La clave está en fijarse metas alcanzables

Los especialistas afirman que hay que realizar un balance, y que no hay que fijarse solamente en los logros o frustraciones materiales.

31 Dic 2008
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En los últimos días se viene escuchando una frase que es tan tradicional a fin de año como el pan dulce y los turrones: "Y...¿qué me dice usted? Parece que las Fiestas pasadas fueron ayer". Como sucede siempre, el 31 de diciembre tomó a muchos por sorpresa. Para la gran mayoría de las personas, en esta jornada se mezclan dos sensaciones muy distintas. Por un lado está el deseo de celebrar la llegada del nuevo año con familiares y amigos. Pero, por el otro, existe la necesidad de hacer un balance, una reflexión sobre los meses que pasaron. Y eso puede llevar a que se experimenten depresiones o altibajos en el ánimo.
"La fiesta de Año Nuevo es un corte, un límite simbólico que impone la cultura al devenir de la vida. Posibilita que cada sujeto produzca un quiebre en su vida y en sus padecimientos cotidianos y le ofrece una promesa de cambio para el futuro de su existencia", explica el psicólogo Alfredo Ygel.
De todos modos, el experto reconoce que este fin de año es particular. La crisis económica mundial que se desató en los últimos meses de 2008 afecta el ánimo de muchas personas. "Hay una sensación de inquietud, porque no se sabe qué va a pasar. Y no hay nada más angustiante que lo indefinido", afirma Ygel. "Si uno encara la vida con pesimismo le van a llegar cosas malas. En estos días estamos posicionados en una situación especial en la que debemos estar bastante atentos a la realidad que se vive, pero sin agregarle una cuota de pesimismo", explica.
Para evitar la angustia y las frustraciones, los expertos recomiendan encarar el nuevo año con proyectos que no sean irrealizables. Una buena opción es cambiar el estilo de vida.
Por ejemplo, si uno es sedentario y eso le genera problemas de salud, lo ideal sería tomar la decisión de realizar alguna actividad física. En otros ámbitos, otro ejemplo, la alternativa puede ser buscar aquellos aspectos en los que laboralmente se haya tenido un desempeño flojo para mejorarlos en el nuevo año.
De todos modos, es fundamental fijarse objetivos que se puedan cumplir. "No hay que forzar los proyectos con una exigencia formal; se priorizan naturalmente, a menos que conlleven conflictos que inviten a su postergación sostenida. Los proyectos deben ser protegidos de fantasías mágicas de realización", sostiene el psicólogo Osvaldo Aiziczon.

Balance de lo realizado
"Con la llegada de cada fin de año se reanima el intento de reencontrarse con lo perdido y el anhelo por hallar una diferencia que haga más dichosa nuestra existencia.
El ritual de la cena familiar brinda un espacio -ilusorio y real al mismo tiempo- que otorga un sostén frente a las adversidades que a cada uno le toca vivir. Además, genera un espacio para compartir los afectos y los logros que la vida permite obtener. Pero este encuentro, por la idealización que conlleva, nos confronta inevitablemente con la desilusión. Puede ser que los lazos familiares no estén tan sólidos como deseábamos; que el ser querido perdido se presente con su ausencia, que el amor anhelado no llegue y, fundamentalmente, que los mágicos momentos recordados de la infancia no se vuelvan a vivir. "La euforia y la manía que las Fiestas nos provocan son modos de tapar esas angustias", explica Ygel.
Aiziczon estima que, aunque suene un poco deprimente, hacer un balance del año que pasó es muy importante para encarar el nuevo con bríos renovados. En su opinión, lo importante es evaluar los aciertos y los errores que puedan habernos pasado inadvertidos. De esa manera, la autocrítica ayudará a rectificarlos. De todos modos, advierte que es muy importante ser coherente entre lo que se proyecta, lo que se dice y lo que se hace.
El experto recomienda aprovechar este momento para fortalecer los lazos con las personas a las que uno aprecia.
"Es una oportunidad social que aprueba por anticipado la renovación de afectos más complejos, presentes en la reconciliación y en la autocrítica", afirma.

Ayudamemoria para la medianoche
Una buena opcion para encarar el nuevo año con optimismo es plantearse y preguntarse con sinceridad cuáles fueron aquellas cosas que quedaron pendientes en los meses anteriores. Por ejemplo, acomodar las finanzas hogareñas para poder adquirir determinado bien, realizar un viaje o hacer determinado regalo a un ser querido, entre muchas otras cosas, son objetivos que pueden ser alcanzados.

Muchas veces, los balances se hacen pensando en los bienes materiales que no se pudieron adquirir durante el último año. Los expertos coinciden en que cuando se evalúa el año y se fija la atención en el progreso económico o en los problemas financieros, es más difícil mirar el futuro con optimismo. Los objetivos deben centrarse no sólo en los aspectos materiales sino también en lo afectivo: pasar más tiempo con los seres queridos, reencontrarse con amigos a los que hace mucho que no se ve, reconciliarse con alguien, entre otras actitudes.

Hacer una lista de lo que quedó pendiente y de las metas para el nuevo año con papel y lápiz no es mala idea. Incluso, la posibilidad de ir tachando a lo largo del año los objetivos cumplidos puede servir como un estímulo para seguir adelante.

La salud y la autoestima pueden ser dos objetivos muy positivos para encarar el nuevo año. Dejar de fumar, empezar a hacer deportes, vestirse mejor, dedicar más tiempo para uno mismo son proyectos que permiten mirar con otros ojos a los 12 meses que vienen por delante.

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