Entre canciones, bromas y monólogos, Serrat sedujo al público tucumano en una noche mágica - LA GACETA Tucumán

Entre canciones, bromas y monólogos, Serrat sedujo al público tucumano en una noche mágica

El cantautor catalán brindó un concierto de más de dos horas en un estadio repleto. De muy buen humor y dispuesto al diálogo con la gente, desplegó 21 de sus canciones más queridas por todos.

08 Mar 2009
1

EMO­CIO­NES. Se­rrat salió velozmente tras concluir el recital, mientras el público empezaba a desconcentrarse. El saludó feliz a los que se le acercaron. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO

"El pájaro no canta porque tiene una respuesta; canta porque tiene una canción". Ese fue uno de los siete proverbios orientales con los que Joan Manuel Serrat matizó la noche en el club Floresta, riéndose y haciendo reir, como lo hizo durante las dos horas y 18 minutos que estuvo sobre el escenario del club Floresta.
En ese transcurso, que no fue ni pareció breve como dijo que pretendía que fuera, interpretó 21 canciones de su repertorio, entre las que abundaron los clásicos de siempre, en versiones despojadas e íntimas, tranquilas y cercanas. Con el piano de Ricard Miralles como base sólida de cada tema, el catalán se permitió emocionar, enternecer, indignar con sus retratos de la realidad y contagiar optimismo. Y también seducir, ese arte que maneja tan bien como el de componer y escribir, y que lo llevó a coquetear con algunas de las mujeres de las primeras filas que le le declararon su amor a viva voz.
Ante un público mayoritariamente adulto, aunque en muchos casos acompañado por sus hijos, y conocedor de su obra, Serrat se dio el gusto de conversar, de contar anécdotas divertidas, algunas reales y otras de fantasía, como él lo explicó sin aclarar cuál era cuál.
Serrat se mostró feliz. Lo dijo más de una vez y, según contaron sus allegados, estuvo realmente así. Sus comentarios, repletos de humor e ironía, son comunes en él, pero en la noche del viernes fueron más, explicaron algunos miembros de su numeroso staff.
Es cierto que su voz no es la misma, que muestra su cansancio por la extensa gira que está realizando, aunque es algo que él suplió con actitud, voluntad y buena onda, aún cuando el calor lo agobió tanto como al público.

Humor e ironía
"Nuestros corazones se elevan al cielo como dos dragones en celo... Bueno, es otro proverbio oriental cantonés un poco raro, exagerado tal vez", bromeó, nuevamente, al presentar "Bienaventurados", canción que amenazó ser la última.
El sarcasmo de Serrat tuvo su pico después de "Para la libertad", cuando el público empezó a solicitarle temas. "Pidan, pidan. El pueblo debe pedir, y nosotros, los dirigentes, haremos lo que nos plazca...", dijo y desató una carcajada gigante, formada por más de 2.000 voces tucumanas.
El sonido respondió a las expectativas (teniendo en cuenta que Floresta tiene mala acústica), aunque cuando el "Nano" hablaba costaba escucharlo y entenderle. Fue un recital en el que los climas marcaron el rumbo. Con elementos simples, como el telón blanco en forma de pájaro en vuelo sobre el que se fueron proyectando imágenes que acompañaron cada canción, tal vez confirmando el sentido de cada una de ellas o rememorando a personas con las que el cantautor se identifica, como el poeta Antonio Machado. También en el detalle de la sobria mesita de bar ubicada a un costado junto a un silla, en la que él se sentó para charlar con la gente y beber ("chupar", dijo) una copa de champagne.
El público pudo ubicarse cómodamente en el club, y con excepción de las quejas iniciales de un pequeño grupo de jóvenes mujeres porque otros espectadores se habían parado delante suyo (lo que lle´vo a Serrat a detener la interpretación de "Cantares"), no hubo ningún otro inconveniente, y todos pudieron disfrutar de la velada en sus respectivas ubicaciones.
"Vive cada día como si fuera el último... algún día acertarás", fue el remate, con otro supuesto proverbio oriental, para cerrar la noche con "Penélope".

Balance en la calle
- FASCINADA. "Fue un show especial y creo que por fin pude darme el gusto de mi vida. Cuando tocó ?Tu nombre me sabe a yerba? quedé fascinada", contó Daniela.

- FANATICO. "Tuve la oportunidad de ver a este gran músico en Buenos Aires, en España y ahora en Tucumán. Puedo llegar a la conclusión de que ninguno fue mi favorito; todos fueron superiores, uno mejor que el otro", aseguró Benjamín Frías Alurralde, un fanático que no dejo pasar la oportunidad de volver a ver al cantautor catalán sobre un escenario.

- EXPERIENCIA MAGICA. "Fue un recital mágico en el que todos nos divertimos. A pesar de ser la primera vez que lo veo tocar en vivo, me asombró su capacidad poética y su relación con el público", dijo Manuel, de 19 años.

- RECUERDOS. "Venir a un show de Serrat me trae muchos recuerdos. Antes, con mi esposo, solíamos escucharlo todos los días. Si tuviese que elegir una canción, me quedo con la interpretación tradicional catalana de ?Canción del ladrón?", contó Josefina, maestra jardinera y ferviente seguidora del artista español.

- LAGRIMAS. "No quiero exagerar, pero debo admitir que se me escaparon algunas lágrimas cuando escuché ?Aquellas pequeñas cosas?. Estaba esperando que la tocará y bueno... finalmente lo hizo", dijo entre risas Irma Corvalán.

- EL MEJOR. "Lo ví en Montevideo y no me gustó. En cambio este fue el mejor recital de mi vida", aseguró Julian, de 28 años.

Las canciones
- "Cantares".
- "De vez en cuando en la vida".
- "Los fantasmas del Roxy".
- "Me gusta todo de tí".
- "La bella y el metro".
- "Benito".
- "Esos locos bajitos".
- "Mala racha".
- "Tu nombre me sabe a yerba".
- "Pueblo blanco".
- "Cancò de lladre" (Canción del ladrón, en catalán).
- "Hoy puede ser un gran día".
- "Y el amor".
- "Mediterráneo".
- "Romance de Curro el palmo".
- "No hago otra cosa que pensar en tí".
- "Para la libertad".
- "Bienaventurados".
Despedida y regreso sin que baje del escenario.
- "Aquellas pequeñas cosas"
- "Fiesta"
Despedida se va y regresa.
- "Penélope".

Comentarios