INCENDIOS

El fuego es imparable en campos y cerros

Problemas en Burruyacu, Lules y San Javier.
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HUMAREDA. El incendio en la Quebrada de Lules destruyó 20 hectáreas. LA GACETA/INES QUINTEROS ORIO

Los incendios son imparables en los cerros y campos tucumanos. En las últimas horas se detectaron más de 10 siniestros. Uno de los más importantes comenzó ayer a la madrugada en Los Puestitos, en Burruyacu. Debido  a las condiciones climáticas, el fuego avanzó rápidamente. Anoche, varias dotaciones de bomberos lograron controlar las llamas y no hubo personas afectadas.
Según explicó Jorge González, jefe de la comisaría de Burruyacu, las llamas tomaron pastizales y cosechas de trigo que hay en esos terrenos. Se calcula que el fuego afectó unas 70 hectáreas.
Juan Carlos Martiarena, propietario de una empresa cuyos campos de arándanos se vieron afectados por este incendio, explicó que según comentarios que recogió de vecinos, el fuego se habría iniciado por la quema de caña en campos aledaños. Además la firma sufrió un corte de energía a causa del siniestro.
Por otro lado, los bomberos tuvieron que intervenir en incendios que se desataron en la zona de la Quebrada de Lules, de Villa Nougués y de San Javier. En Los Pizarro (La Cocha), El Cadillal, Santa Ana, El Naranjito y El Taficillo, desde hace varios días, hay dotaciones de efectivos que luchan contra el fuego. También se tuvo que dar intervención al avión hidrante que llegó desde la Nación a Tucumán.

Afectados por el humo
En la noche del jueves se generó un gigantesco incendio en un campo de Esquina, que pudo ser controlado ayer a la madrugada. El fuego devastó unas 70 hectáreas que contenían rastrojo de la caña de azúcar. El principal problema que se registró fue una gran masa de humo que afectó las viviendas de la zona. Unas 25 personas debieron ser evacuadas y un bombero y dos vecinos terminaron internados con principio de asfixia, según informó el director de Defensa Civil, Fernando Torres. Hasta ayer no se había establecido si el siniestro tuvo un origen intencional o accidental. El funcionario señaló que si no llueve en los próximos días la situación de los incendios forestales se agravará.

Hubo más de 1.000 incendios en tres meses

Los incendios de pastizales y de caña se agravaron este año. La sequía, los vientos y las altas temperaturas actuaron como aliadas de estos siniestros, que se triplicaron respecto al año pasado. Desde agosto hasta ahora se calcula que hubo más de 1.000 intervenciones de los bomberos de la Policía de la Provincia y de los voluntarios.
Por día se detectó un promedio de entre 10 y 12 incendios, según informó el director de Defensa Civil, Fernando Torres. El funcionario detalló que la problemática es grave en la provincia y que la mayoría de los siniestros se habrían iniciado de manera intencional.
No obstante, aún no se ha podido hallar culpables por los siniestros. Si la Policía no halla in fraganti a los responsables de las quemas, difícilmente llegue a comprobarse el delito, remarcó.
En los últimos días, aunque ya casi no se registran incendios generados por quema de caña aumentaron en forma alarmante los siniestros forestales.
En algunos casos se originan por los efectos de las altas temperaturas y los fuertes rayos solares. La sequía favorece a que se enciendan con mayor facilidad las hojas y ramas secas que hay sobre el suelo.
No obstante, los bomberos creen que en la mayoría de los hechos aparece la intervención humana. Por eso consideran que se debe concientizar al tucumano sobre la necesidad de desterrar la costumbre que hay en la población de quemar todo.
El comisario Raúl Lobo, director de Bomberos de la Policía de Tucumán, detalló que la repartición tuvo 100 intervenciones en octubre. Por su parte, los cuarteles de bomberos voluntarios, que son 12 en la provincia, tuvieron que trabajar en aproximadamente 30 incendios semanales. Se estima que, en total, por día se gastaron unos 500.000 litros de agua para sofocar el fuego en diversos frentes.


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