Condenaron a Grassi por violar a un menor
El sacerdote estaba acusado por 17 hechos, pero, según el fallo que se dio a conocer ayer, los camaristas consideraron probados sólo dos. Pena de 15 años de prisión. Como el fallo no está firme, por ahora seguirá libre. El fiscal, los querellantes y los defensores apelarán.
11 Junio 2009 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El sacerdote Julio César Grassi fue condenado ayer a 15 años de prisión por el Tribunal Oral número 1 de Morón, en la causa en su contra por abuso sexual y corrupción de menores, luego de haber sido denunciado por tres jóvenes de la Fundación Felices Los Niños. Fue declarado culpable por dos de los 17 hechos que se le adjudicaban, ambos cometidos contra "Gabriel", uno de los menores denunciantes. El sacerdote no será encarcelado hasta que la sentencia quede firme, pero tiene prohibido salir del país y mantener contacto con los jóvenes denunciantes.
La condena, dictada por los jueces Luis María Andueza, Mario Gómez y Jorge Carreras, fue por haber abusado sexualmente del "Gabriel" en hechos ocurridos en noviembre y diciembre de 1996. En tanto, fue absuelto por los casos de los jóvenes "Ezequiel" y Luis".
Durante los alegatos, el fiscal Alejandro Varela había pedido 30 años de prisión, mientras que una de las tres querellas, la encabezada por Juan Pablo Gallego, había solicitado 37 años de cárcel. La defensa del cura, integrada por Daniel Cavo y Martín Tipito, reclamó la absolución del cura. Además de los duros pedidos de pena, Gallego y Varela habían solicitado la detención del sacerdote, aunque los jueces desestimaron el reclamo.
El fallo lo consignó como "autor penalmente responsable de los delitos de abuso sexual agravado por resultar sacerdote, encargado de la educación y de la guarda del menor víctima" en uno de los tres casos presentados por la acusación.
Grassi, de 52 años, tenía a su cargo la fundación "Felices los Niños", que alberga a numerosos infantes en la provincia de Buenos Aires, donde estalló el caso en el 2002.
"Una injusticia"
Al salir del Tribunal, en medio de un tumulto, Grassi afirmó que considera injusta la condena. "Acá se intentó hacer algo salomónico y de eso no tuvo nada. Fue una injusticia, una trompada en el estómago que me deja sin aire", señaló. Grassi aseguró que no está para nada contento con el fallo. "La condena es injusta por más que me hayan librado de cargos", indicó e insistió en que se demostró que la acusación era mentira. "Ahora va a haber que luchar con las pruebas, vamos a apelar y seguramente ellos van a apelar para hacer valer a sus testigos", advirtió. "Esto es terrible, no lo esperaba en absoluto; es un día muy triste, pero voy a seguir trabajando como hasta ahora, pues soy víctima de una injusticia", enfatizó. El sacerdote podrá seguir visitando su fundación, frente a la que vive actualmente, aunque acompañado por una persona y con autorización de la Justicia.
El fallo "no es un triunfo, pero está muy lejos de ser una derrota", explicó el fiscal general de Morón, Federico Nieva Woodgate, quien destacó que la resolución "es la demostración visible de que este tipo de delitos recibe una pena y una pena importante". No obstante, Nieva Woodgate y el fiscal Alejandro Varela se pronunciaron en contra de que el sacerdote pueda permanecer en libertad. "Nosotros no compartimos que siga en libertad, pedimos la detención y la vamos a seguir pidiendo", sostuvo Varela. "¿Quién va a garantizar que no se fugue? No comparto además que, condenado aunque con sentencia no firme, siga entrando a la fundación y que siga teniendo contacto con los chicos", afirmó el fiscal. El abogado Sergio Piris, representante legal del menor "Gabriel", por cuyo caso fue condenado Grassi, opinó que es una locura que el cura puede volver a la Fundación Felices los Niños y anticipó que apelará la sentencia y reclamará la detención del sacerdote. Gallego, en tanto, destacó que "se ha condenado a un pederasta", al tiempo que anunció que apelará la condena. Gallego manifestó que Grassi actuó "como un corruptor de menores; se trata de un sujeto peligroso".
Lo que viene
Cavo, en tanto, adelantó que apelará la condena. "Nadie quedo conforme, ni si quiera quienes lo acusan, porque lo absolvieron en la mayoría de los hechos que se le adjudicaban", agregó el abogado. "El fallo no está firme por lo que Grassi puede gozar de la libertad. Él está muy mal de ánimo porque sabe que es inocente" concluyó.
Durante el proceso judicial, declararon los peritos psiquiatras y psicólogos que analizaron a los tres denunciantes, "Ezequiel", "Gabriel" y "Luis". Los tres jóvenes eran menores en el momento de los supuestos abuso y violación y estaban a cargo de Grassi en la sede de la Fundación Felices Los Niños, en Hurlingham.
Al margen de las declaraciones de los denunciantes y de los peritos que apoyaron los dichos de los tres jóvenes, durante el juicio no se realizaron peritajes físicos que acrediten las declaraciones de los denunciantes, ni exámenes de ADN, ni hubo testigos directos. En cambio, sí se realizó un examen físico al sacerdote, en octubre, para confirmar las descripciones que hizo del cura uno de los denunciantes.
El 20 de agosto de 2008, seis años después de la denuncia de los menores, se inició el proceso.
Supuesto complot
A lo largo del juicio, el sacerdote habló de un supuesto complot en su contra e insistió en su inocencia. En total, más de 130 personas pasaron a declarar en los nueve meses que duró el proceso. Nora Schulman, directora del Comité Argentino de Seguimiento de la Convención Internacional de Derechos del Niño (CASACIDN) dijo que los tres jóvenes que denunciaron al cura Julio César Grassi se sintieron muy mal y quedaron shockeados, tras escuchar la sentencia. "Los tres rompieron en llanto cuando se leyó el veredicto", aseguró. Uno de los jóvenes me dijo: ?Perdí tres años y medio de mi vida. ¿Hasta cuándo tengo que seguir con esto??", contó Schulman. "Gabriel" y "Luis" presenciaron la audiencia, mientras que "Ezequiel" eligió quedarse afuera. (NA-DyN-Télam-Especial)
Tercer caso en la Argentina
En los últimos cinco años dos sacerdotes fueron condenados por abuso a menores en la Argentina. Luis Sierra, de 39 años, fue condenado en 2004 a ocho años de prisión por abusar sexualmente de tres monaguillos en Claypole. En 2007, la Justicia condenó al sacerdote Mario Sasso a 17 años de prisión porque había abusado de un grupo de niñas.
La condena, dictada por los jueces Luis María Andueza, Mario Gómez y Jorge Carreras, fue por haber abusado sexualmente del "Gabriel" en hechos ocurridos en noviembre y diciembre de 1996. En tanto, fue absuelto por los casos de los jóvenes "Ezequiel" y Luis".
Durante los alegatos, el fiscal Alejandro Varela había pedido 30 años de prisión, mientras que una de las tres querellas, la encabezada por Juan Pablo Gallego, había solicitado 37 años de cárcel. La defensa del cura, integrada por Daniel Cavo y Martín Tipito, reclamó la absolución del cura. Además de los duros pedidos de pena, Gallego y Varela habían solicitado la detención del sacerdote, aunque los jueces desestimaron el reclamo.
El fallo lo consignó como "autor penalmente responsable de los delitos de abuso sexual agravado por resultar sacerdote, encargado de la educación y de la guarda del menor víctima" en uno de los tres casos presentados por la acusación.
Grassi, de 52 años, tenía a su cargo la fundación "Felices los Niños", que alberga a numerosos infantes en la provincia de Buenos Aires, donde estalló el caso en el 2002.
"Una injusticia"
Al salir del Tribunal, en medio de un tumulto, Grassi afirmó que considera injusta la condena. "Acá se intentó hacer algo salomónico y de eso no tuvo nada. Fue una injusticia, una trompada en el estómago que me deja sin aire", señaló. Grassi aseguró que no está para nada contento con el fallo. "La condena es injusta por más que me hayan librado de cargos", indicó e insistió en que se demostró que la acusación era mentira. "Ahora va a haber que luchar con las pruebas, vamos a apelar y seguramente ellos van a apelar para hacer valer a sus testigos", advirtió. "Esto es terrible, no lo esperaba en absoluto; es un día muy triste, pero voy a seguir trabajando como hasta ahora, pues soy víctima de una injusticia", enfatizó. El sacerdote podrá seguir visitando su fundación, frente a la que vive actualmente, aunque acompañado por una persona y con autorización de la Justicia.
El fallo "no es un triunfo, pero está muy lejos de ser una derrota", explicó el fiscal general de Morón, Federico Nieva Woodgate, quien destacó que la resolución "es la demostración visible de que este tipo de delitos recibe una pena y una pena importante". No obstante, Nieva Woodgate y el fiscal Alejandro Varela se pronunciaron en contra de que el sacerdote pueda permanecer en libertad. "Nosotros no compartimos que siga en libertad, pedimos la detención y la vamos a seguir pidiendo", sostuvo Varela. "¿Quién va a garantizar que no se fugue? No comparto además que, condenado aunque con sentencia no firme, siga entrando a la fundación y que siga teniendo contacto con los chicos", afirmó el fiscal. El abogado Sergio Piris, representante legal del menor "Gabriel", por cuyo caso fue condenado Grassi, opinó que es una locura que el cura puede volver a la Fundación Felices los Niños y anticipó que apelará la sentencia y reclamará la detención del sacerdote. Gallego, en tanto, destacó que "se ha condenado a un pederasta", al tiempo que anunció que apelará la condena. Gallego manifestó que Grassi actuó "como un corruptor de menores; se trata de un sujeto peligroso".
Lo que viene
Cavo, en tanto, adelantó que apelará la condena. "Nadie quedo conforme, ni si quiera quienes lo acusan, porque lo absolvieron en la mayoría de los hechos que se le adjudicaban", agregó el abogado. "El fallo no está firme por lo que Grassi puede gozar de la libertad. Él está muy mal de ánimo porque sabe que es inocente" concluyó.
Durante el proceso judicial, declararon los peritos psiquiatras y psicólogos que analizaron a los tres denunciantes, "Ezequiel", "Gabriel" y "Luis". Los tres jóvenes eran menores en el momento de los supuestos abuso y violación y estaban a cargo de Grassi en la sede de la Fundación Felices Los Niños, en Hurlingham.
Al margen de las declaraciones de los denunciantes y de los peritos que apoyaron los dichos de los tres jóvenes, durante el juicio no se realizaron peritajes físicos que acrediten las declaraciones de los denunciantes, ni exámenes de ADN, ni hubo testigos directos. En cambio, sí se realizó un examen físico al sacerdote, en octubre, para confirmar las descripciones que hizo del cura uno de los denunciantes.
El 20 de agosto de 2008, seis años después de la denuncia de los menores, se inició el proceso.
Supuesto complot
A lo largo del juicio, el sacerdote habló de un supuesto complot en su contra e insistió en su inocencia. En total, más de 130 personas pasaron a declarar en los nueve meses que duró el proceso. Nora Schulman, directora del Comité Argentino de Seguimiento de la Convención Internacional de Derechos del Niño (CASACIDN) dijo que los tres jóvenes que denunciaron al cura Julio César Grassi se sintieron muy mal y quedaron shockeados, tras escuchar la sentencia. "Los tres rompieron en llanto cuando se leyó el veredicto", aseguró. Uno de los jóvenes me dijo: ?Perdí tres años y medio de mi vida. ¿Hasta cuándo tengo que seguir con esto??", contó Schulman. "Gabriel" y "Luis" presenciaron la audiencia, mientras que "Ezequiel" eligió quedarse afuera. (NA-DyN-Télam-Especial)
Tercer caso en la Argentina
En los últimos cinco años dos sacerdotes fueron condenados por abuso a menores en la Argentina. Luis Sierra, de 39 años, fue condenado en 2004 a ocho años de prisión por abusar sexualmente de tres monaguillos en Claypole. En 2007, la Justicia condenó al sacerdote Mario Sasso a 17 años de prisión porque había abusado de un grupo de niñas.
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