20 Diciembre 2009 Seguir en 
CONCEPCION.- Las plazas de esta ciudad son objeto de permanentes daños por parte de los vándalos. Aunque el problema no alcanzó aún niveles inquietantes, a autoridades municipales y vecinos les preocupa adoptar medidas de fondo a fin de evitar más perjuicios. La idea de enrejar no entusiasma a nadie. Sin embargo, el intendente local, Osvaldo Morelli, admitió la posibilidad de colocar vallas de protección alrededor de la centenaria estatua de La Libertad, la cual se erige en la plaza Mitre, principal paseo local.
La escultura, atribuida a un artista italiano, se constituye en uno de los símbolos que identifican a este municipio. Según el jefe comunal, la medida en estudio se instrumentaría ante el deterioro creciente que acusa la obra escultórica ante las acciones vandálicas. Los graffitis y los golpes que se le asestan con elementos contundentes son visibles en la piedra París del pedestal de la escultura. "No queremos enrejar la estatua, sino más bien ponerle una valla que, por lo menos, contenga a los jóvenes que se congregan en el lugar y terminan provocando daños a la escultura", advirtió. Agregó que las plazas son blanco de algún ataque por parte de vándalos. Así, aparecen bustos de próceres o estatuas con alguna parte destruida y llenas de graffitis. También, bancos, plantas y juegos infantiles son dañados. "Hay paseos en los que ni siquiera se pueden poner custodios porque hasta ellos son agredidos durante las noches", aseguró Morelli. En este municipio el crecimiento paulatino de las conductas vandálicas, principalmente en jóvenes, es evidente. Y ello se refleja en el aumento de las erogaciones tendientes a reparar los daños. En los 100 años que tiene la estatua a la Libertad, nunca antes las autoridades llegaron a concebir la posibilidad de vallarla. "Muchas generaciones de muchachos y chicas tuvieron ahí su lugar de encuentro. Jamás llegamos a pensar en dañar la estatua. Nos juntábamos para conversar o planear alguna salida de fin de semana. No estoy de acuerdo con que se la enreje", dijo el vecino José Palacios. El arquitecto Carlos Villaluenga señaló que este tipo de vandalismo es un problema mundial. "En Londres, Río de Janeiro o París, las plazas tienen un horario de visita. Después las cierran para evitar daños. Si bien aquí ese inconveniente también inquieta, no creo que tenga la magnitud como para que se tengan que enrejar los paseos", opinó. (C)
La escultura, atribuida a un artista italiano, se constituye en uno de los símbolos que identifican a este municipio. Según el jefe comunal, la medida en estudio se instrumentaría ante el deterioro creciente que acusa la obra escultórica ante las acciones vandálicas. Los graffitis y los golpes que se le asestan con elementos contundentes son visibles en la piedra París del pedestal de la escultura. "No queremos enrejar la estatua, sino más bien ponerle una valla que, por lo menos, contenga a los jóvenes que se congregan en el lugar y terminan provocando daños a la escultura", advirtió. Agregó que las plazas son blanco de algún ataque por parte de vándalos. Así, aparecen bustos de próceres o estatuas con alguna parte destruida y llenas de graffitis. También, bancos, plantas y juegos infantiles son dañados. "Hay paseos en los que ni siquiera se pueden poner custodios porque hasta ellos son agredidos durante las noches", aseguró Morelli. En este municipio el crecimiento paulatino de las conductas vandálicas, principalmente en jóvenes, es evidente. Y ello se refleja en el aumento de las erogaciones tendientes a reparar los daños. En los 100 años que tiene la estatua a la Libertad, nunca antes las autoridades llegaron a concebir la posibilidad de vallarla. "Muchas generaciones de muchachos y chicas tuvieron ahí su lugar de encuentro. Jamás llegamos a pensar en dañar la estatua. Nos juntábamos para conversar o planear alguna salida de fin de semana. No estoy de acuerdo con que se la enreje", dijo el vecino José Palacios. El arquitecto Carlos Villaluenga señaló que este tipo de vandalismo es un problema mundial. "En Londres, Río de Janeiro o París, las plazas tienen un horario de visita. Después las cierran para evitar daños. Si bien aquí ese inconveniente también inquieta, no creo que tenga la magnitud como para que se tengan que enrejar los paseos", opinó. (C)
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