Sienten que los discriminan y ellos responden con su arte

Chicos de El Sifón protagonizaron una inédita movilización.

CONSIGNA. Bajen las armas que sólo hay niños, denuncian las remeras que diseñaron los profesores. LA GACETA/FRANCO VERA
CONSIGNA. "Bajen las armas que sólo hay niños", denuncian las remeras que diseñaron los profesores. LA GACETA/FRANCO VERA
24 Diciembre 2009
Desde las 11 de la mañana fueron apareciendo. No consiguieron cubrir la superficie de la plaza, pero no les hizo falta. Tenían la música y el baile de sus cuerpos de murga, esa fue el arma que utilizaron para cortar la calle frente a Casa de Gobierno. Unos 200 chicos, entre adolescentes y niños, protagonizaron una insólita protesta en el centro. No necesitaron cubiertas quemadas, huevos ni bombas de estruendo. Usaron su arte para contestar un abuso de autoridad policial, según relataron a LA GACETA.
"El 30 de noviembre, a las 19, estábamos trabajando en el comedor Los Lapachos cuando un grupo de civiles armados ingresó al lugar buscando a un menor de edad", contó Leonor Cruz, coordinadora del programa Vida del Ministerio de Desarrollo Social. Este comedor funciona en el barrio El Sifón, a la altura de calle San Miguel al 1800. En ese lugar se alimenta y se realizan talleres formativos para los chicos del barrio.
Según la dirigente social, los procedimientos policiales en los barrios populares son siempre iguales. "Pegan sin importar que sean mujeres o niños. Estamos cansados. Convocamos a esta marcha para mostrar que los barrios no son generadores de delincuentes", enfatizó Cruz.
La protesta reunió a profesores y alumnos de diferentes organizaciones sociales que trabajan en barrios carenciados de la periferia capitalina. Entre las fundaciones se encontraban Crecer Juntos, La Coba y Puente Esperanza. Durante dos horas desplegaron sus habilidades. Artes plásticas, murgas, música y baile salieron de los barrios y se instalaron en el microcentro. "La marcha trató de generar una contranoticia. Al día siguiente del procedimiento, los medios dijeron que los vecinos habían atacado a la Policía. Eso no fue así" , destacó Adriana Díaz, docente del proyecto Vida. A los talleres de ese proyecto asisten cerca de un millar de chicos. "No pudieron venir todos porque no teníamos los medios para trasladarlos", dijo.
Cruz, en tanto, relató que el procedimiento policial que desató la inédita protesta de ayer,  concluyó cuando la Infantería, junto con efectivos de la Brigada de Investigaciones detuvieron al menor. "Eran más de 60  policías para arrestar a un adolescente", puntualizó Cruz.
Los manifestantes se reunieron con el secretario de Derechos Humanos, Daniel Posse. Denunciaron que son discriminados por el lugar donde viven y sólo pidieron que se los trate como ciudadanos.

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