Un trasplante la acercó más al deporte

Rocío Forcada conquistó dos medallas en los Juegos para Trasplantados.

NOTABLE. La niña de 11 años lleva una gran cosecha de medallas. LA GACETA / INES QUINTERO ORIO
NOTABLE. La niña de 11 años lleva una gran cosecha de medallas. LA GACETA / INES QUINTERO ORIO
04 Enero 2009

¿Cuántos desafíos puede afrontar una persona de 11 años? Algún desplante de su padres por no comprarle un regalo, un aplazo en el colegio, o una que otra pelea con un amigo. Situaciones normales que impone la vida. Pero para Rocío Forcada a esas circunstancias se suman otras poco agradables, pero asumidas como un desafío. “No le gusta hablar del trasplante; se emociona mucho”, explica Alexia, mamá de la pequeña.

A Rocío lo que le genera un nudo en la garganta es el trasplante de riñón al que tuvo que someterse a los tres años. Pero eso es todo lo que le produce, el resto es energía pura. “Le gusta andar en bici y correr. Además, tiene muchas habilidades con las manos. Cuando nació, sus riñones no funcionaban y por eso hicimos el trasplante conmigo”, explicó Alexia. De allí en más, lejos de tener miedos, comenzó la historia deportiva de la ahora ciclista y maratonista.

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En el Cenard

Las medallas más recientes las conquistó en los “VII Juegos Argentinos y IV Latinoamericanos para Trasplantados”, que se disputaron en el Cenard, en noviembre. Allí, la tucumana ganó el oro en los 5 kilómetros de ciclismo y la presea de plata en los 100 metros llanos.  Ahora bien, con mucho entrenamiento, Rocío se llena de medallas, aunque debería tener muchas más. “Cuando gana, llora de la emoción y tomó la costumbre de regarles las medallas a otros chicos. Pero no porque no le importe ganar, sino porque quiere compartir esa emoción”, ilustró Alexia. A Rocío sólo le importa lo que viene: la próxima competencia, el desafío que más le gusta.

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