Villa Nougués sufrió reiterados cortes de luz desde el jueves

Los vecinos también se quedaron sin agua.

A LA LUZ DE LAS VELAS. Diego Ríos con su hija Agus en brazos. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
A LA LUZ DE LAS VELAS. Diego Ríos con su hija Agus en brazos. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
22 Julio 2010
Era difícil distinguir si había alguien dentro o no. La luz prendida, que suele ser el mejor indicador en estos casos, brillaba por su ausencia en esa y en todas las casas y calles de Villa Nougués. "¿Quién es?", preguntó una voz invisible que venía desde el fondo, y se acercó. "El jueves empezó a nevar y el viernes amanecimos sin luz. Así estuvimos hasta el domingo, cuando pusieron un generador, pero sólo alcanzaba para repartir electricidad desde la hostería para abajo. El martes la situación se normalizó hasta que hoy (por ayer) nos volvieron a cortar", contó Diego Ríos, un joven de 24 años oriundo de esta villa veraniega, que durante todo el fin de semana estuvo en penumbras.

Para Diego, que subsiste del trabajo en el bar de su familia, el corte de luz significó una importante pérdida. "Esperábamos varios turistas el fin de semana, e hicimos muchísima cantidad de locro. Nos cortaron la luz y lo tuvimos que tirar porque no pudimos congelarlo y se iba a echar a perder", lamentó.

Los operarios de EDET, que trabajaban el sábado instalando el generador, fueron consultados por LA GACETA y explicaron a qué se debió el corte generalizado. "El peso de la nieve venció muchas ramas de árboles, se vinieron encima de los cables y los cortaron", había contado José Ortiz, a cargo de los trabajos de reparación. "Es muy difícil acceder a las líneas porque muchas están en zonas de barranco y encima sigue nevando", afirmó.

En la puerta de su vivienda, Diego continuaba contando los trastornos que le provocó tantos días sin electricidad. "Lo peor de todo es que cuando no tenemos luz también nos quedamos sin agua, porque no pueden funcionar las bombas; encima se congelaron las cañerías y sólo pudimos sacar agua de los aljibes. También nos quedamos incomunicados porque se nos agotó la batería de los celulares, y una familia amiga se tuvo que instalar en la ciudad porque la chiquita estaba enferma, y acá estábamos aislados, sin luz y sin agua", narró.

A pesar de que el fin de semana el paisaje de Villa Nougués fue un espectáculo cautivante, la falta de luz fue un repelente para muchos veraneantes que tienen casa allí. "Muchos vinieron a ver cómo estaban sus casas, pero bajaban al rato porque así no se pueden quedar", explicó el joven, quien le hizo frente al frío de estos días con la estufa a leña.

Con su hijita de dos años en brazos, a las 20.30, Diego esperaba volver a pasar otra noche alumbrado con la vela, cuando de repente volvió la luz. "Menos mal, ya no sabía cómo tranquilizarla a Agus, que parece que extraña la TV", finalizó.

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