Tiraron la carne en el asador, pero no pudieron saborearla

Escobar y Pereyra no estuvieron finos en la definición

POCO, MUY POCO. Escobar lucha por la pelota. Lo marca Roselli. LA GACETA/FRANCO VERA
POCO, MUY POCO. Escobar lucha por la pelota. Lo marca Roselli. LA GACETA/FRANCO VERA
Por Carlos Chirino 05 Marzo 2010
"Chiche" Sosa apostó por la victoria. Eso está clarito. Sumó gente en ataque; armó un equipo mucho más ofensivo que en las anteriores presentaciones de lo que va de este 2010 poco productivo para el "decano". Arrancó con José Saavedra (parado como un wing derecho) Fabio Escobar y Juan Pablo Pereyra en la ofensiva, pero la temprana lesión de "Saavedrita" impidió ver en acción al tridente. Sólo hubo chances para observar a la dupla de tanques, que hizo muy poco y quedó en deuda con los hinchas, que tenían depositadas casi todas sus esperanzas en ellos.

El paraguayo arrancó con todo. A los cinco segundos intentó sorprender a Peratta con un potente remate desde la mitad de la cancha, que el arquero sacó al córner. Después hizo muy poco por el espectáculo. Durante los primeros 45 minutos tocó 15 veces el balón, perdió en seis ocasiones ante la marca de un rival y quedó dos veces en off-side.

"El Flaco" Pereyra se mostró acorde con su socio. Estuvo impreciso y fueron más las veces que perdió que las que ganó. A los 10’ estuvo cerca de marcar con un remate desde 25 metros y dos minutos después se perdió una gran chance al definir mal cuando quedó mano a mano con Peratta.

En el complemento los atacantes pasaron casi inadvertidos. El "Paragua" se dedicó más a pelear con Insaurralde que a jugar. Aunque en este período entró más en contacto con la pelota (16 veces), también se equivocó más (perdió nueve balones). La chance más clara para festejar la tuvo a los 34 minutos, pero definió mal y le permitió lucirse a Peratta, que ya parecía vencido.

Pereyra también venía con una tarde-noche para el olvido. Si en el primer tiempo había realizado poco, lo del complemento era para un aplazo. Pero como todo goleador, tuvo su oportunidad a los 44’ y mandó la pelota al fondo de la red. "Parecía que nos quedábamos sin nada, pero por suerte llegó el gol", resumió Pereyra. El tanto desató la fiesta en el Monumental, pero está claro que los delantero estuvieron lejos de su mejor nivel.

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