APENAS AYER

Periodista cordobés en Tucumán

Rufino Varela Ortiz y la revolución armada de 1887. Por Carlos Páez de la Torre (h).
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RUFINO VARELA ORTIZ. Un destacado político y hombre de prensa. ARCHIVO LA GACETA

Grandes periodistas de otras provincias pasaron por Tucumán en el siglo XIX. Vale la pena recordar entre ellos a Rufino Varela Ortiz (1863-1907). Era abogado y fue elegido varias veces diputado nacional, por Córdoba primero y luego por la Capital Federal. Desempeñaba esa primera representación en 1887, cuando decidió venir a Tucumán. Quería sumarse a la despiadada campaña opositora de los partidarios del presidente Miguel Juárez Celman contra el desamparado gobierno "cívico" de Juan Posse. Tenía amplia experiencia de redactor político, como director de "Sud América" y de "Andino". Solía usar el seudónimo de "Lucio Apenas".
En el diario "El Deber", que dirigía entonces Silvano Bores, escribió Varela Ortiz ("El tuerto", como le decían) muchos de los artículos incendiarios que prepararon la revolución armada del 12 de junio de 1887, que derrocó al gobernador Posse. Pocos días después del golpe, Varela Ortiz fue agasajado con una gran comida en el Teatro Belgrano. Un artículo evocativo en "El Orden" de 1902 reconstruía esa reunión, que tuvo centenares de comensales. Rodeaban a Varela Ortiz, en la cabecera, Bores, Lídoro J. Quinteros, José Padilla y el general Zacarías Suspisiche.
El evocador subrayaba, entre los discursos, el de Zenón J. Santillán. Cargado de pasión política, dijo que "la libertad es la vida de los pueblos y es para el hombre un derecho inalienable. Nacidos nosotros bajo esos principios y desde luego armados de ese derecho ¿cómo es posible dejárnoslo arrebatar y por quién? ¿Por déspotas que no alcanzan ni la talla de verdugos?".
Poco después, Varela Ortiz se alejó de Tucumán.
Nombrado secretario general de la Policía porteña, publicó amplios estudios legales sobre esa repartición, en la "Revista de Policía". Luego fue nuevamente diputado nacional, esta vez por la Capital Federal, desde 1898. Reelegido varias veces, desempeñaba esa banca cuando falleció, el 2 de marzo de 1907. En los anales parlamentarios, se lo recuerda por sus proyectos de ley sobre los juegos de azar y los relativos a modificaciones de la ley electoral.

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