La película del regreso

Volvió a dirigir en Bolívar y Pellegrini; pidió calma y prometió más trabajo. Por Gustavo Rodríguez - Redacción de LA GACETA. Vea el video.

HIPERACTIVO. Fiel a su estilo, Roldán no paró de dar indicaciones desde el borde del campo. Habló mucho con el delantero de Aldo Visconti. Cuando empató Olimpo se agarró la cabeza.
HIPERACTIVO. Fiel a su estilo, Roldán no paró de dar indicaciones desde el borde del campo. Habló mucho con el delantero de Aldo Visconti. Cuando empató Olimpo se agarró la cabeza.
Gustavo Rodríguez
Por Gustavo Rodríguez 27 Noviembre 2009
Se le escapó la ilusión de un regreso con gloria. Carlos Roldán pasó del éxtasis a la amargura en cuestión de segundos. El empate llegó de la manera que él más rechaza: por culpa de un descuido defensivo y, para colmo, al filo del pitazo del final, cuando los tres puntos parecían quedarse en casa. Pero así es el fútbol y el entrenador sabe que tiene mucho trabajo por delante.
"Debemos mantener la bronca interior que genera haber igualado el partido de esta manera. Nos servirá para ir creciendo en el nivel de juego. Así vamos a mejorar. Todavía queda mucho tiempo para trabajar", comentó el técnico, que volvió a dirigir al equipo en La Ciudadela después de más de cinco meses.
"Gracias profe Carlos por volver", anunciaba el trapo que los roldanistas de la primera hora colocaron en la tribuna de calle Pellegrini. Otro, colgado en el sector de plateas, fue un homenaje por los ascensos que consiguió conduciendo al "santo".
Los aplausos estallaron cuando el entrenador apareció en el campo. Con una enorme sonrisa dibujada, devolvió con la mano extendida tantas muestras de cariño.
"Lamentablemente no se pudo conseguir un triunfo, pero no hay que olvidarse de que con un equipo completamente distinto fuimos superiores a otro que ocupa los primeros puestos. Tengamos en cuenta eso", apuntó el DT.
Vestido con el conjunto de gimnasia oficial del equipo y con la infaltable gorra blanca, Roldán no dejó de gritar ni un instante. Durante todo el partido, pegado a la línea -como a él le gusta-, le dio instrucciones a la última línea que debió improvisar ayer y a los volantes. Aplaudió y alentó a Héctor Alvarez, Aldo Visconti, Lihué Prichoda y a Luis Vega. También se lo vio intercambiando más de un comentario con los suplentes y con sus compañeros del cuerpo técnico. Prueba clara de que el laboratorio de Roldán no deja de funcionar ni siquiera durante el partido.
"No tenemos que perder la calma. De esta situación se sale de una sola manera: convenciéndonos de que se puede mejorar mucho más. Hay que destacar algunas individualidades que crecieron con respecto a otros partidos. Y eso es así porque mentalmente están mejor. Creo que debemos apuntar a este aspecto para que las cosas nos salgan bien", recalcó Roldán antes de recibir el saludo de los hinchas, que confían  ciegamente en él. Lleva apenas dos partidos en esta nueva etapa y mantiene el crédito abierto.

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