02 Diciembre 2008 Seguir en 
Los empleados de las Líneas 10 y 110 resolvieron levantar el paro de actividades que habían iniciado ayer, después de una crucial reunión que mantuvieron esta mañana con las autoridades de la nueva empresa prestataria.
El secretario gremial de la Unión Transitoria de Empresas (UTE), Ricardo Cáseres, indicó a LA GACETA que los directivos de la compañía le aseguraron a los colectiveros que se mantendrán las condiciones laborales previas al traspaso.
"Aseguraron que respetarán los salarios y la antigüedad de los trabajadores, además de otros derechos", indicó el gremialista. El problema se había desencadenado el viernes pasado, cuando los empresarios que tenían la concesión precaria recibieron una notificación de la Municipalidad en la que se les informaba que su permiso iba a caducar a la cero hora del lunes.
Como contrapartida, el intendente Domingo Amaya otorgó la concesión provisoria a la de capitales santafecinos. Sin embargo, asesorados por la UTA, los empleados no salieron a trabajar ni ayer ni esta mañana.
Así las cosas, hoy, por segundo día consecutivo, hubo pasajeros varados que no se habían enterado del paro y, decepcionados, esperaron varios minutos en las paradas de los colectivos.
Según los testimonios de algunos comerciantes, cuyos locales están ubicados en la zona de Crisóstomo Alvarez entre el 600 y el 900, por donde circulan ambos coches, ayer hubo más personas que consultaron, pero coincidieron en que todavía esta mañana la gente aguardó en vano.
Beatriz Lazarte tiene un kiosco de diarios en la esquina de Ayacucho y Crisóstomo. La mujer afirmó que siete u ocho personas le preguntaron si sabía por qué los ómnibus no pasaban. "La mayoría aguardó un rato y, al ver que no llegaban, se acercaba, con caras largas, para ver si sabíamos algo", comentó.
Sergio García, quien atiende un telecentro en la zona, coincidió en que hubo cuatro consultas al respecto, pero agregó: "la empresa, o las autoridades, deberían haber difundido con claridad la información para que los pasajeros no esperaran en vano la llegada de los colectivos".
Por su parte, Javier Racedo, empleado de un drugstore, afirmó que le vendió cospeles a seis pasajeros de las líneas en conflicto y aseguró que ellos tampoco estuvieron enterados del problema. LA GACETA ©
El secretario gremial de la Unión Transitoria de Empresas (UTE), Ricardo Cáseres, indicó a LA GACETA que los directivos de la compañía le aseguraron a los colectiveros que se mantendrán las condiciones laborales previas al traspaso.
"Aseguraron que respetarán los salarios y la antigüedad de los trabajadores, además de otros derechos", indicó el gremialista. El problema se había desencadenado el viernes pasado, cuando los empresarios que tenían la concesión precaria recibieron una notificación de la Municipalidad en la que se les informaba que su permiso iba a caducar a la cero hora del lunes.
Como contrapartida, el intendente Domingo Amaya otorgó la concesión provisoria a la de capitales santafecinos. Sin embargo, asesorados por la UTA, los empleados no salieron a trabajar ni ayer ni esta mañana.
Así las cosas, hoy, por segundo día consecutivo, hubo pasajeros varados que no se habían enterado del paro y, decepcionados, esperaron varios minutos en las paradas de los colectivos.
Según los testimonios de algunos comerciantes, cuyos locales están ubicados en la zona de Crisóstomo Alvarez entre el 600 y el 900, por donde circulan ambos coches, ayer hubo más personas que consultaron, pero coincidieron en que todavía esta mañana la gente aguardó en vano.
Beatriz Lazarte tiene un kiosco de diarios en la esquina de Ayacucho y Crisóstomo. La mujer afirmó que siete u ocho personas le preguntaron si sabía por qué los ómnibus no pasaban. "La mayoría aguardó un rato y, al ver que no llegaban, se acercaba, con caras largas, para ver si sabíamos algo", comentó.
Sergio García, quien atiende un telecentro en la zona, coincidió en que hubo cuatro consultas al respecto, pero agregó: "la empresa, o las autoridades, deberían haber difundido con claridad la información para que los pasajeros no esperaran en vano la llegada de los colectivos".
Por su parte, Javier Racedo, empleado de un drugstore, afirmó que le vendió cospeles a seis pasajeros de las líneas en conflicto y aseguró que ellos tampoco estuvieron enterados del problema. LA GACETA ©
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