De detectives y recaudadores

Aprovechar la recuperación económica, con el fin de mejorar la recaudación provincial, es la obsesión de Alperovich. Lo que se viene.

Marcelo Aguaysol
Por Marcelo Aguaysol 28 Enero 2010
Además de los resultados electorales, ¿hay otras cifras que desvelen más al gobernador? Desde antes de asumir la gobernación, José Alperovich fue un obsesivo respecto del estado de las finanzas públicas. En tiempos de Antonio Domingo Bussi, el entonces presidente de la comisión de Hacienda de la Legislatura (Alperovich representaba al radicalismo) solía hacer sus propios números y presentarlos en sociedad. Era una suerte de ministro de Hacienda paralelo a la gestión.

Durante la gestión de Julio Miranda, Alperovich aceptó la invitación del sindicalista enrolado en el justicialismo y tomó las riendas del Ministerio de Economía. Se fue al Congreso siendo senador y antes del estallido de la gran crisis de 2001. Sin embargo, se mantuvo al tanto de la evolución de las finanzas públicas. Alperovich llegó a la gobernación en octubre de 2003 y, desde entonces, se encargó de reforzar la política tributaria. La recaudación pasó a ser su obsesión, tanto como las encuestas o los resultados electorales.

Los números hablan por sí mismos: de unos $ 275 millones (un 22,7% sobre un presupuesto de $ 1.210 millones fijado para 2003), la recaudación provincial se incrementó a $ 1.343 millones en 2009, casi un 400% más en sólo seis años de gestión. Los empresarios tienen la certeza de que el "milagro recaudador" tiene nombre y apellido con una adición: más presión fiscal. En el Gobierno se atajan. El director de Rentas, Pablo Clavarino, suele decir que sólo se actualizó la legislación impositiva y que esa fue una de las razones que llevaron a focalizar la "caza" de evasores y de morosos en el zoológico fiscal.

Salvando las distancias, Clavarino se ha convertido en una suerte de Elliot Ness o de Sherlock Holmes de los impuestos, que hostiga a los que no emiten facturas y que, con sus detectives, es capaz de visitar a domicilio a empresarios o a particulares para conocer si tienen sus empleos registrados. Esos operativos se sucedieron al finalizar 2009 y se profundizarán este año. De las 3.600 fiscalizaciones promedio por año, Rentas pasaría este período las 8.000 inspecciones, según las proyecciones oficiales.

Si bien es un técnico formado en la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Clavarino no cree que haya que impulsar políticas de incentivos como las que instrumentó Ricardo Echegaray con el "IVA y vuelta", un sistema que premiaba con un auto 0 KM al que resultaba sorteado entre los contribuyentes que enviaban al organismo tickets o facturas. "No vamos a sortear nada y Rentas no tiene que regalar nada, sino sólo hacer cumplir la ley: todos deben emitir facturas", cuentan que dijo en una oportunidad mientras recorría el moderno edificio de Rentas.

En cambio, Clavarino si posee la firmeza de los inspectores de la DGI. Hay empleados que reniegan por su forma de tratar al personal. Los jefes, a su vez, se sienten contenidos: los envía al gimnasio para que se quiten el estrés cotidiano.

Alperovich le dio amplias facultades para que avance con los operativos de control. Muchos vecinos de zonas periféricas se mostraron sorprendidos por la visita de inspectores de Rentas. Las comisiones iban a buscar -a domicilio- a potenciales asalariados no registrados por sus empleadores. Esa fue la primera etapa del plan que continuará con las inspecciones a los establecimientos que, según los inspectores, poseen trabajadores en negro.

Mejor escenario

Rentas ha sido y seguirá siendo la gallina de los huevos de oro para la gestión de Alperovich. Las estimaciones acerca de una mejora en la actividad económica lleva al Poder Ejecutivo a poner sus ojos con más énfasis en la recaudación del impuesto a los Ingresos Brutos. Si hay recuperación económica habrá un mayor consumo y, por ende, debería registrarse una mayor emisión de boletas o tickets.

El Gobierno quiere ampliar su capacidad recaudatoria. Por caso, en el sistema conocido como Saret se han incorporado unos 8.600 grandes contribuyentes que aportan casi el 60% de lo recaudado por Rentas a través del impuesto a lo Ingresos Brutos. Durante 2009, ese tributo significó cerca del 69% del total ingresado a la Provincia por el cobro de todos los impuestos.

Fuera de ese sistema hay otros 50.000 contribuyentes de Ingresos Brutos, de los cuales unos 15.000 son foráneos, que serán alcanzados por los operativos de Rentas. En el Ejecutivo existe la presunción de que los ingresos por ese tributo pueden mejorar la capacidad contributiva en un 20%. En plata, eso significaría unos $ 180 millones si se toma en cuenta el volumen obtenido el año anterior por Ingresos Brutos. En tiempos críticos, una vuelta de tuerca a la política tributaria puede disimular cualquier incremento del gasto público. En general, suele tomarse este camino para no aplicar un ajuste en las erogaciones, lo que implicaría perder poder político frente a la sociedad que vota y que, además, paga sus impuestos. Así se desenvolverá 2010, entre las visitas de los inspectores de Rentas y las necesidades financieras del Gobierno.

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