Las hamacas no pueden ser de madera y deben tener una distancia determinada del suelo. Tampoco pueden tener cadena porque los chicos pueden trabar sus dedos.
Para mas seguridad se debe colocar debajo de los juegos un piso de arena de 30 cm de profundidad para que amortigüe las caídas.
Hay que limpiar la arena constantemente para eliminar las bacterias.
Los juegos que superan el metro de altura deberían tener rejas.
Los asientos de las hamacas tienen que ser blandos.
La distancia entre barrotes de los juegos, para evitar que el chico pueda meter la cabeza, debería ser de 22 centímetos.
En las plataformas, la separación entre tablas no debería ser mayor de 8 milímetros para que los dedos de los chicos no queden allí atrapados.
El lateral del tobogán debe medir 10 centímetros de altura, para evitar que el chico se desbande por los costados (foto izquierda).

No se pueden instalar más de dos hamacas por pórtico. De esa manera se puede evitar que un chico se cruce por delante del otro y se golpee, lo cual puede ser muy peligroso.
Los toboganes no deberían tener una inclinación promedio mayor a 30 grados en todo su recorrido, y no deberían ser de chapa. Además, la pendiente al final del trayecto debe estar dispuesta de tal manera que disminuya la velocidad de deslizamiento de los chicos.

En la parte superior de los toboganes debería haber una silla en donde los chicos puedan sentarse antes de desplazarse.
Las cabezas de los clavos con que estén construidos los juegos deben ser redondas.
Ningún juego puede tener una altura mayor a los dos metros y medio.









