Aprender un instrumento refuerza el poder del cerebro

Hacer música lleva al individuo a resolver procesos complejos, dijo una investigadora. El estudio de la Northwestern University combinó investigaciones sobre entrenamiento musical con el aprendizaje.

INCENTIVADOS. Maestros afirman que los chicos que hacen música rinden más en la escuela que los demás. LA GACETA / FRANCO VERA
INCENTIVADOS. Maestros afirman que los chicos que hacen música rinden más en la escuela que los demás. LA GACETA / FRANCO VERA
22 Julio 2010
Aprender a tocar un instrumento puede cambiar su cerebro, de acuerdo a una revisión de la literatura en Estados Unidos, que demostró que las clases de música pueden ayudar a mejorar el habla y la capacidad de hablar un idioma extranjero.

Pese a que en el pasado se sugirió que escuchar a Mozart u otros músicos clásicos podía aumentar la inteligencia, existían pocas evidencias de que la música refuerce el poder cerebral. Pero una revisión de datos de la Northwestern University combinó investigaciones que asocian el entrenamiento musical con el aprendizaje. La investigadora Nina Kraus dijo que los datos sugerían que las conexiones neurales creadas durante las clases de música también preparaban al cerebro para otros aspectos de la comunicación humana, consigna un cable de Reuters datado en Nueva York. "El efecto del entrenamiento musical sugiere que, de forma similar al ejercicio y su impacto en el bienestar del cuerpo, la música es un recurso que tonifica el cerebro para la aptitud física y por lo tanto requiere que la sociedad reexamine el rol de la música en el desarrollo individual", dijeron los investigadores en su estudio.

Kraus señaló que aprender sonidos musicales podría fortalecer la habilidad del cerebro de adaptarse y cambiar, además de permitir al sistema nervioso proveer un andamiaje de patrones que son importantes para el aprendizaje.

El estudio, publicado en Nature Reviews Neuroscience, halló que aprender a tocar un instrumento acondiciona al cerebro para elegir qué es relevante en un complejo proceso que puede involucrar la lectura, el recordar una partitura, calcular tiempos y coordinar con otros músicos. "La selectividad cerebral de un músico realza los elementos portadores de información del sonido", dijo Kraus. El estudio revisó la literatura que mostraba, por ejemplo, que los músicos son más exitosos que los no músicos a la hora de incorporar patrones del sonido para aprender un nuevo idioma. Los niños que reciben entrenamiento musical son mejores para detectar los cambios de tono en el habla y tienen un vocabulario más amplio y una mejor capacidad de lectura que los que no aprenden música.

En Tucumán
Marcelo Ruiz enseña Música en el colegio Pucará y dirige el taller de Violín del Divino Niño, que funciona en la capilla del mismo nombre. Ricardo Sbrocco dirige el Coro Estable de la Provincia y la Orquesta de la Escuela Secundaria de Yerba Buena. Ambos coincidieron con Kraus.

"En las reuniones que mantenemos con los padres, ellos no dejan de sorprenderse de cómo han cambiado los chicos su comportamiento escolar", dijo Ruiz. "Además, es cierto que el aprendizaje de un instrumento exige coordinación de movimientos y el ejercicio de la memoria", añadió. "Todo lo que se plantea en la investigación, lo he visto en la práctica con los chicos de Yerba Buena. Claro está que lo mío es una percepción, y no una evidencia científica; estudios como los que encaró Kraus requieren metodologías de investigación específicas; los chicos que hacen música mejoraron muchísimo su rendimiento en la escuela. De todos modos, creo que también hay que considerar que a veces, los cambios positivos que se pueden observar en experiencias como estas no sólo responden a una cuestión cognitiva, sino a la integración social que generan", destacó Sbrocco. Otra coincidencia entre los dos músicos es que la materia "música" tiene que tener más espacio en la Escuela.

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