27 Julio 2010 Seguir en 
WASHINGTON, Estados Unidos.- La Casa Blanca lo sabía desde hace semanas pero no pudo impedir que la red WikiLeaks publique en internet 91.000 documentos secretos sobre la guerra en Afganistán.
Ahora, el Pentágono busca denodadamente al responsable de filtrar los datos, y entre los posibles autores tiene en mente a un viejo conocido.
La División de Investigaciones Penales del Ejército investiga al soldado estadounidense Bradley Manning, actualmente detenido en una prisión militar de EE.UU. en Kuwait.
Manning fue acusado de violar del reglamento militar y es sospechoso de haber entregado a WikiLeaks un video que muestra la incursión de un helicóptero estadounidense en 2007, que provocó la muerte de dos reporteros de la agencia Reuters y de varios civiles en Bagdad.
Según el portavoz del Pentágono, Geoff Morrell, Manning es "un personaje clave" en este asunto.
Expertos militares y de los servicios secretos sospechan que los documentos fueron desviados desde el sistema informático de las Fuerzas Armadas denominado SIPRNet (Secret Internet Protocol Router Network).
Los documentos detallan acusaciones de que fuerzas estadounidenses trataron de ocultar muertes de civiles y que Pakistán ayuda en secreto a los talibanes, mientras acepta miles de millones de dólares en ayuda.
"Claramente estamos frente a crímenes de guerra", dijo Julian Assange, fundador de WikiLeaks.
El presidente Barack Obama, en tanto trató de limitar los daños de la gigantesca filtración. Dijo que esos datos ya se conocían, pero que no cambiará su política en ese territorio.
De hecho, logró que los legisladores aprueben 37.000 millones de dólares en fondos clave para el esfuerzo de guerra. (NA)
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