Cambiarán los juegos de las plazas y de los parques porque están viejos y no son seguros
La Municipalidad estudia un proyecto para prohibir los entretenimientos que se usan actualmente y reemplazarlos por otros de plástico. Muchos de los juegos que hay en los espacios verdes datan de la década del 60. Hierros y clavos sueltos. Falta mantenimiento.
Se puso su mejor vestido. Corrió hacia la puerta y se subió al auto para llegar rápido a su lugar preferido: la plaza. Fue primero al tobogán. Apenas había comenzado a deslizarse y sintió un dolor muy fuerte. Un clavo salido le causó una inmensa herida en la pierna. Carolina, de seis años, terminó su día de juego en el hospital. Su mamá, María Elina Vergés, todavía no puede superar lo que le sucedió a la nena en agosto, en Villa Luján. "Fue terrible. No paraba de llorar. Tuvo casi un mes para recuperarse", cuenta.
Son divertidos y didácticos. Y también una peligrosa trampa para los más pequeños. Cualquier chico que se suba a un tobogán, se columpie en una hamaca o se divierta en el sube y baja corre riesgos de lastimarse. La mayoría de los juegos de las plazas de la capital son viejos, están rotos y no reúnen las condiciones de seguridad necesarias.
La Municipalidad de la capital estudia un proyecto de ordenanza para que los actuales juegos que tienen los espacios verdes, muchos de los cuales datan de la década del 60, sean prohibidos y reemplazados por equipos que cumplan con normas de seguridad a nivel internacional.
"Lo ideal es que los hierros se cambien por juegos de un material menos peligroso, de plástico o caucho, por ejemplo; además, que respeten las medidas de seguridad adecuadas. Los juegos de cemento también deben sacarse, ya casi no se usan en ninguna parte del mundo", comenta Alfredo Toscano, subsecretario de Servicios Públicos. Y añade que el municipio está analizando cuál será el plazo que utilizará para ir renovando de a poco los elementos.
Preocupación
Agustina es inquieta. Tiene dos años. Va y viene en medio de las hamacas dañadas. Corre entre las tablas de madera rotas de un juego de toboganes. Su madre, Lorena, y su papá, Gabriel Pérez, también van de un lado a otro tratando de protegerla. "Esto es un peligro", dice la mamá. Luego, intenta sacar el pequeño pie de la nena, que quedó atascado entre los hierros retorcidos de un columpio de la plaza Urquiza.
"Hay caños salidos por todos lados y huecos por los que se pueden caer los niños. La semana pasada, una cadena de una hamaca se cortó y una chiquita se cayó", cuenta el padre.
A pocos metros de ellos, Lucila Lizondo juega con su nieta Bernardita, de dos años y tres meses. "Los chicos no conocen los riesgos y se pueden lastimar por la falta de cuidado que tienen estos juegos. Es una lástima", sostiene.

Deterioro
Clavos salidos de lugar, hamacas con cadenas flojas o rotas, partes oxidadas, bordes filosos, asientos astillados. El deterioro de los juegos en el parque Avellaneda es muy grande. También falta limpieza y mantenimiento. Hay sube y baja sin manijas ni ejes estables, toboganes con grietas en la pendiente, columpios torcidos y sin espacio, pasamanos y trepadores rotos.
"Me da miedo sentar a mi hijo en estas hamacas porque no tienen estabilidad. Estos juegos son de hace 30 años; yo venía cuando era chica. No hay nadie que controle si están en buen estado", se queja Liliana Sosa.
En los espacios de arena donde los chicos terminan luego de deslizarse por los toboganes de cemento, un gato muerto asusta a los pocos niños que quieren divertirse en el lugar. Al costado de una baranda para escalar a la cima del juego hay un panal de avispas que también atemoriza.
En un extremo del sube y baja está Lara, de tres años. Al otro lado, su mamá, Mariel Anselmo, hace lo posible para poder entretener a su hija. Falta un asiento del juego. En su lugar queda un caño dañado y filoso.
"La mayoría de los juegos están rotos y abandonados. Son muy peligrosos porque tienen hierros con puntas salidas que pueden lastimar a los chicos. Además, hay toboganes de material llenos de huecos porque se les sale el cemento. Esto también les raspa las piernas a los chicos", señala Mariel. La joven mamá sostiene que es necesario cambiar los juegos de hierro por los modernos de acrílico y plástico.
Imagen y seguridad
Algunos bares han ido incorporando estos entretenimientos, como el negocio ubicado en el parque Avellaneda. Claudio Bardín, gerente del local, cuenta que eligieron los juegos de plástico duro y metal por una cuestión estética y de seguridad.
"Que los equipos no tengan filos ni bordes es esencial para que los chicos no se lastimen, y para que estén tranquilos sus padres", resalta Bardín.










