MADRID.- Por delante de la cámara de Mary Ellen Mark (1940) han desfilado personajes de toda índole y condición. La fotógrafa estadounidense ha retratado a lo largo de su prolífica carrera a una multitud de rostros conocidos pero también innumerables historias anónimas. Y lo ha hecho como pocos.
Alérgica a la fama fácil y a las cámaras digitales -"me encantan los rollos", confiesa-, acaba de publicar "Seen Behind the Scene" (de Editorial Phaidon), un libro que da cuenta de 40 años de trabajo en algunos de los rodajes más importantes de la historia del cine. Desde "Apocalipsis Now" a "Amarcord", hasta "Tootsie", "Showgirls" y "Moulin Rouge". Más de 100 escenarios donde siempre ha tratado de "hacer fotos realistas". Ya sea que tuviera delante a Federico Fellini, Dustin Hoffman o Woody Allen.
La aventura cinematográfica de esta dama de la fotografía arrancó en 1960. Precisamente con el director de "La Dolce Vita" dio sus primeros pasos entre bambalinas. "Fue increíble trabajar con él. Era un magnífico director. Y siempre era muy amable con la gente que tenía a su alrededor", contó.
Desde esa época dorada hasta hoy el cine ha cambiado mucho. "Ahora los actores son mucho menos accesibles", dijo. Entre agentes, promociones, exclusivas... a veces las estrellas no lucen como debieran. Durante la década de los 60, 70 y 80, Mark se movía a su antojo por la trastienda de las películas. "Acercarse a ellos en estos momentos resulta muy complicado", agregó.
Antes de zambullirse en cualquier rodaje, Mark tiene por costumbre leer a conciencia el guión. "Trato de fotografiar el mundo que crea un director", indicó. Y en esto con Tim Burton tiene mucho "feeling". "Su imaginación es algo increíble. Y siente una gran fascinación por lo visual", reveló.
Nicole Kidman, Johnny Depp (foto), un joven Sean Penn, unos adolescentes Don Johnson y Melanie Griffith fueron algunos de sus trabajos que fueron calificados como "retratos con otro enfoque".
Además, la artista aseguró que el tiempo no ha cambiado su manera de entender la fotografía. "Me fascina la realidad y mirar al mundo. No me interesa lo superficial", dijo. Tal vez por eso, sus trabajos han brillado en revistas como "Rolling Stone", "Vogue", "Harpers Bazaar" y "Vanity Fair", entre muchas otras. Aunque sabe que la cruda realidad no siempre cae bien en los despachos. "Muchas publicaciones no quieren fotos realistas", agregó.
Y de eso su "book" está lleno. Difíciles de olvidar son sus magníficas fotos de los burdeles de Bombay, recogidas en el libro "Flalkland Road" (1981). O las imágenes de personas sin hogar que recogió en "A Cry for Help: Stories of Homelessness and Hope" (1996). Otro de su libros, "American Odyssey" (1999), mostró su capacidad para captar gestos y expresiones, esa esencia humana que siempre transmiten sus instantáneas. Así hasta 16 "criaturas" donde ha recogido cientos de fotografías.
"Ahora trabajo en un proyecto sobre fiestas de graduación", aseveró. "Aquí son muy importantes, son todo un ritual. Yo guardo mis propias fotos", enfatizó. Por eso anda de aquí para allá. No se cansa de usar la cámara. Y si la excusa es ir a México, mejor. "Es un país que me fascina. Su gente, su cultura, su colorido, sus tradiciones me parecen maravillosas", explicó. Para el director Alejandro González Iñarritu, con el que también ha trabajado, sólo tiene buenas palabras. "Me encantó ?Amores Perros?", afirmó. (Especial)







