Se consolida el temor de lo que vendrá
Alperovich cabildea entre el tercer mandato, la posible candidatura K y un inesperado planteo judicial. Por Marcelo Aguaysol - Redacción LA GACETA.
El temor al desgaste sigue latente. Mucho más que cualquiera de los seis años de gestión transcurridos desde que José Alperovich asumió como gobernador. Los tiempos políticos han cambiado y se le hace cuesta arriba a cualquiera que esté identificado con la letra K. Alperovich padece de kirchneritis y está buscando estrategias para sobrevivir en períodos tormentosos. 2010 es considerado por el oficialismo como el año de la consolidación. Pero el mandatario tiene varios frentes abiertos: desde seguir la lucha para conservar la gobernación, seduciendo a la tropa leal, y hasta orejeando lo que pueda suceder a nivel nacional si Néstor Kirchner decide ponerlo como compañero de fórmula para 2011. Las acepciones que el diccionario de la Real Academia le dan al término consolidar pueden contribuir a describir lo que sucede en el fuero interno del poder.
1- Dar firmeza y solidez a algo. El rumbo político de la Argentina puede cambiar y, por lo tanto, los roles de los principales protagonistas. El "plan A" de Alperovich es quedarse nuevamente con la gobernación durante cuatro años más. Sin embargo, el desembarco en aguas nacionales aún no está desechado. Junto con el sanjuanino José Luis Gioja y el bonaerense Daniel Scioli, Alperovich integra la lista chica del kirchnerismo como potenciales candidatos a vicepresidente. El gobernador quiso asegurarse un espacio por cualquier imponderable que pudiera suceder a la gestión kirchnerista hasta 2011. Naufragó el proyecto de adelantar las elecciones provinciales para febrero de ese año, de tal modo de tener un salvavidas político asegurado antes de las presidenciales de octubre. De todas maneras, hay una puerta abierta: la suplencia en la banca de senadores.
2- Reunir, volver a juntar lo que antes se había quebrado o roto, de modo que quede firme. La segunda acepción del término consolidar está ligada con el cortocircuito entre Alperovich y el intendente de esta ciudad, Domingo Amaya. El gobernador lo considera como el candidato natural a renovar el título de jefe municipal en los próximos comicios. Se trata de una relación de conveniencia. En las huestes oficialistas afirman que no hay tiempo para construir candidatos y que, más allá de que los aliados al intendente hayan despotricado contra Alperovich, Amaya sabrá diferenciar las cosas y, por lo tanto, mantener su lealtad al proyecto de la Casa de Gobierno. A esta relación se la puede explicar con números. De mínima, el Poder Ejecutivo le garantiza a la Municipalidad unos $ 200 millones al año para afrontar algunos gastos importantes, como la planilla salarial. La dependencia con la Casa de Gobierno es absoluta. Casi todo lo que se recauda por las tasas, lo que ingresa por coparticipación y otros fondos distribuibles van al erario provincial porque garantizan la relación financiera. Esa situación de conveniencia también tiene a Alperovich como deudor: no le conviene que estallen problemas en el principal municipio tucumano.
3- Asegurar del todo, afianzar más y más algo, como la amistad o la alianza. En las charlas oficialistas se dice que la prueba de lealtad que le pidió Alperovich a Amaya sirve como un caso testigo por si hay dirigentes que quieran sacar los pies del plato oficialista. "No hay lugar para los díscolos", repiten en el alperovichismo. Al igual que Amaya, el 90% de los intendentes del interior está atado de pies y mano ante los designios de la Casa de Gobierno. "Si se sueltan la mano, a la vuelta de la esquina le estará esperando el déficit fiscal y, por ende, la pérdida de capacidad de gestión", alertan desde el PE. Desde esa perspectiva, las lealtades para 2011 están prácticamente aseguradas. El Pacto Social, ese que presta millones a los intendentes, seguirá vivo por los siglos de los siglos...
4- Convertir un crédito o una deuda provisional en definitiva y estable. La cuarta acepción del término consolidar se puso de relieve en el momento menos pensado por el Ejecutivo. Casi cuando pensaba que la Emergencia Económica podía ser prorrogada por dos años más, llegó una advertencia desde la Corte Suprema que le puso los pelos de punta al gobernador. Quedar si el paraguas jurídico protector puede significarle a la provincia un desembolso adicional cercano a los $ 200 millones, razonaron en principio desde la Casa de Gobierno tras conocer una decisión judicial sobre la inconveniencia de continuar en el tiempo en emergencia económica. Eso se subsanaría con otro proyecto que potencie que, en los últimos meses, se ha profundizado los problemas fiscales y que la Provincia recibe menos plata de que lo que venía haciéndolo. Esa es una parte de la historia oficial. La otra, la menos comentada y tal vez todavía embrionaria, es apelar a la emisión de un nuevo título público, aprovechando que otros distritos (Córdoba, Mendoza o Buenos Aires, por caso) salieron al mercado a buscar dinero para cubrir sus necesidades financieras.
Papeles nuevos, historias repetidas. El peligro de emitir nuevos instrumentos es llevar a Tucumán nuevamente hacia un festival de bonos que hipotecan el futuro.
1- Dar firmeza y solidez a algo. El rumbo político de la Argentina puede cambiar y, por lo tanto, los roles de los principales protagonistas. El "plan A" de Alperovich es quedarse nuevamente con la gobernación durante cuatro años más. Sin embargo, el desembarco en aguas nacionales aún no está desechado. Junto con el sanjuanino José Luis Gioja y el bonaerense Daniel Scioli, Alperovich integra la lista chica del kirchnerismo como potenciales candidatos a vicepresidente. El gobernador quiso asegurarse un espacio por cualquier imponderable que pudiera suceder a la gestión kirchnerista hasta 2011. Naufragó el proyecto de adelantar las elecciones provinciales para febrero de ese año, de tal modo de tener un salvavidas político asegurado antes de las presidenciales de octubre. De todas maneras, hay una puerta abierta: la suplencia en la banca de senadores.
2- Reunir, volver a juntar lo que antes se había quebrado o roto, de modo que quede firme. La segunda acepción del término consolidar está ligada con el cortocircuito entre Alperovich y el intendente de esta ciudad, Domingo Amaya. El gobernador lo considera como el candidato natural a renovar el título de jefe municipal en los próximos comicios. Se trata de una relación de conveniencia. En las huestes oficialistas afirman que no hay tiempo para construir candidatos y que, más allá de que los aliados al intendente hayan despotricado contra Alperovich, Amaya sabrá diferenciar las cosas y, por lo tanto, mantener su lealtad al proyecto de la Casa de Gobierno. A esta relación se la puede explicar con números. De mínima, el Poder Ejecutivo le garantiza a la Municipalidad unos $ 200 millones al año para afrontar algunos gastos importantes, como la planilla salarial. La dependencia con la Casa de Gobierno es absoluta. Casi todo lo que se recauda por las tasas, lo que ingresa por coparticipación y otros fondos distribuibles van al erario provincial porque garantizan la relación financiera. Esa situación de conveniencia también tiene a Alperovich como deudor: no le conviene que estallen problemas en el principal municipio tucumano.
3- Asegurar del todo, afianzar más y más algo, como la amistad o la alianza. En las charlas oficialistas se dice que la prueba de lealtad que le pidió Alperovich a Amaya sirve como un caso testigo por si hay dirigentes que quieran sacar los pies del plato oficialista. "No hay lugar para los díscolos", repiten en el alperovichismo. Al igual que Amaya, el 90% de los intendentes del interior está atado de pies y mano ante los designios de la Casa de Gobierno. "Si se sueltan la mano, a la vuelta de la esquina le estará esperando el déficit fiscal y, por ende, la pérdida de capacidad de gestión", alertan desde el PE. Desde esa perspectiva, las lealtades para 2011 están prácticamente aseguradas. El Pacto Social, ese que presta millones a los intendentes, seguirá vivo por los siglos de los siglos...
4- Convertir un crédito o una deuda provisional en definitiva y estable. La cuarta acepción del término consolidar se puso de relieve en el momento menos pensado por el Ejecutivo. Casi cuando pensaba que la Emergencia Económica podía ser prorrogada por dos años más, llegó una advertencia desde la Corte Suprema que le puso los pelos de punta al gobernador. Quedar si el paraguas jurídico protector puede significarle a la provincia un desembolso adicional cercano a los $ 200 millones, razonaron en principio desde la Casa de Gobierno tras conocer una decisión judicial sobre la inconveniencia de continuar en el tiempo en emergencia económica. Eso se subsanaría con otro proyecto que potencie que, en los últimos meses, se ha profundizado los problemas fiscales y que la Provincia recibe menos plata de que lo que venía haciéndolo. Esa es una parte de la historia oficial. La otra, la menos comentada y tal vez todavía embrionaria, es apelar a la emisión de un nuevo título público, aprovechando que otros distritos (Córdoba, Mendoza o Buenos Aires, por caso) salieron al mercado a buscar dinero para cubrir sus necesidades financieras.
Papeles nuevos, historias repetidas. El peligro de emitir nuevos instrumentos es llevar a Tucumán nuevamente hacia un festival de bonos que hipotecan el futuro.







