08 Octubre 2009 Seguir en 
La Sala II de la Cámara Penal que juzgó a Pablo Antonio Amín y lo condenó a prisión perpetua por el asesinato de su mujer María Marta Arias notificó esta mañana por escrito a la defensa y a la querella sobre los fundamentos de la sentencia.
El acto se realizó a las 9 y de ahora en más las partes tienen 10 días hábiles para recurrir en casación a la Corte Suprema de Justicia. Aún sin haberse interiorizado sobre el contenido de la documentación, el abogado de Amín, Roberto Flores, confirmó que apelará el fallo.
En los fundamentos, los jueces explican porqué condenaron al santiagueño y lo consideraron imputable del delito de homicidio agravado por ensañamiento. De acuerdo al informe -que cuenta con el respaldo de especialistas- Arias habría sufrido en extremo antes de perder la vida.
Amín fue sentenciado el 22 de setiembre. Si el veredicto queda firme, pasará gran parte de su vida encerrado en el penal. El 28 de octubre de 2007 a la madrugada, el joven asesinó brutalmente a su pareja en un cuarto de hotel de esta capital. Los defensores alegaron que Amín estaba loco y que era inimputable, pero los jueces determinaron que el hombre era responsable de sus actos. LA GACETA ©
El acto se realizó a las 9 y de ahora en más las partes tienen 10 días hábiles para recurrir en casación a la Corte Suprema de Justicia. Aún sin haberse interiorizado sobre el contenido de la documentación, el abogado de Amín, Roberto Flores, confirmó que apelará el fallo.
En los fundamentos, los jueces explican porqué condenaron al santiagueño y lo consideraron imputable del delito de homicidio agravado por ensañamiento. De acuerdo al informe -que cuenta con el respaldo de especialistas- Arias habría sufrido en extremo antes de perder la vida.
Amín fue sentenciado el 22 de setiembre. Si el veredicto queda firme, pasará gran parte de su vida encerrado en el penal. El 28 de octubre de 2007 a la madrugada, el joven asesinó brutalmente a su pareja en un cuarto de hotel de esta capital. Los defensores alegaron que Amín estaba loco y que era inimputable, pero los jueces determinaron que el hombre era responsable de sus actos. LA GACETA ©







