Rápida pérdida de peso, taquicardia, insomnio, agitación psicomotora, hipertensión arterial, fiebre, falta de coordinación, edema pulmonar, aneurisma y lesión cerebral son algunas de las patologías derivadas del consumo de “paco”, según le explicaron varios especialistas a LA GACETA. Después de presentar cuadros de enfermedades agudas, signados por el gran deterioro físico e inmunológico, los adictos llegan a los centros de salud cuando el daño es casi irreversible.
Los expertos señalan que los consumidores del residuo de la cocaína están arribando a los hospitales a causa de sus profundos problemas de salud y no por la adicción. Si no son tratados a tiempo, corren peligro de muerte, advierten.
Cientos de consultas
En el centro de atención a adictos del hospital Avellaneda, ubicado en pasaje M. Padilla y Barcena al 2.100, se atienden 500 consultas por mes. La mayoría son policonsumidores. Sin embargo, pocos son los que consumen “paco”, según el jefe del servicio, el psiquiatra Luis Carbonetti. Estos pacientes, en realidad, llegan a lugares no especializados en adicciones por su profundo deterioro físico, advierte. “Al poco tiempo de consumir, estos pacientes ya sufren de serios daños en el aparato respiratorio y graves trastornos cognitivos”, resalta Carbonetti.
El problema, según el experto, es que en la polémica del “paco” se pone énfasis en la sustancia y no en la realidad que está viviendo el consumidor. “En su mundo se propicia el consumo de todo sin límites”, consideró Carbonetti. Luego, apuntó que es necesario realizar un trabajo intersectorial en la Costanera. “Salud no puede hacer todo; debe actuar conjuntamente con otras áreas, como Educación, Política, Economía y Justicia”, advirtió.
El toxicólogo Alfredo Córdoba, jefe del Departamento de Toxicología de la Municipalidad, explica que el “paco” es una sustancia muy impura y que, por ese motivo, la droga en el organismo es insufrible. “El efecto dura muy poco. Por eso, el adicto no puede parar de consumir una y otra vez”, detalló Córdoba.
Según afirmaron especialistas a LA GACETA, en algunos barrios como El Trébol y Costanera, los adictos adquieren una dosis de “paco” por unos $ 5. Esta sustancia, aseguraron, está compuesta por residuos de la pasta base de cocaína que quedan en las “cocinas”. Los despojos son mezclados con vidrios molidos y con otros elementos, y dan como resultado un polvo amarillento que se fuma en pipas de fabricación casera.
05 Enero 2009 Seguir en 










