Una movida distinta rompió los esquemas

Local y visitante plantearon un partido inteligente, aunque Atlético sobresalió y por eso ganó.

POCA CHISPA. JP Pereyra, una de las cartas ofensivas y de creación de Atlético, no tuvo su mejor tarde ayer y se lo extrañó. Contra Central, en Rosario, el Flaco tendrá su revancha. LA GACETA / HECTOR PERALTA
POCA CHISPA. "JP" Pereyra, una de las cartas ofensivas y de creación de Atlético, no tuvo su mejor tarde ayer y se lo extrañó. Contra Central, en Rosario, el "Flaco" tendrá su revancha. LA GACETA / HECTOR PERALTA
Por Leo Noli 22 Noviembre 2009
La garganta del hincha amagaba con explotar, con desgarrarle las cuerdas vocales a su dueño por culpa de esa hermosa debilidad llamada gol. El grito sagrado estaba cerquita. El público lo sentía llegar. Atlético era superior, incluso dominador en un juego en el que la estrategia fue todo para los dos rivales. Cada movimiento debía ser en conjunto, seguro y consciente. Esa era la prioridad.
Con sistemas casi calcados, el que tenía la obligación de hacer el gasto era el "decano". Lo hizo con sabiduría e inteligencia. Aunque, a decir verdad, algo fallaba en la mayoría de las veces que merodeó el arco en el primer tiempo.
El "decano" hacía el gasto y esperaba una retribución por el esfuerzo, pero regresaba a casa raspando la olla. La responsabilidad era de los dos. De la visita, por saber contener la furia ajena, y del local por no saber cómo clavar la estocada final.
El 0 a 0 le quedaba chico al partido y a Atlético, claro, por el protagonismo que sus hombres se habían ganado en la cancha, anulando con claridad a los peligrosos Parra y Milla, y pintando de negro la cuota de luz habitual del armador Morales, siempre peligroso cuando los espacios sobran.
El reloj de Laverni pedía recreo, un hasta pronto cuyo nombre era descanso y su apellido complemento. De hecho, restaban dos minutos antes del primer adiós del flojo Saúl.
Quizás los mejores 120 segundos de la etapa y del partido, porque un par de aciertos  borraron del cero de la marquesina. Centurión pateó un tiro libre recto sin pimienta -cerquita del círculo central-, a los guantes de Ischuk. El balón tenía la intención de chocar con alguna cabeza de los "funebreros", sin embargo, la red fue la que lo atrapó.
Lucas dudó una milésima de segundo, estaba adelantado, la bola le pasó por arriba y se coló casi besando el travesaño. Blooper de "San Lucas", gol de la visita.
Tan estruendoso fue el tanto visitante que apenas lo pudo saborear. Es que en el último suspiro Sebastián Longo puso una rosca envidiable al ángulo izquierdo de Sebastián Cejas, que también demoró en salir y lo lamentó. Gol. Golazo de Longo y de Atlético, que llegaba fresco y risueño a los vestuarios.

Todo cambia
En el segundo parcial, la cosa se descontroló para mal. El anfitrión  perdió el sentido de la orientación en la cancha, se desordenó y casi lo lamentó, como contra River.
Por eso "Chiche" se la jugó, puso a Erroz por Pereyra, a Escobar por "Pulguita" y armó un 4-4-2, que le  salió redondito. Entre Fabio y este Diego con posición de volante central armaron una jugada arquitectónica que sirvió para romperle los esquemas a un Chacarita avaro en lo futbolístico y demasiado soñador. En el fondo, justo donde "Chipi" durmió a todos (inclusive a Cejas), los tres puntos viajaron al bolsillo del "decano".

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