15 Marzo 2010 Seguir en 
La gente que pasa mucho tiempo navegando por internet tiene más probabilidades de sufrir depresión, de acuerdo con el primer estudio de este tipo hecho a gran escala por psicólogos de la Universidad de Leeds, en el Reino Unido y publicada recientemente en el Journal Psychopatology.
Los investigadores encontraron fuertes evidencias de que algunos usuarios desarrollan un hábito compulsivo con la web, en el que reemplazan las interacciones sociales de la vida real por sitios de chat y de redes sociales. Como resultado, señalan que este tipo de actividad adictiva podría tener un serio impacto sobre la salud mental.
Desde que se popularizó el uso de internet, aumentó rápidamente el número de usuarios en todo el mundo y las polémicas respecto a la posible adicción que crea crecieron entre quienes se dedicaron a estudiar este tema.
La adicción on line no está presente en los manuales sobre enfermedades mentales ya que la difusión masiva de internet se dio luego de la edición del DSM-IV, clásico manual de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría que clasifica las enfermedades mentales. Este vacío ha empujado a los especialistas a desarrollar sus propios instrumentos para tratar esta nueva patología.
Intentos de diagnóstico
La primera persona que estableció criterios para diagnosticar la adicción a internet fue el psiquiatra Iván Goldberg. En 1995 propuso un modo de descubrir esta patología, basándose en los procedimientos para diagnosticar el abuso de sustancias.
En 1996, Kimberley Young, de la Universidad de Pittsburgh-Bradford, en los Estados Unidos, fundó el Centro para el Tratamiento de la Adicción On line e incluso desarrolló un test, cuya versión en español puede consultarse en el sitio http://www.eutimia.com/tests/iad.htm.
"¿Con qué frecuencia se encuentra con que lleva más tiempo navegando por internet del que pretendía estar?"; "¿Se siente ansioso, nervioso, deprimido o aburrido cuando no está conectado a Internet?"; "¿Le ha pasado alguna vez eso de decir "solo unos minutitos más" antes de apagar la computadora?", son algunas de las preguntas de ese test y, dependiendo el resultado, aconseja al usuario pedir ayuda profesional.
Los especialistas definen la adicción a internet como la pérdida del control frente su uso racional. Para identificarla hay que valorar una serie de parámetros como puede ser el nivel de interferencia y de distorsión que produce en la vida personal, familiar y profesional de una persona.
Por ejemplo, si una persona pasa muchas horas conectada, tiene poco o ningún contacto con amigos fuera del mundo cibernético y se relaciona con la gente, principalmente, a través de las redes sociales, como Facebook, estaría entrando en una situación de adicción y debería acudir a un especialista.
El lado oscuro
El nuevo estudio hecho en Leeds, tiene como autora principal a Catriona Morrison. La investigadora afirma que internet juega hoy en día un papel importante en la vida moderna, pero que sus beneficios van acompañados por un "lado oscuro". Mientras que la mayoría de las personas usa internet para pagar cuentas, comprar y comunicarse por e- mail, hay un pequeño grupo de gente que encuentra difícil controlar el tiempo que pasa on line, al punto que esto interfiere en sus actividades cotidianas.
Esto adictos a la net pasan un tiempo proporcionalmente mayor que otros navegando por sitios de sexo, de juegos y de comunidades diversas. Además, presentan una incidencia más alta de depresión que los no adictos a la web.
Si bien la investigación de Morrison indica que un uso excesivo de internet está asociado con la depresión, no aclara qué es lo que ocurre en primer lugar: si la gente deprimida se sumerge en internet o si es la red de redes la que causa la depresión. Lo que sí está confirmado es que para un grupo de personas el uso excesivo de Internet podría ser una advertencia de tendencias depresivas.
Los investigadores encontraron fuertes evidencias de que algunos usuarios desarrollan un hábito compulsivo con la web, en el que reemplazan las interacciones sociales de la vida real por sitios de chat y de redes sociales. Como resultado, señalan que este tipo de actividad adictiva podría tener un serio impacto sobre la salud mental.
Desde que se popularizó el uso de internet, aumentó rápidamente el número de usuarios en todo el mundo y las polémicas respecto a la posible adicción que crea crecieron entre quienes se dedicaron a estudiar este tema.
La adicción on line no está presente en los manuales sobre enfermedades mentales ya que la difusión masiva de internet se dio luego de la edición del DSM-IV, clásico manual de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría que clasifica las enfermedades mentales. Este vacío ha empujado a los especialistas a desarrollar sus propios instrumentos para tratar esta nueva patología.
Intentos de diagnóstico
La primera persona que estableció criterios para diagnosticar la adicción a internet fue el psiquiatra Iván Goldberg. En 1995 propuso un modo de descubrir esta patología, basándose en los procedimientos para diagnosticar el abuso de sustancias.
En 1996, Kimberley Young, de la Universidad de Pittsburgh-Bradford, en los Estados Unidos, fundó el Centro para el Tratamiento de la Adicción On line e incluso desarrolló un test, cuya versión en español puede consultarse en el sitio http://www.eutimia.com/tests/iad.htm.
"¿Con qué frecuencia se encuentra con que lleva más tiempo navegando por internet del que pretendía estar?"; "¿Se siente ansioso, nervioso, deprimido o aburrido cuando no está conectado a Internet?"; "¿Le ha pasado alguna vez eso de decir "solo unos minutitos más" antes de apagar la computadora?", son algunas de las preguntas de ese test y, dependiendo el resultado, aconseja al usuario pedir ayuda profesional.
Los especialistas definen la adicción a internet como la pérdida del control frente su uso racional. Para identificarla hay que valorar una serie de parámetros como puede ser el nivel de interferencia y de distorsión que produce en la vida personal, familiar y profesional de una persona.
Por ejemplo, si una persona pasa muchas horas conectada, tiene poco o ningún contacto con amigos fuera del mundo cibernético y se relaciona con la gente, principalmente, a través de las redes sociales, como Facebook, estaría entrando en una situación de adicción y debería acudir a un especialista.
El lado oscuro
El nuevo estudio hecho en Leeds, tiene como autora principal a Catriona Morrison. La investigadora afirma que internet juega hoy en día un papel importante en la vida moderna, pero que sus beneficios van acompañados por un "lado oscuro". Mientras que la mayoría de las personas usa internet para pagar cuentas, comprar y comunicarse por e- mail, hay un pequeño grupo de gente que encuentra difícil controlar el tiempo que pasa on line, al punto que esto interfiere en sus actividades cotidianas.
Esto adictos a la net pasan un tiempo proporcionalmente mayor que otros navegando por sitios de sexo, de juegos y de comunidades diversas. Además, presentan una incidencia más alta de depresión que los no adictos a la web.
Si bien la investigación de Morrison indica que un uso excesivo de internet está asociado con la depresión, no aclara qué es lo que ocurre en primer lugar: si la gente deprimida se sumerge en internet o si es la red de redes la que causa la depresión. Lo que sí está confirmado es que para un grupo de personas el uso excesivo de Internet podría ser una advertencia de tendencias depresivas.
Los investigadores encontraron fuertes evidencias de que algunos usuarios desarrollan un hábito compulsivo con la web
Los investigadores encontraron fuertes evidencias de que algunos usuarios desarrollan un hábito compulsivo con la web, en el que reemplazan las interacciones sociales de la vida real por sitios de chat y de redes sociales. Como resultado, señalan que este tipo de actividad adictiva podría tener un serio impacto sobre la salud mental.
Desde que se popularizó el uso de internet, aumentó rápidamente el número de usuarios en todo el mundo y las polémicas respecto a la posible adicción que crea crecieron entre quienes se dedicaron a estudiar este tema.
La adicción on line no está presente en los manuales sobre enfermedades mentales ya que la difusión masiva de internet se dio luego de la edición del DSM-IV, clásico manual de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría que clasifica las enfermedades mentales. Este vacío ha empujado a los especialistas a desarrollar sus propios instrumentos para tratar esta nueva patología.
Intentos de diagnóstico
La primera persona que estableció criterios para diagnosticar la adicción a internet fue el psiquiatra Iván Goldberg. En 1995 propuso un modo de descubrir esta patología, basándose en los procedimientos para diagnosticar el abuso de sustancias.
En 1996, Kimberley Young, de la Universidad de Pittsburgh-Bradford, en los Estados Unidos, fundó el Centro para el Tratamiento de la Adicción On line e incluso desarrolló un test, cuya versión en español puede consultarse en el sitio http://www.eutimia.com/tests/iad.htm.
"¿Con qué frecuencia se encuentra con que lleva más tiempo navegando por internet del que pretendía estar?"; "¿Se siente ansioso, nervioso, deprimido o aburrido cuando no está conectado a Internet?"; "¿Le ha pasado alguna vez eso de decir "solo unos minutitos más" antes de apagar la computadora?", son algunas de las preguntas de ese test y, dependiendo el resultado, aconseja al usuario pedir ayuda profesional.
Los especialistas definen la adicción a internet como la pérdida del control frente su uso racional. Para identificarla hay que valorar una serie de parámetros como puede ser el nivel de interferencia y de distorsión que produce en la vida personal, familiar y profesional de una persona.
Por ejemplo, si una persona pasa muchas horas conectada, tiene poco o ningún contacto con amigos fuera del mundo cibernético y se relaciona con la gente, principalmente, a través de las redes sociales, como Facebook, estaría entrando en una situación de adicción y debería acudir a un especialista.
El lado oscuro
El nuevo estudio hecho en Leeds, tiene como autora principal a Catriona Morrison. La investigadora afirma que internet juega hoy en día un papel importante en la vida moderna, pero que sus beneficios van acompañados por un "lado oscuro". Mientras que la mayoría de las personas usa internet para pagar cuentas, comprar y comunicarse por e- mail, hay un pequeño grupo de gente que encuentra difícil controlar el tiempo que pasa on line, al punto que esto interfiere en sus actividades cotidianas.
Esto adictos a la net pasan un tiempo proporcionalmente mayor que otros navegando por sitios de sexo, de juegos y de comunidades diversas. Además, presentan una incidencia más alta de depresión que los no adictos a la web.
Si bien la investigación de Morrison indica que un uso excesivo de internet está asociado con la depresión, no aclara qué es lo que ocurre en primer lugar: si la gente deprimida se sumerge en internet o si es la red de redes la que causa la depresión. Lo que sí está confirmado es que para un grupo de personas el uso excesivo de Internet podría ser una advertencia de tendencias depresivas.
Los investigadores encontraron fuertes evidencias de que algunos usuarios desarrollan un hábito compulsivo con la web, en el que reemplazan las interacciones sociales de la vida real por sitios de chat y de redes sociales. Como resultado, señalan que este tipo de actividad adictiva podría tener un serio impacto sobre la salud mental.
Desde que se popularizó el uso de internet, aumentó rápidamente el número de usuarios en todo el mundo y las polémicas respecto a la posible adicción que crea crecieron entre quienes se dedicaron a estudiar este tema.
La adicción on line no está presente en los manuales sobre enfermedades mentales ya que la difusión masiva de internet se dio luego de la edición del DSM-IV, clásico manual de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría que clasifica las enfermedades mentales. Este vacío ha empujado a los especialistas a desarrollar sus propios instrumentos para tratar esta nueva patología.
Intentos de diagnóstico
La primera persona que estableció criterios para diagnosticar la adicción a internet fue el psiquiatra Iván Goldberg. En 1995 propuso un modo de descubrir esta patología, basándose en los procedimientos para diagnosticar el abuso de sustancias.
En 1996, Kimberley Young, de la Universidad de Pittsburgh-Bradford, en los Estados Unidos, fundó el Centro para el Tratamiento de la Adicción On line e incluso desarrolló un test, cuya versión en español puede consultarse en el sitio http://www.eutimia.com/tests/iad.htm.
"¿Con qué frecuencia se encuentra con que lleva más tiempo navegando por internet del que pretendía estar?"; "¿Se siente ansioso, nervioso, deprimido o aburrido cuando no está conectado a Internet?"; "¿Le ha pasado alguna vez eso de decir "solo unos minutitos más" antes de apagar la computadora?", son algunas de las preguntas de ese test y, dependiendo el resultado, aconseja al usuario pedir ayuda profesional.
Los especialistas definen la adicción a internet como la pérdida del control frente su uso racional. Para identificarla hay que valorar una serie de parámetros como puede ser el nivel de interferencia y de distorsión que produce en la vida personal, familiar y profesional de una persona.
Por ejemplo, si una persona pasa muchas horas conectada, tiene poco o ningún contacto con amigos fuera del mundo cibernético y se relaciona con la gente, principalmente, a través de las redes sociales, como Facebook, estaría entrando en una situación de adicción y debería acudir a un especialista.
El lado oscuro
El nuevo estudio hecho en Leeds, tiene como autora principal a Catriona Morrison. La investigadora afirma que internet juega hoy en día un papel importante en la vida moderna, pero que sus beneficios van acompañados por un "lado oscuro". Mientras que la mayoría de las personas usa internet para pagar cuentas, comprar y comunicarse por e- mail, hay un pequeño grupo de gente que encuentra difícil controlar el tiempo que pasa on line, al punto que esto interfiere en sus actividades cotidianas.
Esto adictos a la net pasan un tiempo proporcionalmente mayor que otros navegando por sitios de sexo, de juegos y de comunidades diversas. Además, presentan una incidencia más alta de depresión que los no adictos a la web.
Si bien la investigación de Morrison indica que un uso excesivo de internet está asociado con la depresión, no aclara qué es lo que ocurre en primer lugar: si la gente deprimida se sumerge en internet o si es la red de redes la que causa la depresión. Lo que sí está confirmado es que para un grupo de personas el uso excesivo de Internet podría ser una advertencia de tendencias depresivas.
Los investigadores encontraron fuertes evidencias de que algunos usuarios desarrollan un hábito compulsivo con la web
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