios años en nuestra escuela, con la idea de que nuestros alumnos aprendan desde la acción , y los hechos y valores fundamentales como ciudadanos, en busca de la paz y el entendimiento", dijo la directora Mónica del Valle Argañaraz.

Kokena habló con los niños tucumanos acerca del posible encuentro con sus alumnos de Japón. "Queremos conocer ese país, y nos gustaría que vengan, así les mostramos todo lo que aprendimos de Japón en nuestra escuela", dijeron los chicos, que mostraron los murales llenos de cartas que intercambiaron con sus pares nipones, dibujos y fotografías de Nasano, lugar donde enseña Kokena.

El proyecto de la escuela tucumana se enmarca en el trabajo que vienen realizando los alumnos desde hace cuatro años, en espacios literarios, culturales y de aprendizajes de campo.

"Comenzaron escribiendo cartas a gente cercana, a sus familiares, luego a autoridades del municipio, y luego a través de la lectura del cuento Mil grullas" , surgió la posibilidad de hacerlo con gente de otros países", dijeron las coordinadoras. "Escribir una carta a mano, en papel, tiene una carga emotiva y de acercamiento, distinto a cuando lo hacemos a través de la computadora", explicó la directora.

"Me llamo Akira"

"Me llamo Akira Yokosawa. Vivo en Japón, provincia de Nagano, donde se celebraron las Olimpíadas de Invierno en el año 1998. me gusta subir la montaña. Este año nuevo (1º de enero) he subido las montañas de Himalaya en Nepal. Soy estudiante de español. Hasta ahora no he escrito al extranjero, y por eso quería cartearme con los que quieran", escribió Akira, adjuntando fotos de Nepal, según dice en la carta escrita perfectamente en castellano.

Kokena se mostró entusiasmada con la idea de que sus alumnos de Japón pueda conocer Tucumán, su ciudad natal. "Están entusiasmados al igual que los tucumanos. Ellos tienen talleres de lengua extranjera, el Inglés y el español, y para la gran mayoría fue la primera experiencia de comunicación con extranjeros, utilizando una lengua en común, el castellano. Y si podemos lograr que vengan aquí sería muy bueno para seguir con el proyecto", dijo la docente tucumana con ciudadanía japonesa.

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