08 Marzo 2010 Seguir en 
Adicción a las drogas. Un problema cada vez más insertado en nuestra sociedad. La polémica sobre cuál sería el destino de los internos adictos de el Penal de Villa Urquiza, destapó una falla en el sistema: la falta de infraestructura en donde éstos puedan recuperarse de su enfermedad.
Algunos especialistas coinciden en que la droga existió, existe y existirá siempre. "Es un flagelo que jamás pudo ser erradicado por las autoridades. Desde que comencé a trabajar como abogado penalista, tuve conocimiento de que en la cárcel hay droga y que los internos la consumen", contó Tomás Robert, abogado penalista.
Los letrados consultados aseguran que para combatir el consumo de los internos dentro del penal, se necesita la ayuda mutua de las autoridades del Servicio Penitenciario y del Poder Judicial, además de la contención de los familiares que los reos deben recibir diariamente.
Según el abogado Manuel Ruiz, muchos internos caen en el consumo de drogas porque necesitan evadir el encierro en el que se encuentran. "Hay que tener en cuenta que para ellos todos los días son iguales: están rodeados de las mismas paredes; conversan sobre los mismos temas; tienen los mismos problemas. Se debe trabajar también en eso", explicó el especialista.
El Penal de Villa Urquiza debería ser un centro de rehabilitación y resocialización para aquellos que cometen un delito. Es por ello que el hecho de que los internos sigan consumiendo en el interior del mismo es una situación preocupante. "Los reos ni siquiera tienen garantizada su salud; no se cumplen los objetivos propuestos dentro del Penal. En enero, un cliente salió en libertad y hoy está muy mal debido a su adicción. Este puede ser un problema de alcance mundial, pero nos ocupemos de que en Tucumán no afecte a nadie más", declaró la abogada Aurora Díaz Argañaraz.
Algunos especialistas consideran que la cárcel es un submundo, con códigos y reglas internas, donde el preso se siente aislado y abrumado por un sentimiento de desapego. Es por ello que muchas veces utilizan la droga como una vía de escape. "Muchas veces, los abogados vamos al penal y encontramos a nuestros clientes bajo los efectos de estupefacientes. Es una situación complicada, porque uno puede presentar un recurso de hábeas corpus, pero si él no quiere tratarse, no tiene sentido", declaró Sebastián Serrano.
Protesta
El viernes, psicólogos, médicos y empleados del Hospital Psiquiátrico Obarrio realizaron una protesta en contra de la orden de traslado de siete internos adictos del Penal de Villa Urquiza a ese nosocomio. Los mismos manifestaron que si se concretaba la orden ninguno de ellos trabajaría. Además, coincidieron en que el lugar no está capacitado para asistir a enfermos de esas características.
Según la directora del Obarrio, Nélida Romano algunos empleados están preocupados por su integridad a raíz del posible traslado.
El destino de los reos adictos es una incógnita. La incertidumbre sobre lo que pasará asecha a las autoridades del penal y al personal del nosocomio.
Algunos especialistas coinciden en que la droga existió, existe y existirá siempre. "Es un flagelo que jamás pudo ser erradicado por las autoridades. Desde que comencé a trabajar como abogado penalista, tuve conocimiento de que en la cárcel hay droga y que los internos la consumen", contó Tomás Robert, abogado penalista.
Los letrados consultados aseguran que para combatir el consumo de los internos dentro del penal, se necesita la ayuda mutua de las autoridades del Servicio Penitenciario y del Poder Judicial, además de la contención de los familiares que los reos deben recibir diariamente.
Según el abogado Manuel Ruiz, muchos internos caen en el consumo de drogas porque necesitan evadir el encierro en el que se encuentran. "Hay que tener en cuenta que para ellos todos los días son iguales: están rodeados de las mismas paredes; conversan sobre los mismos temas; tienen los mismos problemas. Se debe trabajar también en eso", explicó el especialista.
El Penal de Villa Urquiza debería ser un centro de rehabilitación y resocialización para aquellos que cometen un delito. Es por ello que el hecho de que los internos sigan consumiendo en el interior del mismo es una situación preocupante. "Los reos ni siquiera tienen garantizada su salud; no se cumplen los objetivos propuestos dentro del Penal. En enero, un cliente salió en libertad y hoy está muy mal debido a su adicción. Este puede ser un problema de alcance mundial, pero nos ocupemos de que en Tucumán no afecte a nadie más", declaró la abogada Aurora Díaz Argañaraz.
Algunos especialistas consideran que la cárcel es un submundo, con códigos y reglas internas, donde el preso se siente aislado y abrumado por un sentimiento de desapego. Es por ello que muchas veces utilizan la droga como una vía de escape. "Muchas veces, los abogados vamos al penal y encontramos a nuestros clientes bajo los efectos de estupefacientes. Es una situación complicada, porque uno puede presentar un recurso de hábeas corpus, pero si él no quiere tratarse, no tiene sentido", declaró Sebastián Serrano.
Protesta
El viernes, psicólogos, médicos y empleados del Hospital Psiquiátrico Obarrio realizaron una protesta en contra de la orden de traslado de siete internos adictos del Penal de Villa Urquiza a ese nosocomio. Los mismos manifestaron que si se concretaba la orden ninguno de ellos trabajaría. Además, coincidieron en que el lugar no está capacitado para asistir a enfermos de esas características.
Según la directora del Obarrio, Nélida Romano algunos empleados están preocupados por su integridad a raíz del posible traslado.
El destino de los reos adictos es una incógnita. La incertidumbre sobre lo que pasará asecha a las autoridades del penal y al personal del nosocomio.
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