"Yo no quería ser prostituta; mi tía me obligó"

Una menor fue liberada por la Policía, luego de que su madre, una reclusa, denunció que su hermana le exigía ejercer la prostitución. La jovencita, de 14 años, estaba bajo la custodia de la detenida. Su madre había ejercido el viejo oficio durante años

CASA DE CITA. La tía de la víctima es retirada de la vivienda donde la menor recibía a los clientes, luego de que se contactaran telefónicamente.
CASA DE CITA. La tía de la víctima es retirada de la vivienda donde la menor recibía a los "clientes", luego de que se contactaran telefónicamente.
27 Junio 2010
Durante años se dedicó a la prostitución como modo de subsistencia. Pero siempre deseó que sus descendientes pudieran llevar una mejor vida. "No quiero que hagas lo que yo tuve que hacer", le había dicho a su hija hace un tiempo. Pero el destino le jugó una mala pasada: cayó presa, tuvo que dejar a su hija, de 14 años, al cuidado de una hermana, y esta obligó a la menor a prostituirse.

El martes, una llamada al teléfono celular del abogado de la Fundación María de los Angeles, Carlos Garmendia, le avisaba de un caso de trata de personas en San Miguel de Tucumán. El llamado provenía del teléfono público que está a disposición de las internas de la cárcel de mujeres, en Banda del Río Salí.

"Me acercaron su número de teléfono. Mi hija está siendo obligada a prostituirse, y quiero que la ayuden", dijo la mujer a Garmendia. Inmediatamente, el letrado visitó a la presa y escuchó su testimonio. La mujer le contó que su hija la había visitado el fin de semana y, llorando, le confesó que su tía la explotaba sexualmente. Según trascendió, la hermana de la reclusa también había ejercido la prostitución.

Garmendia contó a LA GACETA que, al salir de la cárcel, se dirigió a la división Trata de Personas, a cargo de los comisarios Pablo Barrionuevo y Julio Fernández, y radicó la denuncia.

En el penal, la directora Silvana Martínez permitió que los policías tomaran declaración a la reclusa en una habitación privada. Allí, la mujer volvió a relatar el sufrimiento de su hija.

Esa misma noche, comenzó la investigación policial. La interna le había proporcionada a la Policía un teléfono celular que su hermana había publicado en un aviso clasificado para atraer posibles clientes. Con ese dato y el domicilio donde vivía la menor, avanzó la pesquisa.

La causa judicial recayó en la Fiscalía IX, a cargo de María de las Mercedes Carrizo. La directora de la cárcel de mujeres, por su parte, cuando se había enterado de la situación, había recurrido al defensor de menores, por lo que Sergio Maza Villalba también se abocó al caso.

Los investigadores pudieron establecer el movimiento de personas que ingresaban a la casa, ubicada en Lavalle al 1.700, en La Ciudadela, hasta altas horas de la noche, como así también otras publicaciones de avisos con números de teléfonos para concertar citas. El viernes a la noche, se concretaron los allanamientos. Carrizo ordenó que la tía de la menor sea aprehendida, acusada de trata de personas.

"Yo no quería hacer esto", comentó la niña a los psicólogos de la Policía. Además, de acuerdo a los relatado por fuentes de la investigación, la menor aducía que le debía plata a su tía, ya que debía pagarle los avisos y los preservativos que esta le proporcionaba.

Relevamiento


En San Miguel de Tucumán se estima que funcionan unos 30 prostíbulos, según datos aportados desde la Fundación María de los Angeles. En cada uno de ellos, trabajarían unas 10 mujeres. "Ese relevamiento está realizado sobre prostíbulos públicos. No tenemos datos acerca de cuántos departamentos privados funcionan también como casas de cita", manifestó Garmendia.

Además, desde la fundación comentaron que la promesa de un trabajo en otra provincia, para que puedan enviar desde allí dinero a sus familias, es la forma más común de captar chicas.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios