El castigo viene del espacio
"El día que la tierra se detuvo". Un alienígena que llega a la Tierra acompañado por un gigantesco y poderosísimo robot trae la misión de advertir a los seres humanos que serán eliminados porque se han convertido en una amenaza para la existencia del planeta. Sin embargo, se abre la posibilidad de convencer al mensajero de que no todo está perdido. Buena. Por Juan Carlos Di Lullo - REDACCION LA GACETA.
Como en Hollywood escasean las ideas originales, sigue el auge de las nuevas versiones de éxitos de antaño. Sin embargo, el caso de esta remake de la película que dirigió Robert Wise en 1951 está sólidamente respaldado por la vigencia de la idea central: la advertencia de que la Humanidad enfrenta su propia destrucción porque no sabe administrar sabiamente los recursos que tiene a su disposición. En la primera versión, era el inolvidable Michael Rennie el que traía la fatídica sentencia, que en aquellos tiempos le cabía al género humano por su irresponsable uso de las armas nucleares. Más de medio siglo después, Keanu Reeves es el mensajero y el pecado que condena al los terrícolas es la destrucción sistemática del medio ambiente. Por lo demás, ambas películas son casi iguales, con apenas algunas variaciones; la que más se destaca es, obviamente, la tecnología digital aplicada a la realización de los efectos especiales. Gort, el temible robot que acompaña a Klaatu, el emisario, es ahora un gigante de casi 10 metros de altura; los alienígenas llegan en curiosas esferas brillantes y no en un clásico plato volador; y las escenas en las que se anticipa cómo será la destrucción de la Tierra se han resuelto con imágenes de gran complejidad técnica y de enorme impacto visual. Hoy como ayer, son una viuda y su pequeño hijo los encargados de demostrarle a Klaatu que los humanos somos criaturas multifacéticas y de poner en la mente del extraterrestre la idea de que tal vez los terrícolas se merecen una segunda oportunidad. El director Scott Derrickson se preocupó por seguir celosamente los pasos indispensables para construir una película que mezcla los géneros de catástrofe y de anticipación científica, pero se advierten claramente sus dudas a la hora de decidirse entre un filme espectacular y taquillero o una obra dirigida específicamente a sembrar ciertos dilemas en el ánimo del espectador; el elenco responde correctamente, aunque los personajes resulten en muchos pasajes demasiado esquemáticos. El resultado es una película entretenida, visualmente muy bien resuelta y (sobre todo para los que no vieron la primera versión), interesante por el planteo que sugiere a través de la trama.







