Anécdotas de importación

06 Junio 2010
- NORMAS Y LIMITACIONES.- Quienes llegaban al Puerto de Buenos Aires podían alojarse en el Hotel de los Inmigrantes sólo si observaban el reglamento de la institución, que figuraba en el Manual del Inmigrante Italiano. Por ejemplo: "después de cada comida, a la hora indicada por el reglamento, se deberán limpiar los utensilios que se le hayan entregado antes, sin lo cual no podrá ausentarse del hotel. Por turnos, como se indicará, tendrán que limpiar las instalaciones y ocuparse del transporte de víveres.

- PROHIBICIONES Y SALIDAS.- En el hotel, que era gratuito, la parte destinada a los hombres está separada de la de las mujeres; al igual que en el barco, estaba prohibida la promiscuidad. No obstante ello, el hotel respetaba el sagrado derecho de sus pasajeros de ayudar a sus mujeres y a sus niños. Una vez que sonaba el timbre del silencio nocturno, estaba prohibido cualquier tipo de alboroto. Quien se sentía mal debía avisar a la dirección del establecimiento. Estaba permitido salir a determinadas horas, pero quien no regresaba en el horario previamente fijado no podía pasar la noche en el establecimiento.

- MAS HOMBRES QUE MUJERES.- La rutina diaria de la institución es evocada en el libro "Stéfano" escrito por María Teresa Andruetto. La autora narra: "el hotel está a pocos pasos de la dársena; tiene largos comedores y un sinfín de habitaciones. Les ha tocado un dormitorio oscuro y húmedo. En la puerta, un cartel dice: Se trata de un sacrificio que dura poco. (...) Los dormitorios de las mujeres están a la izquierda, pasando los patios. Por la tarde, después de comer y limpiar, después de averiguar en la Oficina de Trabajo el modo de conseguir algo, los hombres se encuentran con sus mujeres. Un momento nomás, para contarles si han conseguido algo. Después se entretienen jugando a la mura, a los dados o a las bochas".

- CUIDADO CON LOS INDIOS - El friulano Juan Faccioli, integrante de las primeras migraciones italianas dejó testimonio escrito. "Al llegar al Hotel de Inmigrantes se enteró de que estaba destinado al territorio nacional del Chaco, donde le darían tierras que estaban habitadas por aborígenes: algunos de sus compatriotas huyeron del hotel, pero luego de vagar sin conseguir trabajo ni comida volvieron y aceptaron llegar a Reconquista. Desde allí fueron a una colonia que se formaría del otro lado del arroyo El Rey" (Museo del Inmigrante).

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