“‘Paco’ no entrarás a Tucumán”, rezaba el lema de un proyecto de ley que había sido presentado en la Legislatura en agosto de 2006. Sin embargo, hace dos años, pocos vieron la importancia de tratar el tema, que se consideraba como un fenómeno lejano que no era necesario prevenir. La iniciativa fue archivada. Casi un año y medio después, en diciembre de 2007, el Concejo Deliberante aprobó una ordenanza para realizar una campaña contra el consumo de esta droga. Pero nunca se aplicó.
“El problema se les fue de las manos a las autoridades. Con el argumento de que no había ‘paco’ en Tucumán, en un año se despiertan y se dan con que el drama los sobrepasó”, aseguró el concejal José Costanzo (Partido Federal).
Cuando era legislador, había presentado en las comisiones de Salud y de Narcotráfico y Drogadependencia de la Cámara un proyecto que advertía sobre la necesidad de crear un programa para enfrentar el consumo. “En la sede de una asociación civil ubicada frente a la Costanera, maestras y madres ya nos habían advertido, en 2006, que se estaba introduciendo a la zona el uso del ‘paco’. Pero escuchamos a muchos expertos negar la existencia de esta sustancia y decir que había que esperar. El proyecto que presenté ese año durmió en la Legislatura”, resaltó.
El funcionario consideró que la rápida propagación del consumo del “paco” se debió al costo ínfimo de la sustancia, al fácil acceso y a la fuerte adicción que despierta en el consumidor. Cuando asumió como concejal, Costanzo presentó nuevamente su propuesta ante los ediles, y fue aprobada en 2007. La campaña de prevención, que debía arrancar junto al año lectivo 2008, prevé el desarrollo de una estrategia para desalentar el consumo de “paco”. Se debe aplicar en escuelas primarias y secundarias, en locales bailables, recitales, canchas de fútbol y barrios. También se ideó capacitar a profesionales del área de salud y de educación para que realizaran las tareas de prevención.
“Todavía seguimos esperando que se aplique la ordenanza. Al parecer, no fue algo prioritario para la Municipalidad”, explicó Costanzo. El edil consideró que no sólo se debe planificar la atención del adicto, sino que es necesario estudiar qué se hará para parar el consumo del “paco”. “Tenemos que instalarnos en la Costanera y ver qué pasa. Nadie entra porque tienen miedo. Es necesario hacer una campaña en el territorio con las áreas de salud y educación, sin militarizar la zona. Hay que ganar la batalla en el terreno porque hay mucha gente de bien que habita la zona y que quiere rescatar a los chicos”, remarcó. Sin embargo, Costanzo estima que hay un desinterés por parte de las autoridades para enfrentar el problema. “Tenemos un grave drama, que por suerte está en una zona demarcada. Pero me parece que nadie se quiere ensuciar los pies y atacar el problema como se debe. Las madres que fueron muy valientes en denunciar lo que estaba pasando en la Costanera ahora se callan porque están amenazadas y no sienten el apoyo del Gobierno”, concluyó.
Opiniones de expertos
La ordenanza aprobada por el Concejo Deliberante de la capital no llegó a aplicarse, porque tuvo diversas observaciones realizadas por los profesionales de la dirección de Salud Municipal apenas fue sancionada. El titular de esa área, José María Mansilla, confirmó a LA GACETA que las objeciones se centraron en que el proyecto no cumplía con el objetivo de prevenir el consumo de “paco” entre los adolescentes, ya que solamente se limitaba a la instalación de carteles en negocios y organismos públicos con eslogan que repudiaban el consumo. “Para nosotros esa campaña no es un plan de prevención serio ni de la envergadura que el tema requiere. Tampoco la dirección tiene el poder de policía para confirmar si los negocios instalaban esos carteles. Por eso fue objetada“, dijo. Mansilla reconoció que en la actualidad no existe una ordenanza para tratar a adolescentes con problemas de adicción al “paco”, pero destacó que se trabajan con distintos programas, tanto culturales como de salud para combatir a ese flagelo.









