"Si San Martín hubiera hecho una encuesta, no cruzaba la Cordillera de los Andes"

El escritor y dirigente político Rodolfo Terragno presentará el martes, en el ciclo de LA GACETA, su último libro, en el que muestra una nueva faceta de la biografía política del Libertador.

15 Nov 2009
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COYUNTURA.Terragno apela a no quedarse en la discusión "de los títulos del diario de esta mañana". DyN

"Yo estaba exiliado en Caracas, y ese era un tiempo de destierros latinoamericanos", afirma Rodolfo Terragno, cuando se le pregunta qué inspiró su "Diario íntimo de San Martín", un libro en el que reconstruye cómo esa etapa del ostracismo del libertador no fue "un retiro", como muchos supusieron.
Dice el escritor que, lejos de ese "retiro", en ese período San Martín había intentado armar un plan secreto cuyo objetivo era la consolidación de la independencia sudamericana que incluía un regreso a Perú -que finalmente se frustró- para reanudar la lucha conjunta con Simón Bolívar.
Escrito en presente, como un diario personal, el libro es producto de una investigación que le llevó años a Terragno.  "No es una novela histórica", enfatiza el escritor, que el martes, a las 20.30, en el Centro Virla, hablará de la obra, en el ciclo de LA GACETA, presentado por Carlos Páez de la Torre. Previamente, el escritor firmará ejemplares del "Diario íntimo de San Martín" en la librería "La Feria del Libro".
En su diálogo con LA GACETA, a propósito del exilio caraqueño que en la década de 1970 lo inspiró a bucear en el ostracismo del Libertador, Terragno recuerda: "estaban los exiliados argentinos, los uruguayos, los chilenos". Y agrega: "el destierro, en general, era un tema recurrente. Y en este contexto, yo leí una carta trágica de Simón Bolívar, escrita 38 días antes de morir. En esa carta, Bolívar dice: 'en estos países, lo único que se puede hacer es emigrar' ".

- Qué duro, y qué actual...
- Además, lo decía el Libertador. Y yo pensé en el otro Libertador, en el nuestro, San Martín. Y también pensé en O'Higgins,  que en 1823 tuvo que salir de Chile, y que murió 19 años  y tres meses más tarde en el destierro, sin haber vuelto a pisar Chile. San Martín se fue el 10 de febrero de 1824, murió el 17 de agosto de 1850. Me impresionó el destino de los libertadores. Y me dije: siempre se estudia la gesta, pero hay que estudiar la vida ulterior, porque ahí tiene que haber claves para reinterpretar la gesta. Eso fue lo que me movió a estudiar lo que la historia llama el ostracismo de San Martín. Me fui a Inglaterra, porque al primer año lo pasó en Inglaterra. No se sabía nada de lo que había hecho en Inglaterra, y a mí no me convencía la versión de que había ido a llevar a su hija a un colegio. A mí, eso me parecía inconcebible, porque Perú estaba a punto de perderse, España estaba a punto de mandar una misión para reconquistar Perú, y que el hombre que había hecho el cruce de la Cordillera y la expedición al Perú se desentendiera, y fuera a  llevar a su hija a poner de pupila en un país en el que no tenía familiares; todo esto me parecía inverosímil. Estuve siete años en Inglaterra, y había acumulado gran cantidad de información, pero no sabía a  qué conducía. Un día empecé a organizar ese trabajo de archivo, que hasta entonces estaba disperso, y me agencié de un calendario de 1824. Cuando encontraba algo, anotaba lo que iba encontrando.

- ¿Por qué 1824?
- Porque San Martín se retira en 1822 después de la entrevista de Guayaquil. Era tan obvio que había que había que terminar la resistencia en el Perú, y que para eso había que unificar los dos ejércitos, el del Norte, que comandaba Bolívar, y el del sur, que lideraba San Martín. Y era obvio que el que tenía que conducir la faz final era Bolívar. Sin embargo, después de dos años y medio, Bolívar no había podido avanzar. Los españoles se habían consolidado en territorio peruano, los patriotas se habían dividido y había una guerra civil en la que Bolívar se había visto envuelto. Fernando VII estaba preparando la expedición para recuperar el Perú. La idea de que en ese contexto el hombre que había  cruzado la cordillera, derrotado a los españoles, se retirara, era inverosímil. Entonces, yo decía: "hay que ver primero qué hizo este año en Inglaterra". En esa época yo era editor de "Todo es historia". Entonces, le escribí a Félix Luna, -a quien todos debemos rendirle un homenaje por su contribución a una historia imparcial-, diciéndole que me iba a Inglaterra a estudiar qué había hecho San Martín. El me dijo: "mire Terragno, San Martín no es  un olvidado de la historiografía argentina". Había habido algunos estudios, pero ninguno de 1824. Yo me encontré con una gran cantidad de documentos que fueron la  base del Diario íntimo de San Martín.

- ¿Por qué no pudo concretarse la unión continental?
- La pensó San Martín, la pensó Bolívar; O'Higgins escribió sobre eso. San Martín llamaba a los latinoamericanos paisanos. Paisano es aquel que pertenece al mismo país, es un sinónimo de compatriota. Pero creo que había algo de irrealista en esas posiciones, de falto de realidad. Ya desde la época precolombina, América era un mosaico, de una diversidad extraordinaria, en todos los aspectos, tanto linguísticos como culturales. Creo que la idea de un solo país, ignorando las distancias, las diferencias culturales, era una aspiración, pero no una posibilidad cierta.

- En ese contexto de diversidad, ¿es posible hablar de una identidad común?
- Sí, en la medida en que es posible la unidad en la diversidad.  No se trata de suprimir las diferencias; fíjese en la Unión Europea. A diferencia de Iberoamérica, se ha podido establecer una unidad. Siendo  diferentes,  aceptan al otro y buscan una conciliación de intereses.

- ¿Porqué en los países de Sudamérica es tan difícil conciliar intereses?
- Porque no se los ha buscado de manera sistemática, y es difícil encontrar algo que uno no busca. Cada uno de los países ha estado ensimismado en sus propios objetivos. Los gobiernos han tenido una escasa vocación integradora, más allá de lo retórico.

-Volviendo a su cita de Bolívar: ¿puede explicar las causas de ese sino de destierro permanente?
- Por un lado, por la intolerancia; por otro lado, por la idea de que la victoria da derechos absolutos; una falta de consideración por los puntos de vista del otro. Por la idea de que para triunfar hay que aplastar. Todo está muy vinculado a una concepción guerrera de la política. Me parece que una de las ventajas de estudiar la historia, lo que hicieron  esos hombres, y de hacerlo en sentido presente -que es como he escrito el "Diario íntimo de san Martín"- es para que el lector se incorpore al razonamiento de aquellos como si lo estuviera viviendo.

- ¿Por qué le cuesta tanto a la dirigencia política entender esos procesos?
- La falta de capacidad de fijar metas, de elaborar estrategias. El que no tiene una meta, el que vive al día, está envuelto en la coyuntura, que es siempre conflictiva, y que lleva a pensamientos que a veces no tienen retorno. Cuando uno sólo ve el presente y sólo discute los titulares del diario de esta mañana, no tiene la necesaria visión. Yo digo que si San Martín hubiese hecho una encuesta, no cruzaba la cordillera de los Andes.
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