04 Mayo 2009 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Los 229 argentinos que habían quedado varados en México tras la suspensión de vuelos con ese país, por la epidemia de gripe porcina, llegaron hoy al Aeropuerto Internacional de Ezeiza, en el vuelo charter enviado por el Gobierno nacional. Según manifestaron, durante el viaje se les entregó un folleto con las precauciones que deben tomar y también se les tomó la temperatura, pero no les hicieron mayores estudios.
"En general, estábamos todos bien", afirmó Norma Alegre, quien agregó que, cuando arribaron a la aeroestación, no les permitieron ir al hospital de campaña (en realidad, hoy empezó a montarse y estará habilitado el miércoles). "Creo que había que revisarnos un poco más; ahora lo tendremos que hacer en forma particular", expresó la mujer, que había ido de vacaciones a Puerto Vallarta y, al no poder volver al país, viajó al Distrito Federal a esperar el avión de Aerolíneas.
Otro viajero, José Setton, contó que se les informó sobre la necesidad de que, voluntariamente, se mantengan aislados durante 10 días. Sin embargo, en Ezeiza se vio cómo la mayoría de los repatriados, que llevaban barbijos, se los quitaban para abrazar y besar a los parientes que los habían ido a recibir.
"Al bajar del avión, nos reunió una médica que nos aconsejó que tomáramos los recaudos de cuidarnos, de aislarnos y que, ante cualquier síntoma, consultáramos a un doctor. También nos hicieron llenar formularios para comunicarse con nosotros en caso de inconvenientes", añadió Setton. (DyN-Especial)
"En general, estábamos todos bien", afirmó Norma Alegre, quien agregó que, cuando arribaron a la aeroestación, no les permitieron ir al hospital de campaña (en realidad, hoy empezó a montarse y estará habilitado el miércoles). "Creo que había que revisarnos un poco más; ahora lo tendremos que hacer en forma particular", expresó la mujer, que había ido de vacaciones a Puerto Vallarta y, al no poder volver al país, viajó al Distrito Federal a esperar el avión de Aerolíneas.
Otro viajero, José Setton, contó que se les informó sobre la necesidad de que, voluntariamente, se mantengan aislados durante 10 días. Sin embargo, en Ezeiza se vio cómo la mayoría de los repatriados, que llevaban barbijos, se los quitaban para abrazar y besar a los parientes que los habían ido a recibir.
"Al bajar del avión, nos reunió una médica que nos aconsejó que tomáramos los recaudos de cuidarnos, de aislarnos y que, ante cualquier síntoma, consultáramos a un doctor. También nos hicieron llenar formularios para comunicarse con nosotros en caso de inconvenientes", añadió Setton. (DyN-Especial)







