El artillero de Famaillá
El cañón de González casi se lleva la pierna de Oribe. Por Carlos Páez de la Torre (h) - Redacción LA GACETA.
07 Noviembre 2009 Seguir en 
De la famosa batalla de Famaillá de 1841, la tradición conservó algunos detalles. El doctor Ernesto Padilla recordaba, en carta de 1933 al doctor Marco Avellaneda -nieto del famoso Marco Manuel- haber leído una firmada por el coronel Juan Elías (1802-1870).
Este pasó sus últimos años en Tucumán, "donde se lo conocía por 'El Tigre Elías', y fue el compañero de Dorrego en las horas que precedieron a su muerte en Navarro".}
La carta estaba dirigida al "Mártir de Metán" Avellaneda, desde Chuquisaca.
Misión confidencial
Elías hablaba en ella de una misión confidencial en Bolivia, que aún no había podido cumplir a causa de la revolución de Serrano. Suponía Padilla que se trataba de un pedido urgente de refuerzos militares para la Liga del Norte.
La misiva mencionaba a un tal González, posiblemente el que actuó como jefe de la artillería de la Liga cuando fue derrotada en Famaillá. Este González había narrado, dice Padilla, "a don Miguel Caínzo, tío Hermenegildo Rodríguez y a don Florencio Sal, tres viejos vecinos que sumaban más de dos siglos y medio", un relato sobre aquella acción del 19 de septiembre de 1841.
Afortunado
Manuel Oribe, "que montaba un caballo blanco, en un momento de la batalla cruzó la pierna derecha sobre la montura, para descansar y armar un cigarrillo, en el preciso momento en que una bala de cañón rozaba la parte de la montura en que estaba el estribo; de manera que un segundo antes le hubiera llevado la pierna".
Ojo certero
Luego, al entrar victorioso en Tucumán, Oribe "tuvo la precaución de averiguar del artillero que había dirigido ese tiro".
Supo entonces que era "ese oficial González, que tenía fama de un ojo certero como el que nadie para el cañón, el pobre cañoncito de tan contadas municiones".
Este pasó sus últimos años en Tucumán, "donde se lo conocía por 'El Tigre Elías', y fue el compañero de Dorrego en las horas que precedieron a su muerte en Navarro".}
La carta estaba dirigida al "Mártir de Metán" Avellaneda, desde Chuquisaca.
Misión confidencial
Elías hablaba en ella de una misión confidencial en Bolivia, que aún no había podido cumplir a causa de la revolución de Serrano. Suponía Padilla que se trataba de un pedido urgente de refuerzos militares para la Liga del Norte.
La misiva mencionaba a un tal González, posiblemente el que actuó como jefe de la artillería de la Liga cuando fue derrotada en Famaillá. Este González había narrado, dice Padilla, "a don Miguel Caínzo, tío Hermenegildo Rodríguez y a don Florencio Sal, tres viejos vecinos que sumaban más de dos siglos y medio", un relato sobre aquella acción del 19 de septiembre de 1841.
Afortunado
Manuel Oribe, "que montaba un caballo blanco, en un momento de la batalla cruzó la pierna derecha sobre la montura, para descansar y armar un cigarrillo, en el preciso momento en que una bala de cañón rozaba la parte de la montura en que estaba el estribo; de manera que un segundo antes le hubiera llevado la pierna".
Ojo certero
Luego, al entrar victorioso en Tucumán, Oribe "tuvo la precaución de averiguar del artillero que había dirigido ese tiro".
Supo entonces que era "ese oficial González, que tenía fama de un ojo certero como el que nadie para el cañón, el pobre cañoncito de tan contadas municiones".







