Separó su casa en dos áreas: una segura y otra contaminada

El psiquiatra Oscar Fiorio explicó diferentes grados de obsesión. Relató el caso de una mujer que usaba guantes por temor a contraer una enfermedad al estrechar la mano de los demás. El especialista marcó las diferencias con la psicosis.

01 Feb 2009
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“Una paciente había separado su casa en dos áreas. Una zona limpia a la que le llamaba zona segura y que podía tocar con confianza porque la había limpiado meticulosamente, y otra de contaminación a la cual sólo podía entrar con guantes de goma y barbijo”.
El doctor Oscar Fiorio, director del Instituto de Investigación y Tratamiento de los Trastornos de Ansiedad, dio detalles de uno de sus casos que tuvo bajo tratamiento. Aseguró que las personas que padecen del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) son caracterizadas por obsesiones y pensamientos recurrentes que causan ansiedad y malestar. “Son pensamientos que la persona nota como discordantes con su manera habitual de ser y que no están en armonía con lo que uno normalmente piensa”, explicó. “Otra paciente usaba guantes por temor a contraer una enfermedad al estrechar la mano de los demás”, agregó.
El especialista apuntó que generalmente estos enfermos están a la espera de un peligro y encaran una preparación mental “aun cuando este es desconocido, lo que se conoce generalmente como ansiedad”. En cambio, en el miedo hay una situación emocional provocada “por la percepción de un peligro real”. De todas maneras, este miedo puede tronarse anormal cuando es irracional.
“Si bien el miedo tiene una función adaptativa, estando al servicio de la supervivencia, se transforma en algo poco común cuando el peligro no justifica la inquietud que provoca y cuando queda desestabilizada la vida del individuo”, aclaró.
Fiorio también se detuvo en las sensaciones que vive el obsesivo y que lo diferencia del psicótico. “Lo que vive el obsesivo es que el contenido de ese pensamiento es ajeno, fuera de su control y no encaja en el tipo de pensamientos que él esperaría tener. Sin embargo, lo reconoce como un producto de su mente, a diferencia de la psicosis en que estos pensamientos son como provenientes del exterior, puestos en uno o escuchados como voces”, subrayó.

Ejemplos
“Por ejemplo, una joven madre al tener a su hijo en brazos piensa: ‘¿y si lo tiro a propósito al suelo?” (la persona con psicosis oiría una voz imperativa que le dice: ‘mátate’) . Otra persona, al arrimarse a un balcón se le ocurriría: ‘¿y si me arrojo al vacío?’ Otra, al estar picando verdura para la comida y ver el cuchillo como se aproxima a sus dedos, entraría en una gran angustia porque piensa que no va a ser capaz de detenerse y va a seguir picando sus propios dedos”, ejemplificó Fiorio. “Un paciente -continuó- tenía el temor de ponerse a gritar obscenidades cada vez que entraba a una iglesia. A veces los pensamientos tienen contenido sexual y aparecen como la idea de hacer algo que se considera horroroso o inmoral”.
El especialista también ilustró que a veces las obsesiones se manifiestan como dudas que se repiten una y otra vez. “Antes, esta enfermedad era conocida como ‘monomanía de la duda’. Hay quienes se muestran sumamente inseguros si han realizado un acto concreto como haber cerrado el paso del gas de las hornallas o el calefón, dejado la puerta con llave o a veces ideas más bizarras como el temor seguido de la duda de si han atropellado a alguien con el auto”, siguió explicando.
Fiorio se refirió luego a las compulsiones, que conforman la otra mitad de las acciones del trastorno. “Conforman -dijo- los comportamientos o actos mentales cuyo propósito es prevenir o aliviar la ansiedad o el malestar que producen estos pensamientos o impulsos. De esta manera, la persona que tenía temor a contaminarse sólo podía tocar objetos considerados sucios con guantes o con un palito. La que tiene la idea de haber olvidado cerrar una puerta con llave pueden no llegar a salir sin antes haber comprobado innumerables veces si está efectivamente cerrada. La señora que picaba las verduras tenía que tener escondidos los cuchillos bajo un repasador, o bien cortar con cuchillos de plástico. La del bebé se cuidaba de alzarlo y la de la ventana sólo podía desplazarse por el centro de la habitación”.
“En relación a las causas de este trastorno, no se conocen con certeza -agrega Fiorio-. Sin embargo se han elaborado dos hipótesis: una la conformarían causas psicobiológicas en las que los síntomas aparecen como una defensa ante una angustia intensa, que sería perjudicial o destructiva para los demás. La otra teoría pregona un desequilibrio químico entre los neurotransmisores, que son sustancias encargadas de interconectar distintas áreas cerebrales y serían entonces causas psicobiológicas”.

Tipos de obsesivos
- Verificadores: son quienes inspeccionan obsesivamente para evitar algún tipo de catástrofe.

- Repetidores: son aquellas personas que se obstinan en el desarrollo de acciones repetitivas.

- Acumuladores: coleccionan objetos insignificantes, de los que no pueden desprenderse.

- Ritualizadores mentales: apelan a pensamientos o imágenes repetitivas con el objeto de contraatacar su ansiedad.

- Atormentados y obsesivos puros: experimentan pensamientos negativos reiterados, que a veces no se pueden controlar y son bastante perturbadores.

- Obsesivos sexuales: son personas con pensamientos sexuales muy recurrentes, que generalmente incluyen el temor a ser homosexual.

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