El trabajo puede ser convertido en una vocación

El empleo debe ser un motivador de placer, siempre y cuando la persona esté dispuesta a darle sentido y valor a lo que hace diariamente. La insatisfacción laboral puede ser derrotada si el individuo ejecuta un plan interno para vencer los obstáculos de cada jornada.

22 Jun 2010 2
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OBJETIVOS COMUNES. El entusiasmo puede ser transmitido hacia los demás. Para contagiarlo, sólo hace falta mirar distinto a lo que uno hace cotidianamente. INFOEMPLEO.COM

Las personas no dicen tengo un puesto de conductor, hago ventas o ejerzo la medicina; es común escuchar las expresiones soy vendedor, soy chofer, soy médico, abogado, periodista o albañil. "Vivimos el trabajo como parte esencial de nuestra identidad", plantea José Blunda, coordinador de la Licenciatura en Recursos Humanos de la Unsta, y autor del libro "Trabajar Motivado".

Según el experto, esto es muy motivador cuando se tiene un empleo que sirve como fuente de placer y entusiasmo, cuando se hace lo que a uno le gusta, en un proyecto que además brinda oportunidades de crecer y desarrollarnos. "Desgraciadamente, percibo que muchas personas viven su trabajo como un ámbito cada vez más enemistado con el bienestar o el entusiasmo. Esto es insatisfacción laboral estructural, refiriéndome con este término a la disposición o actitud negativa hacia el trabajo de un alto porcentaje de la sociedad actual inclusive, en jóvenes que ni siquiera tuvieron su primer empleo", dice a LA GACETA.

De su experiencia, Blunda sostiene que hay que observar las causas que motivaron y motivan la actual realidad negativa del trabajo en nuestras vidas y, paralalelamente, los testimonios de trabajadores y opiniones de reconocidos profesionales en el tema, que dan cuenta de que el trabajo puede ser perfectamente una fuente generadora de placer y bienestar.

En este contexto, de acuerdo con un sondeo efectuado en empresas del medio, un número importante de jóvenes y adultos ha eliminado al trabajo como fuente de placer y bienestar y salvo pequeños espacios, el trabajo es sólo vivenciado como un deber y obligación. "La gente trabaja sólo porque tiene que hacerlo y no porque quiere hacerlo", acota. Estas personas y muchas organizaciones hacen poco y nada para revertir esta situación, poco concientes del enorme impacto negativo que este fenómeno tiene en la calidad de vida y salud de los trabajadores y en la calidad de los productos y servicios de sus empleadores.

Para revertir esta situación y abrir posibilidades de desarrollo y bienestar en el trabajo, Blunda cree que es necesario poder mirar y actuar en los siguientes espacios:

"Un programa interno": las creencias actuales acerca del trabajo y su "carácter laboral". ¿Miras de manera positiva el trabajo, crees que puede ser un espacio placentero en tu vida? ¿Qué recuerdas de cómo vivían el trabajo tus primeros referentes (padres, maestros, adultos significativos en tu vida? En este espacio, el interno, existen posibilidades u obstáculos que condicionarán la realidad que después se cree en torno al empleo. Dicho de otro modo, para crear bienestar o placer en el trabajo, primero hay que creer que es posible hacerlo.

Convertir a un simple trabajo en una vocación, representa una poderosa fuente de placer. No se discute que el trabajo sirve para obtener los beneficios materiales que permiten la subsistencia; pero existe en él una veta que lo hace trascender ese aspecto. Todo trabajo puede ser convertido en una vocación, es decir, aquello que aporta no sólo la subsistencia económica sino también el bienestar psicológico y desarrollo integral de la persona, indica Blunda.

El trabajo como un espacio para la expresión de sus fortalezas. Todos tenemos aspectos fuertes en nuestra personalidad. Cuando tomamos contacto con ellas y encontramos en el empleo la posibilidad de desplegarlas, se abre una posibilidad enorme de placer. La psicología positiva llama "fluidez" a esos "estados de experiencia óptima", según lo expresa el psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi en su libro "Fluir (flow)".

Hacer concientes la conexión entre las tareas diarias y nuestras grandes metas. Encontrar el sentido, es una gran deuda y necesidad actual. En tiempos actuales, necesitamos permanentemente tener presentes las respuestas a la pregunta "para que" hacemos las cosas. Cuando uno encuentra esa respuesta, encuentra también poderosos motivos por los cuales trabajar o hacer cualquier esfuerzo en su vida.

Como decía Al Gini, en su libro "Mi trabajo, mi vida", "quizás por vivir en una sociedad que valora el fruto de nuestro trabajo y no el trabajo en sí, hemos olvidado, o incluso nunca hemos apreciado, el hecho de que lo que importa del trabajo no es sólo producir bienes y servicios, sino también producir personas."

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