EL DIA DESPUES - AMBICIOSO PROYECTO

El eslogan es ahora "empleos, empleos, empleos"

Análisis. Por Gabriele Chwallek, agencia DPA.
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WASHINGTON.- El ímpetu del ex candidato electoral ha vuelto. Durante su primer discurso sobre el estado de la nación, Barack Obama se mostró cercano al pueblo y dispuesto a dar batalla. Sin embargo, era evidente la gran presión a la que está sometido el orador: tuvo que demostrar a sus votantes que tras meses de políticas ajenas al pueblo vuelve a ser uno de ellos. Hace un año todavía hablaba de que los norteamericanos debían reconciliarse consigo mismos. Esta vez fue él el que tuvo que tenderles la mano para recuperar su confianza; un propósito que ha dado un vuelco a su lista de prioridades liderada ahora por el desempleo y la coyuntura económica.

Con ello, Obama quiso mostrar que se toma en serio las preocupaciones de sus electores, y también la creciente decepción sobre su gestión. Allí, ante el Congreso, no fue sólo el traje azul marino el que hizo parecer al joven presidente mayor de lo que es. Daba la impresión de estar rendido el hombre que hace meses era aplaudido como si fuese una estrella del "pop". Caído ahora en desgracia en los charts (lista de éxitos) por su política supuestamente alejada de la realidad, en lugar de el "sí, podemos" de la campaña electoral eligió "jobs, jobs, jobs"(empleos, empleos, empleos).

La charla de Obama estuvo marcada por su ofensiva para la creación de empleo. "Quiero ya una ley para la creación de empleo sobre mi mesa", exigió. Utilizó con destreza el tema del desempleo para hacer ver lo estrechamente vinculado que está el camino de salida de la crisis económica a los temas que a sus votantes no les gustan tanto: la reforma financiera, las energías renovables e incluso la reforma sanitaria.

En cambio, apenas se refirió a los grandes temas de su primer año de mandato, como la intervención en Afganistán, el campo de prisioneros en Guantánamo o los objetivos para la protección medioambiental.

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